Victoria de un partido opositor de izquierda en las elecciones de Kosovo

Emmy VARLEY e Ismet HAJDARI
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Un partido reformista de izquierda logró una victoria aplastante este domingo en las elecciones parlamentarias de Kosovo frente al gobierno de los antiguos comandantes rebeldes, según resultados parciales de la comisión electoral central.

La antigua provincia de Belgrado, que continúa luchando por tener reconocimiento pleno a nivel internacional, celebró sus quintos comicios anticipados desde la proclamación de la independencia en 2008, en momentos en que empeora la pandemia de coronavirus.

El gobierno que salga de las urnas será el tercero desde que comenzó la pandemia hace un año. Esto ha agravado las dificultades económicas de este territorio pobre, donde el covid ha causado más de 1.500 muertes y donde la vacunación parece todavía lejana.

La sed de cambio está encarnada para muchos por Vetevendosje (VV), que significa "autodeterminación", el movimiento de reforma de izquierda de Albin Kurti en guerra contra la corrupción y que habría obtenido cerca del 48% de los votos, con el 80% de los sufragios escrutados, según los resultados parciales comunicados por la comisión electoral central.

"Esta elección fue un referéndum sobre la justicia y el empleo, contra la corrupción y la captación de recursos del Estado", dijo Kurti en su discurso de victoria. "No tiene precedentes en el Kosovo de la posguerra".

El PDK, establecido por los antiguos comandantes rebeldes, habría obtenido alrededor del 17% de los sufragios, y la LDK, de centro derecha, el 13%.

Por las nevadas calles de Pristina, una multitud de simpatizantes de Kurti hicieron frente al frío para festejar la victoria en un concierto de bocinas de auto, con fuegos artificiales y ondeando la bandera albanesa.

"Es un maremoto electoral. Para un partido que empezó en la calle, Vetevendosje obtuvo un resultado extraordinario", comentó el analista político Vehbi Kajtazi.

- "Cambio" -

Los partidarios de Kurti acusan a los exguerrilleros de captar recursos del Estado y de clientelismo en este territorio de 1,8 millones de habitantes, donde el salario medio ronda los 500 euros (606 dólares). Como el índice de desempleo es del 50%, los jóvenes optan por emigrar, sobre todo a Suiza o Alemania.

"La gente espera el cambio, esperan que terminen los problemas que nos envenenan, como la corrupción y el nepotismo", declaró a la AFP Sadik Kelemendi, médico, antes de votar. "También tenemos que dedicarnos a la lucha" contra el virus, agregó.

La antigua rebelión llegó a las elecciones con una fuerte desventaja: la ausencia de varias de sus grandes figuras, como el expresidente Hashim Thaci -del PDK-, acusado en noviembre de crímenes de guerra por la justicia internacional.

La posición de VV se vio reforzada con el apoyo de la presidenta interina Vjosa Osmani, de 38 años, símbolo de una clase política de nueva generación que abandonó la LDK del primer ministro saliente Avdullah Hoti.

Vetevendosje ya encabezó las dos últimas elecciones legislativas, pero quedó apartado por coaliciones entre otras formaciones.

En 2020, el gobierno de Kurti duró unos cincuenta días antes de caer. Esta vez, Kurti espera constituir una mayoría de gobierno si se alía con partidos que representan a las minorías, que cuentan con unos 20 escaños de los 120 que tiene el Parlamento.

- Diálogo con Belgrado -

No todos apoyan el programa del movimiento, que en el pasado participó en manifestaciones violentas, pero los kosovares están hartos y quieren caras nuevas, estiman los analistas.

Kurti está acusado por sus adversarios de perseguir objetivos "dictatoriales" y de representar una amenaza para la relación privilegiada entre Kosovo y Estados Unidos.

Los expertos en enfermedades infecciosas critican a su partido por haber esquivado la prohibición de reuniones organizando marchas pese a un aumento en los contagios por coronavirus.

Las autoridades electorales prohibieron a Kurti presentarse personalmente debido a una condena por haber lanzado gases lacrimógenos en la Asamblea. Pero esto no le impediría formar gobierno si el partido consigue votos suficientes.

El nuevo gobierno tendrá que proseguir su difícil diálogo con Serbia para normalizar las relaciones con Belgrado, que todavía se niega a reconocer la independencia de su antigua provincia.

Más de 20 años después de la guerra, este problema es una fuente de tensión en la región y un obstáculo en el camino hacia la una Unión Europea tanto para Belgrado como para Pristina.

Pero Kurti advirtió que las negociaciones con Serbia no eran prioritarias. "El diálogo ocupa el sexto o séptimo lugar para los ciudadanos de Kosovo. Nuestra prioridad es la justicia y el empleo".

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