Elecciones en Madrid: ¿un plebiscito sobre la gestión política de la COVID-19?

María Milán García, Investigadora del proyecto "Comunicación Científica y Divulgación en la Transferencia del Conocimiento en la Universidad", Universidad Complutense de Madrid
·6 min de lectura
<span class="caption">shutterstock</span>
shutterstock

El próximo 4 de mayo, algo más de 5 millones de madrileños están llamados a decidir el gobierno de la Comunidad en unas elecciones que han suscitado casi tanto interés mediático como si votase el censo electoral completo del país. En medio de la pandemia de COVID-19, con un giro inesperado con abandono de la Vicepresidencia del Gobierno y con eslóganes como “comunismo o libertad” y “soso, serio y formal”, estas elecciones nos mantienen más pegados a la pantalla que el mejor guion de Netflix. María José Canel, catedrática de Comunicación Política y del Sector Público de la Universidad Complutense de Madrid, analiza estos comicios.

Según el último barómetro del CIS, la mitad de la población no siente simpatía por ningún partido, ¿a qué lo achaca?

En los últimos años se ha producido un distanciamiento de los ciudadanos respecto a la política y a todo lo que tenga que ver con ella. Esta desafección, que así llamamos en ciencia política al desapego o distanciamiento, a veces se traduce en juicios negativos sobre los políticos y se debe a un cúmulo de causas.

Empieza en la crisis económica de 2008, continúa con los casos de corrupción que han ido apareciendo y ahora se añade también la crisis de la pandemia de la COVID-19, que está haciendo que los ciudadanos evalúen negativamente la capacidad de gestión. Lo que ha pasado en las últimas semanas, y en los últimos días, con las pugnas entre los políticos, está suponiendo al ciudadano un contraste entre el discurso político y los problemas reales que está atravesando la población. Esto hace que el desapego sea mayor.

Hace años comentó que “hoy el ciudadano premia y castiga mucho más que antes, no solo al partido rival, sino también a su partido”. ¿Sigue pensando lo mismo?

Esa afirmación la hice refiriéndome a que los ciudadanos habían dejado de votar por tradición y votaban más por resultados de gestión. El ciudadano había dejado de “disculpar” a su gobierno si no había datos buenos de gestión. Esto comenzó con la crisis económica de 2008 y el ciudadano evaluaba los datos de gestión financiera.

Ahora ya no solo se valora la gestión económica, sino también la gestión sanitaria. La pandemia ha hecho que cuando el ciudadano que va a votar refiera su juicio no solo si al bolsillo le va bien o a si tiene empleo, sino si le dan seguridad o no las medidas que se toman para combatir la pandemia.

¿Habrá premio o castigo en las elecciones a la Asamblea de Madrid?

En estas elecciones, hay dos cuestiones que están sobre la mesa respecto a esto. Por un lado, el juicio puede ser más partidista, va a haber votantes de extrema izquierda que salgan a votar a Pablo Iglesias, haya gestionado como haya gestionado la Vicepresidencia del Gobierno, con el objetivo de frenar a la extrema derecha. Y la extrema derecha va a salir a votar a VOX para frenar a la extrema izquierda. Es un voto partidista que no corrobora del todo mi afirmación del castigo.

Sin embargo, en el segundo punto, se somete a plebiscito la manera en la que Isabel Díaz Ayuso (PP) gestiona la pandemia de coronavirus, diferente a otras comunidades autónomas o países. Las medidas de Ayuso han sido de las únicas en Europa orientadas a proteger la salud y la economía, tratando de encontrar el punto de equilibrio. Esto ha sido muy criticado en un principio, pero los números parece que le han dado la razón.

Puede que haya un voto a Ayuso de gestión transversal, no solo de la derecha, sino que puede tener el voto de muchos votantes socialistas que son dueños de bares y que consideren que les ha salvado el negocio. También habrá votantes del PP que castiguen a Ayuso porque estén más de acuerdo con medidas de otras comunidades autónomas populares. En definitiva, el ciudadano del 4 de mayo va a premiar o a castigar por la gestión de la COVID-19.

¿Por qué concitan tanto interés estas elecciones?

La existencia de una pandemia de coronavirus en medio de las elecciones, y el hecho de que Madrid la haya gestionado de manera diferente ante la mirada de toda España, ha nacionalizado el interés de las elecciones. Por otro lado, el hecho de que Iglesias se haya presentado también ha nacionalizado la campaña. Es la primera vez que la Comunidad de Madrid celebra sus elecciones sola y no a la vez que otras comunidades autónomas, por eso también tiene mucha repercusión nacional.

¿Qué candidato, de momento, tiene una estrategia más eficaz?

En realidad, todos van a tener eficacia en unos votantes y en otros no. Isabel Díaz Ayuso conseguirá votos del PP y será quien más se lleve de Ciudadanos, pues hay 600 000 votantes huérfanos en busca de partido.

Pablo Iglesias va a conseguir que su partido no desaparezca de la Asamblea, pues Madrid es el principal bastión de Unidas Podemos y va a conseguir activar a sus votantes y llevarse algo de Más Madrid, porque consideren que hace falta frenar a la ultraderecha. La estrategia de Iglesias es que se inmola para frenar a la derecha. Quizá se lleve algo de voto socialista que sea más de izquierdas y que considere que el socialista Ángel Gabilondo no es un buen candidato.

Va a haber un trasvase pequeño del PSOE al PP para castigar al PSOE en la gestión de la pandemia y en el peso que le ha dejado a Podemos en el Gobierno, aunque el castigo del votante socialista se reflejará más bien como abstención.

¿Protagonizará la “COVID-19” los discursos de campaña?

Aunque para el electorado va a ser el punto central, en el discurso de los políticos va a primar más la rivalidad entre los extremos con el mensaje de “frenar”, tanto la extrema derecha a la extrema izquierda como viceversa.

Según el CIS, la mayoría de los ciudadanos se sitúa en el centro. ¿Hay un rechazo a los discursos extremistas?

A los votantes de VOX y Podemos sí les funcionan esos discursos extremistas pero, globalmente, la aparición de estos partidos ha hecho que el electorado general esté en el nivel 5, cuando antes estaban más cerca del 2 o del 3 por un lado y del 8 y 9 por otro. La aparición de extremos ha hecho que el electorado los tema y acuda al centro.

Esta entrevista realizada por la investigadora María Milán ha sido publicada originalmente por la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

María Milán García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.