¿Es realmente Madrid más de izquierdas o de derechas?

Endika Nuñez
·3 min de lectura

La izquierda madrileña tiene una cita electoral complicada en próximo 4 de mayo. Con Ciudadanos a punto de quedarse fuera de la Asamblea, el Partido Popular de Díaz Ayuso se está haciendo con la hegemonía del bloque de la derecha, que ve cómo el voto conservador se coordina en torno a su candidatura.

Lo cierto es que estas elecciones son de vital transcendencia para el bloque progresista. No ya de cara a la gobernanza de la comunidad más influyente de España, sino también de cara a las próximas elecciones generales. De hecho, estos comicios se parecen mucho a unas elecciones de mitad de mandato (o midterm) en Estado Unidos. Ambos se celebran un martes laboral en mitad de una legislatura y son transcendentales en el devenir político del país.

Es por ello por lo que el bloque de izquierda -la suma entre PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos- necesita un buen resultado electoral. No tanto para alzarse con una mayoría en la Asamblea, que también, sino con la idea de conseguir el equilibrio adecuado para que, probablemente en 2023, la coalición de izquierdas pueda seguir en el Gobierno de España en la próxima legislatura.

Lo expuesto anteriormente se entiende mejor con el siguiente gráfico. La línea oscura representa la diferencia entre bloques en las elecciones autonómicas celebradas en Madrid, y, la línea clara, la misma diferencia para unas elecciones generales desde el ’82.

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Como se puede apreciar, la diferencia de votos entre bloques izquierda y derecha ha sido, históricamente hablando, más amplia hacia el lado conservador en la Comunidad de Madrid.

Es tanto así que, en el periodo de gobernanza del Partido Popular, desde 1995 hasta la actualidad, sólo ha habido dos ocasiones donde la izquierda en su conjunto sumó más votos que la derecha.

  1. La primera fue en mayo de 2003 cuando dos diputados del PSOE impidieron la investidura de su propio candidato –pasando a formar parte del grupo mixto y forzando una nueva convocatoria electoral al cabo de siete meses–, conocido como el ‘Tamayazo’.

  2. La segunda fue en 2015, cuando una nueva ola de candidaturas se presentó por primera vez en unas elecciones autonómicas, cambiando completamente el equilibrio político bipartidista. En esta ocasión, las fuerzas de izquierdas superaron a la derecha por un solo punto porcentual, aunque se vieron perjudicados en el reparto de escaños, ya que Izquierda Unida quedó un punto por debajo del umbral mínimo del 5% y sus votos no contaron con representación en la Asamblea, lo que propició por la mínima un gobierno entre PP y Cs.

Desde la irrupción de los nuevos partidos, las diferencias entre bloques se han reducido significativamente, tanto en la Asamblea de Madrid como en el Congreso de los Diputados, pero se ha mantenido la correlación entre unos comicios y otros. Y es que, cuando la influencia de un bloque se reduce en Madrid, también lo hace en el ámbito general, y viceversa.

Actualmente, el bloque de la derecha tiene una ventaja de 9 puntos sobre el bloque de la izquierda en Madrid. Una ventaja suficiente que le garantizaría la presidencia de la Comunidad, aunque queda por ver qué pueda ocurrir con Cs. De la misma manera, los sondeos indican una ventaja de alrededor de 5 puntos porcentuales en favor de la derecha en España.

Esto ayuda a entender la transcendencia de las próximas midterms madrileñas. Si la derecha consigue la que sería uno de sus mejores registros históricos con una ventaja de +9 sobre el bloque de izquierda, catapultaría sus opciones de llegar a la Moncloa a medio plazo. En cambio, si la izquierda consiguiera mantener el tipo tendría todas las papeletas para continuar otra legislatura, y, quién sabe, de alzarse con la Comunidad de Madrid.

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