Elecciones en Chile: "El problema de la subrepresentación de las mujeres no era cultural, sino un tapón de los partidos políticos que bloqueaban su ingreso"

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Movimiento feminista en Chile
Chile estaba en medio de un proceso de movilización feminista, el más importante de su historia, cuando ocurrió el estallido social de octubre de 2019.

Dejaron varias sorpresas las elecciones de este fin de semana en Chile, en las que se votó por los 155 integrantes de la Convención Constitucional que redactará la nueva Carta Magna, y por gobernadores, alcaldes y concejales.

La irrupción de los independientes, la derrota de la derecha representada por el presidente Sebastián Piñera y el triunfo de la izquierda más radical, se encuentran entre ellas. Pero quizás la más impresionante (y ampliamente comentada por analistas y expertos) fue la preferencia de los votantes por las candidatas mujeres.

Para asegurar su representación, se había instaurado un mecanismo de paridad para la Convención Constitucional que no solo obligaba a tener la misma cantidad de postulantes hombres y mujeres, sino que también establecía un sistema de ajuste para que los escaños se distribuyeran de forma pareja entre ambos sexos.

No obstante, la corrección tuvo que hacerse de forma que las mujeres —quienes obtuvieron más votos— cedieran el cupo a los hombres.

Así, si bien la Convención quedó finalmente integrada por 78 hombres y 77 mujeres, según una investigación del sitio de noticias chileno Ciper, si no se hubiera aplicado el ajuste por paridad, hubiera estado compuesta por 84 mujeres y 71 hombres.

Este escenario asombró incluso a una de las impulsoras y diseñadoras del sistema paritario chileno, Marcela Ríos.

La representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Chile lleva años estudiando el movimiento feminista, los sistemas de cuotas y la política de igualdad de género.

Y, sin embargo, "no esperábamos ni sabíamos la magnitud del apoyo electoral que iban a tener las mujeres", reconoce.

En esta entrevista con BBC Mundo, la académica y especialista en política comparada latinoamericana desmenuza las causas que pueden explicar a gran cantidad de votos obtenidos por las mujeres, explica cómo puede influir la presencia femenina en la asamblea en el contenido del nuevo texto constitucional, y habla de las lecciones que puede sacar la región y el mundo del proceso chileno.

Marcela Ríos
Marcela Ríos es representante del PNUD en Chile y lleva años estudiando el movimiento feminista, los sistemas de cuotas y la política de igualdad de género en ese país y América Latina.

¿Cuál es su diagnóstico luego de que se pusiera en práctica el mecanismo de paridad de género para elegir a los constituyentes en Chile?

Creo que le mecanismo funcionó tal como estaba pensado y cumplió su objetivo, que era asegurar que el órgano terminara siendo paritario.

Una de las cosas interesantes es que a diferencia de otros momentos históricos de Chile en los que se discutieron, por ejemplo, las cuotas de género y que fueron muy resistidas, hoy existe poca resistencia al mecanismo de paridad.

No hay cuestionamiento a la legitimidad del proceso, a la instalación del mecanismo, y eso es muy importante. Tiene un gran apoyo entre las mujeres pero también en los hombres. }

Eso ha sido un éxito.

En Chile ya existían las cuotas de género para la nominación de candidatos a las elecciones legislativas, pero la preferencia de los votantes por las mujeres no era tan alta como se vio ahora. ¿Qué cambió?

La evidencia muestra que hace bastante tiempo que las mujeres tienen buenos desempeños electorales. Pero antes teníamos muy pocas mujeres en competencia, entonces es difícil hacer una comparación real.

Sin duda, esta elección marca un punto de inflexión en términos del apoyo a las mujeres en Chile.

La (existencia del mecanismo de) paridad no solo aumentó la cantidad de mujeres en competencia. Los partidos tuvieron que hacer un ejercicio que nunca antes habían hecho: esforzarse por encontrar mujeres con posibilidades reales de ganar.

Y creo que en eso, la forma en que operó el mecanismo, también contribuyó en tener mujeres potentes en todos los distritos del país.

La nueva alcaldesa de Santiago, Iraci Hassler.
La preferencia por las mujeres no solo se vio en la elección de los constituyentes. El porcentaje de mujeres electas este fin de semana para ser alcaldes y concejales (33%) es el más alto en Chile desde 1992.

Pero ¿cómo se explica que se haya votado más por las mujeres que por los hombres?

Creo que hay dimensiones que son culturales y políticas.

Esta Convención Constituyente surge como una respuesta institucional al estallido social, a la revuelta de 2019, pero incluso antes de eso Chile estaba en medio de un proceso de movilización feminista y de mujeres, que fue el más importante de su historia.

Eso terminó teniendo un impacto muy fuerte en la sociedad, hubo una discusión en el país respecto del machismo, del abuso, del acoso.

