El embajador de China en el Reino Unido pide a Occidente que no interfiera

EFE/MIGUEL CANDELA

Londres, 15 ago (EFE).- El embajador de China en el Reino Unido, Liu Xiaoming, pidió hoy a "las fuerzas extranjeras" que dejen "de interferir en los asuntos de Hong Kong", en alusión a su enfrentamiento contra los manifestantes prodemocracia.

"La evidencia muestra que la situación en Hong Kong no se habría deteriorado tanto si no hubiera sido por la interferencia e incitación de las fuerzas extranjeras" y de "algunos políticos y organizaciones occidentales", explicó Liu a los medios de comunicación en Londres.

El diplomático acusó a la prensa de "desinformar al público" y explicó que el Gobierno chino posee la fuerza suficiente para frenar las protestas que discurren estas semanas en Hong Kong, que fue colonia británica durante más de 150 años y devuelta a China en 1997.

"La prensa de occidente ha fallado a la hora de jugar un papel creíble en esto", arguyó Liu, quien aseguró que los medios de comunicación han confundido "lo bueno y lo malo" y han "desinformado" al público.

"Si alguien en este país cuestiona esto, que me dejen preguntarles si el Reino Unido permitiría que extremistas irrumpieran en Westminster y arrasaran con ello", dijo en defensa de la actuación policial en el conflicto.

El diplomático preguntó a los presentes en el acto si el Reino Unido hubiera permitido que se atacara a policías o que se prendiera fuego a comisarías "sin ningún castigo".

"Este extremismo ha provocado ataques a los policías, asaltos a edificios y la paralización del aeropuerto. ¿Habría permitido el Reino Unido que los protestantes ocuparan el aeropuerto, obstruyendo el tráfico y perturbando el orden social?, cuestionó Liu.

El embajador sostuvo que las protestas están "mostrando signos de terrorismo", que su país tiene "la fuerza suficiente" para pararlo y que el Gobierno de China "nunca" permitirá que nadie "socave un país".

Las protestas en Hong Kong comenzaron en marzo frente a la iniciativa de las autoridades locales de promulgar una ley de extradición que, según sus opositores, podría servir para que disidentes políticos y sectores críticos con el régimen comunista fueran llevados a China para ser juzgados sin garantías.

Bajo la fórmula "Un país, dos sistemas", Pekín se comprometió a mantener la autonomía de Hong Kong y a respetar una serie de libertades de las que no gozan los ciudadanos de la China continental hasta 2047, tras recuperar la soberanía del territorio de manos británicas en 1997.

Las reivindicaciones movilizaron a cientos de miles de personas desde junio y han estado acompañadas de represión policial para intentar frenar los intentos de los manifestantes de afectar el curso normal de la ciudad con huelgas y ocupaciones de edificios oficiales, comisarías, estaciones de metro o el aeropuerto.

Hong Kong va camino de su undécimo fin de semana consecutivo de protestas masivas. EFE

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