Macron se sincera en una entrevista sin precedentes y hace autocrítica: "La gente se está volviendo loca"

Javier Taeño
·6 min de lectura

La pandemia de coronavirus ha tenido un fuerte impacto en la economía mundial y ha provocado importantes cambios sociales. Muchas personas han perdido el trabajo y se han encontrado en una situación de vulnerabilidad, al tiempo que los Gobiernos intentaban proteger a la población más desfavorecida.

Un año lleno de cambios sobre el que se ha pronunciado Emmanuel Macron en una extensa entrevista concedida a El Grand Continent. En ella, el presidente francés analiza los errores cometidos y da algunas de las claves de cómo debe actuar la Unión Europea en los próximos años.

Emmanuel Macron, presidente de Francia. (Photo by Thierry Monasse/Getty Images)
Emmanuel Macron, presidente de Francia. (Photo by Thierry Monasse/Getty Images)

Uno de los fragmentos más comentados y que ha tenido una amplia difusión en las redes sociales es en el que el político muestra su comprensión sobre las dificultades que están experimentando las sociedades en la transición climática, que puede llevar a la falta de comprensión.

“Tomemos a una familia francesa que ha hecho todo lo que se le ha pedido desde hace treinta años. Se les dijo: Tenéis que encontrar un trabajo y encontraron un trabajo. Se les dijo: Tenéis que comprar una casa, pero una casa era demasiado cara en la gran ciudad, así que la compraron a 40, 50 o 60 kilómetros de la gran ciudad. Se les dijo: El modelo de éxito es tener tu propio coche y compraron dos coches. Se les dijo: Para ser una familia digna, a los hijos hay que criarlos correctamente, tienen que ir al conservatorio y luego al club deportivo, etc., así que el sábado hacían cuatro viajes para llevar a sus hijos. Si a esta familia le dices: Sois grandes contaminadores. Tenéis una casa mal aislada, tenéis un coche y os hacéis 80, 100, 150 kilómetros. Al nuevo mundo no le gustáis, ¡la gente se está volviendo loca! Y dicen: ¡Pero si lo hice todo bien! E incluso cuando el gobierno francés, durante décadas, me pidió que comprara diésel, ¡lo compré!”.

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El presidente admite que es imposible cambiar la mentalidad social en solo un año y que precisamente esa es una de las mayores dificultades a las que se enfrenta la transición climática, por lo que los Gobiernos tienen que aportar en este proceso y “ayudarles a cambiar sus vehículos para que sean menos contaminantes” o convencerles para que “usen más el transporte público”.

Macron hace autocrítica y revela que en 2018 cometió el error de “no involucrar a las sociedades en el cambio”. Para él, la clave del proceso es “desarrollar masivamente nuevos sectores de actividad económica que permitan crear nuevos sectores de actividad económica que permitan crear nuevos puestos de trabajo más rápido de lo que se destruyen los antiguos”.

En este sentido, el político liberal manda un mensaje directo a las clases medias. Cabe recordar que durante meses Macron ha sufrido las protestas de los chalecos amarillos; miles de personas enfadadas con el sistema que se manifestaban contra sus medidas y pedían su dimisión.

“Las clases medias de las democracias europeas y occidentales han experimentado el cambio como sinónimo de sacrificio. Cuando dijimos «vamos a cambiar las cosas para mejor», como el comercio, perdieron sus trabajos. Si les decimos ahora: la transición climática es genial porque sus hijos podrán respirar, pero son ustedes los que pagarán el precio porque lo que cambiará serán sus trabajos y sus vidas, pero no la de los poderosos, porque ellos viven en los barrios privilegiados, y de todos modos no conducen coches y seguirán pudiendo volar al otro lado del mundo, no funcionará”, reflexiona.

No es el único tema controvertido sobre el que Macron se ha pronunciado, ya que también ha querido hacer referencia a las polémicas islamistas que ha sufrido en los últimos meses. Una de las más sonadas fue cuando el presidente francés dio un discurso tras el asesinato de un profesor en el que atacaba al Islam radical. Sus palabras generaron numerosos mensajes de odio y reproche en países musulmanes. Al respecto, ha defendido los valores europeos.

Protestas en Francia por el clima. (Photo by Jacopo Landi/NurPhoto via Getty Images)
Protestas en Francia por el clima. (Photo by Jacopo Landi/NurPhoto via Getty Images)

“Todo el debate que ha tenido lugar ha consistido básicamente en pedirle a Europa que se disculpe por las libertades que permite. Y, en este caso concreto, a Francia. Y el hecho de que este debate haya pervivido tan poco en Europa, o que se haya estructurado de manera tan tímida, dice mucho de la crisis moral que estamos viviendo. Pero lo asumo plenamente. Somos un país de libertad donde ninguna religión está amenazada, donde ninguna religión es mal recibida. Quiero que todos los ciudadanos puedan practicar su culto como deseen. Pero también somos un país en el que los derechos de la República deben ser plenamente respetados, porque somos ante todo ciudadanos y tenemos un proyecto común y una representación común del mundo”, revela.

El papel de Europa

Finalmente, el político liberal también ha querido reivindicar a la Unión Europea frente a potencias como Estados Unidos y ha defendido la autonomía que debe tener frente a la política internacional estadounidense.

“No somos los Estados Unidos de América. Son nuestros aliados históricos, apreciamos como ellos la libertad, los derechos humanos, tenemos profundos vínculos, pero tenemos, por ejemplo, una preferencia por la igualdad que no existe en los Estados Unidos de América. Nuestros valores no son exactamente los mismos. Tenemos efectivamente un apego por la democracia social y una mayor igualdad, pero nuestras reacciones no son las mismas. También creo que la cultura es más importante, mucho más importante, aquí. Por último, nos proyectamos hacia otro imaginario que está conectado con África y el Próximo y Medio Oriente y tenemos una geografía distinta a la suya, que puede desalinear nuestros intereses. Lo que es nuestra política de vecindad con África, con el Próximo y Medio Oriente, con Rusia, no representa una política de vecindad para los Estados Unidos de América. Por lo tanto, no es sostenible que nuestra política internacional dependa de ellos o siga sus pasos”.

“Los Estados Unidos solo nos respetarán como aliados si somos serios con nosotros mismos y si somos soberanos con nuestra propia defensa. Así que creo que, por el contrario, el cambio de administración en Estados Unidos es una oportunidad para continuar de forma totalmente pacífica y tranquila lo que los aliados entre sí deben entender: tenemos que seguir construyendo nuestra autonomía para nosotros mismos, como los Estados Unidos lo hacen para ellos, como China lo hace para ella”, ha concluido.

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