Así, llevamos prácticamente dos años y medio de un aumento de la movilización callejera, de la organización de mujeres, una expansión del feminismo.

El feminismo en Chile hace 10 o 20 años estaba relegado a sectores minoritarios, vinculados solo a la izquierda o a las mujeres más activistas. Y desde 2018 en adelante, el feminismo comenzó a ser adoptado como identidad por amplios sectores.

Ahora, una gran cantidad de las candidatas a la constituyente se definían como feministas y la paridad fue una conquista valorada enormemente, porque no era algo que estaba incluido en el diseño original de los partidos políticos.

Se conquistó gracias a las mujeres, a su movilización. Y ese discurso de paridad y feminismo caló muy hondo, y ciertamente tuvo un fuerte impacto electoral, totalmente previsible.

¿Le sorprendió que el sistema tuviera que aplicarse de forma que las mujeres le cedieran el cupo a los hombres, en vez de al contrario?

Durante todo este proceso dijimos que el mecanismo no buscaba favorecer a las mujeres, sino que buscaba el equilibrio de género.

Siempre dijimos que la paridad podía beneficiar a los hombres, pero no nos tomaban en serio. Porque no estaba hecho para darle a un sexo cierto cupo, sino para asegurar la equidad.

Entonces, no me sorprende, pero sí creo que no esperábamos ni sabíamos la magnitud del apoyo electoral que iban a tener las mujeres.

Yo sí esperaba muy buenas votaciones en las constituyentes indígenas. Todos quienes conocen el mundo indígena sabían desde hace rato que las primeras mayorías iban a ser mujeres, porque sus liderazgos son más potentes, son más reconocidas y apoyadas.

En el mundo mapuche, excepto uno, las candidatas que ganaron son mujeres, y todos los hombres que entraron lo hicieron por paridad.

Mapuche mujer
Según Marcela Ríos, "todos quienes conocen el mundo indígena sabían hace rato que todas las primeras mayorías iban a ser mujeres porque sus liderazgos son más potentes".

¿Se podría hablar de un cambio de cultura en Chile respecto a las mujeres?

Estamos en un proceso de transformación cultural acelerado en Chile. Y no tiene solo que ver con el estallido.

En una década, entre 2008 y 2018, Chile tuvo un cambio cultural acelerado en beneficio de miradas igualitarias, y uno de los ámbitos es la valoración del liderazgo de hombres y mujeres.

Por eso, hace tiempo que venimos planteando que el problema de la subrepresentación de las mujeres en Chile no era cultural, de un sesgo de los ciudadanos en contra de las mujeres, ni era un problema respecto al desempeño electoral de las mujeres, sino algo mucho más específico: un tapón de los partidos políticos que bloqueaban su ingreso y oficiaban de porteros de la política.

¿Cuánto aportó el movimiento feminista chileno a la preferencia de los electores por las candidatas mujeres?

Impactó mucho, fundamentalmente en las mujeres jóvenes, menores de 40, de zonas urbanas.

Tú podías ver que muchas mujeres, aunque valoraran a candidatos hombres, decían que no podían votar por hombres.

Y hoy tenemos a muchas constituyentes expresamente feministas que se han comprometido con sus electoras a empujar una constitución feminista.

Constitución y feminismo
"La expectativa es si con una convención paritaria se termina redactando una Constitución distinta a la que podría haber sido creada fundamentalmente por hombres", dice Marcela Ríos.

¿Qué lecciones cree que América Latina y el mundo pueden aprender de este proceso paritario chileno?

El mecanismo de Chile es innovador y muchos países lo van a poder observar. Además, posiblemente va a sentar un precedente para las naciones que decidan cambiar sus constituciones de ahora en adelante.

Incluso los más detractores terminaron entendiendo de que la paridad era clave, porque se redactaban las nuevas reglas del país, y eso va a sentar un precedente importante en el mundo. Era esencial que el resultado permitiera que las mujeres estuvieran sentadas en igualdad de condiciones.

En la Asamblea Constituyente boliviana el 34% de las constituyentes fueron mujeres, en Túnez también se aplicaron cuotas, cerca del 30%.

Aquí se da un paso más: no basta con la igualdad de competencia, necesitamos igualdad de resultados. Y eso va a marcar un antes y un después en el nivel de representación que se requiere para constituir un órgano igualitario.

¿Qué se puede esperar de la nueva Constitución en materia feminista? ¿Cuáles son las normas o derechos que va a defender el movimiento de mujeres?

Tenemos evidencia en América Latina que cuando las mujeres están en números importantes, se cambia el contenido de la discusión, el contenido de las leyes. Se discuten temas que no se discuten cuando las mujeres no están.

Ahora la expectativa es si con una convención paritaria se termina redactando una Constitución distinta a la que podría haber sido creada fundamentalmente por hombres.

