Elecciones regionales en Madrid con el gobierno central a la defensiva

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Madrid vota el martes para renovar su Parlamento regional y su líder, pero toda España tendrá los ojos puestos en estas elecciones de implicaciones nacionales, en las que los socialistas del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, podrían sufrir un duro revés.

En un país sumido en una alta polarización política, la campaña se ha instalado en una pelea entre bloques: la derecha acuñando el eslogan "comunismo o libertad", y la izquierda respondiendo "fascismo o democracia".

La campaña, que cierra este domingo y ha estado marcada por epítetos e invectivas, fue sacudida por cartas amenazantes con balas, dos de ellas enviadas a candidatos.

Así ha quedado de lado cualquier debate serio sobre la gestión de la pandemia o las políticas de la derecha, que gobierna la región desde hace 25 años, y que según las encuestas saldrá victoriosa, aunque probablemente necesitando de la ultraderecha para seguir en el poder.

La presidenta regional madrileña, Isabel Díaz Ayuso, estrella ascendente del Partido Popular (PP, derecha) de 42 años, sorprendió cuando convocó en marzo estas elecciones anticipadas, al romper su coalición de gobierno con el partido de centroderecha Ciudadanos.

- "Libertad" -

A partir de entonces, Díaz Ayuso, que dirige desde hace dos años la región más rica del país, ha hecho campaña bajo el lema "Libertad", que engalana sus afiches y pancartas en mitines.

Y ha cargado contra Pedro Sánchez, presentándolo como su verdadero rival.

A su vez, el líder socialista se implicó de lleno en la campaña, lo que podría pasarle factura si los socialistas finalmente sufren un fiasco electoral.

Resaltando la importancia de estos comicios, Pablo Iglesias, líder de la izquierda radical de Podemos, socio minoritario de los socialistas en el gobierno central, abandonó una vicepresidencia en el Ejecutivo y compite en Madrid.

Según los sondeos, Díaz Ayuso se encamina a conseguir que el PP doble los resultados de 2019, pasando del 22% a un 40% de los votos, mientras que el Partido Socialista, que ganó en 2019, caería del 29% al 20%.

Madrid es la región con más fallecidos por la pandemia en España, un 19% del total de 78.000 decesos, y tiene 45% de sus camas de cuidados intensivos ocupadas con pacientes covid-19, la mayor cifra del país, una situación que ha llevado a la oposición a atacar la gestión de Díaz Ayuso.

Pero esta a su vez ha hecho responsable al gobierno de Pedro Sánchez, a quien le reprocha haberse desentendido de la lucha contra la pandemia y haber dejado a su suerte a las regiones, competentes en materia de salud.

Díaz Ayuso ha chocado con el gobierno en cuanto a las medidas a tomar y ha hecho de la región la más permisiva del país, donde no han cerrado desde el verano pasado bares, restaurantes o cines, una situación casi única en Europa.

La presidenta, que se presenta como la defensora de un modo de vida "a la madrileña" en donde las personas pueden salir a tomar una cerveza después del trabajo, ha alegado que así ha evitado un mayor impacto económico.

- "Se trata de nuestra democracia" -

Si bien las encuestas la dan como ganadora pero sin una mayoría absoluta, el hecho de que probablemente necesite para gobernar en Madrid a la ultraderecha de Vox, un partido ascendente que ya apoya con sus votos al PP en la alcaldía de Madrid y otras regiones, han llevado a la izquierda a advertir del "riesgo" de que eso suceda.

"No se trata de Madrid, se trata de nuestra democracia", llegó a proclamar durante un mitin Pedro Sánchez.

De todas maneras, es "improbable" que una derrota de la izquierda afecte la estabilidad de la coalición del gobierno central, estimó Antonio Barroso, analista del gabinete londinense Teneo, ya que Pedro Sánchez no tendrá ningún interés en adelantar las elecciones generales, previstas para 2023.

"Una victoria decisiva de Díaz Ayuso le daría un empujón al PP a nivel nacional", señaló Barroso, quien no obstante advirtió de posibles fricciones a lo interno del partido: se propulsaría la figura de Díaz Ayuso, de línea más dura, frente al líder nacional del partido, Pablo Casado, que moderó su discurso para buscar el voto de centro.

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