Tenemos casos importantes de procesos constituyentes, como el colombiano, que marcó el principio del nuevo constitucionalismo latinoamericano. Fue una Constitución observada y estudiada por muchos, pero fue redactada por solo cuatro mujeres y 70 hombres.

Entonces ,creo que los estudiosos y las mujeres vamos a estar pendientes de si esta Constitución es distinta en contenido.

¿Y en qué puede ser distinta?

Hay un amplio catálogo de propuestas.

Primero, van a estar los temas de acceso al poder y una de las prioridades va a ser el principio de paridad. Hay amplio apoyo para consagrarlo como un principio constitucional.

Las Tesis Chile
Durante el estallido social en Chile, el movimiento feminista tuvo un rol protagónico.

¿Qué significa eso?

Que la paridad debiese aplicarse para todos los órganos del Estado y no solo para los cargos electos, sino también para los de asignación, por ejemplo, en el poder ejecutivo o en el judicial. Esa es la demanda de sectores feministas, y vamos a ver si se aprueba.

Después está el catalogo de derechos. Los derechos sociales y económicos, que han estado al centro de la movilización de la sociedad, son muy importante para las mujeres.

Hay una fuerte demanda por reconocer el trabajo de cuidado y reproductivo como parte de la economía. Creo que esa va a ser una discusión muy importante e innovadora.

También está la propuesta de si debería consagrarse el derecho a una vida libre de violencia que permitiera buscar maneras más concretas e imperativas de enfrentar la violencia en contra de las mujeres, un gran problema en Chile y América Latina.

Asimismo, va a estar (sobre la mesa) el tema de los derechos sexuales y reproductivos.

¿El aborto libre podría consagrarse en la Constitución?

Sí, será parte de la discusión en el marco de los derechos sexuales y reproductivos.

Quizás no es la principal discusión, pero va a estar presente sin lugar a dudas y será un tema controversial.

Chile ha sido muy adverso en avanzar hacia la despenalización del aborto. Hemos tenido una criminalización del aborto hasta hace poco entonces ciertamente va a ser un tema que estará en discusión.

Y es probable que tenga mucha más fuerza por la cantidad de feministas y el tipo de personas (que integran) la convención.

¿Y la igualdad de salario?

(En Chile) tenemos una ley de igualdad salarial, pero no ha sido efectiva.

Ante ello, muchos plantean que es necesario repensar el principio de igualdad, tal y como está formulado en la Constitución, para aumentar la capacidad de fiscalización del Estado y asegurar que no sea solo una declaración sino que se haga efectiva.

Protestas feministas en Chile
"Este proceso constituyente va a marcar un antes y un después en todos los ámbitos de representación de mujeres", dice Ríos.

¿Cuánto cambiará Chile con esta representación de mujeres?

En términos de igualdad de género esto es profundamente significativo. Y este proceso constituyente va a marcar un antes y un después en todos los ámbitos de representación de mujeres.

Pero creo que es aventurado decir que Chile va a cambiar en términos generales.

Hay desafíos que no pasan por la Constitución: los niveles de desigualdad, la pandemia, las condiciones de vivienda, entre otras cosas.

El sistema político ha sufrido un fuerte impacto con esta elección y es un problema que se viene arrastrando desde hace años, con un bajo nivel de confianza en las instituciones, poca participación electoral.

Tenemos un problema sistémico de abstención que no se va a resolver con la nueva Constitución.

Pero sí tenemos una oportunidad que no tienen otros países: la de sentarnos a conversar sobre un nuevo pacto social. Y eso es muy positivo.

¿Cómo se explica que sólo haya participado el 43% de los electores en los comicios constituyentes si el proceso generaba tanta expectativa?

Esto es algo que a nosotros nos preocupa desde hace mucho tiempo. No es un problema de la coyuntura, no es solo por la pandemia, sino que lo venimos arrastrando desde hace más de una década.

El voto voluntario era un intento de frenar la caída, pero la agudizó. Hay un problema de representación y de desconfianza en la política, que es muy profundo y difícil de cambiar.

Algunos analistas y empresarios han señalado que la nueva Convención Constituyente podría volver inestable la economía del país, además de expresar preocupación por sus instituciones. ¿Cuánta base tienen estas aprensiones?

Siempre ha habido una aprensión de ciertos sectores ante la promoción de transformaciones estructurales; nunca parecer ser un buen momento. +

Nosotros estudiamos procesos constituyentes en el mundo y cuando tú los ves, no han sido gatilladores de crisis. Existen evidencias muy exitosas como la de Sudáfrica, Túnez o Colombia.

Es cierto que puede haber incertidumbre, pero el proceso constituyentes tiene la dimensión positiva de que es una respuesta institucional, democrática, para conversar sobre nuevas reglas.

Y si una democracia no se puede dar un espacio de repensar sus reglas a través de representantes electos, no veo cómo se podría hacer.

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