El voto latino quizá fue decisivo en la elección de EEUU pero no a favor de quien se esperaba

Jesús Del Toro
·7 min de lectura

El voto latino en la elección presidencial de 2020 tuvo un papel mayúsculo. Pero, probablemente, no en el sentido en que usualmente se pensaba que el sufragio de los ciudadanos de origen hispano iba o debía alinearse.

Para explicar esa situación se pueden comparar lo sucedido en varios estados que, hasta la víspera de la elección, lucían como decisivos en el resultado electoral.

En Florida, por ejemplo, donde ha existido por décadas un muy numeroso e influyente voto latino, Donald Trump habría logrado un notable avance, sobre todo en el área de Miami, donde hay importantes comunidades de origen cubano y venezolano, lo que a reserva de mayores análisis habría sido una de las causas del relativamente holgado triunfo del presidente sobre el candidato presidencial demócrata, Joe Biden, en Florida.

Una latina que apoya la fórmula presidencial demócrata de Joe Biden y Kamala Harris promueve el voto en Fort Worth, Texas, en octubre de 2020. (AP Photo/LM Otero)
Una latina que apoya la fórmula presidencial demócrata de Joe Biden y Kamala Harris promueve el voto en Fort Worth, Texas, en octubre de 2020. (AP Photo/LM Otero)

De acuerdo a encuestas de salida de Edison Research divulgadas por varios medios, mientras Biden logró un 66% del voto latino a escala nacional, solo logró el 52% en Florida contra un 47% de Trump. Esa brecha –los muchos latinos que optaron por el republicano en proporción mayor que en otros comicios– podría haber sido decisiva para que Trump ganara en ese estado con una holgura mucho mayor a lo que encuestas y pronósticos habían previsto antes de la elección.

La noción de que los latinos son abrumadoramente demócratas se mostró notoriamente equívoca en Florida, incluso en Miami que, al margen de su influyente comunidad cubana-americana que es pro republicana, es aún un fuerte bastión demócrata.

En algunas zonas de Texas el margen de voto hispano de los demócratas también resultó menor al esperado, y deseado, por Biden. En ese estado, Trump logró una victoria por un margen significativo, logrando el 40% del voto hispano (Biden obtuvo el 59%). Nuevamente, la cuota de Trump del voto latino fue en Texas, como en Florida, mayor que su promedio a escala nacional, que habría sido el 32%.

Aunque se esperaba que Texas fuera más competitivo en 2020, no era un estado que se considerase “campo de batalla” y, en ese sentido, el voto hispano texano pro Trump no habría tenido tanto peso en el resultado final como lo tuvo en Florida.

Como contexto, cabe señalar que el día previo a la elección Latino Decisions pronosticó que el 67% de los latinos en Texas votaría por Biden y el 59% en Florida, bastante más que lo que las encuestas de salida después de la elección calcularon para esos estados. Trump logró atraer a muchos hispanos allí.

A escala nacional, Latino Decisions proyectaba un 70% del voto hispano para Biden, cifra que provisionalmente habría sido del 66%, de acuerdo a Emerson Research.

Más investigación y datos son necesarios, pero es plausible que el discurso de Trump sobre la apertura económica por encima del control de la pandemia de covid-19, su recurso al miedo de una supuesta (y en realidad falaz) amenaza de violencia caos desde la izquierda y su apoyo a posiciones pro vida y contra el aborto logró convencer a una tajada de hispanos mayor que la pronosticada.

Algo significativo si se considera que a esos votantes pro Trump al parecer les parecieron menos relevantes el manejo negligente de la pandemia de su administración, su acoso antiinmigrante, la separación de familias migrantes en la frontera y su trayectoria de agravio contra los latinos.

Un promotor del voto de la organización Hispanic Federation invita a latinos a participar en las elecciones en Kissimmee, Florida, a principios de noviembre de 2020. (AP Photo/John Raoux)
Un promotor del voto de la organización Hispanic Federation invita a latinos a participar en las elecciones en Kissimmee, Florida, a principios de noviembre de 2020. (AP Photo/John Raoux)

Eso, con todo, no significa que los hispanos votaron en menor cantidad. En 2016, de acuerdo al Centro Pew, los latinos fueron el 9.2% de los votantes estadounidenses. En 2020, de acuerdo a las encuestas de salida de Edison Research, habrían sido el 13% del electorado. Así, a reserva de contar con más datos en el futuro, la participación electoral hispana habría logrado un récord histórico en 2020.

Para los demócratas, con todo, el impacto de ese notable aumento del voto latino fue una decepción en Florida y en parte también en Texas, aunque a escala nacional Biden logró la misma proporción del voto latino (66%, de acuerdo al Centro Pew) que Hillary Clinton en 2016. Y considerando la más amplia participación hispana y en general en 2020, podría decirse que el voto latino ha sido en 2020 más numeroso e influyente que nunca.

Y su influencia se mide, curiosamente, en lugares que no son los más populosos o donde los hispanos han tenido tradicionalmente una fuerte cuota de influencia. En Florida, Texas, California, Illinois y Nueva York, por ejemplo, los hispanos localmente son una fuerza política de peso, pero en ninguno de ellos su voto habría inclinado la balanza de la elección presidencial de 2020.

En California, donde Biden capturó el 77% del voto latino, Illinois y Nueva York, estados ampliamente demócratas como lo es también su población hispana, el sufragio latino no fue decisivo en el sentido de inclinar el resultado de la elección presidencial, y tampoco lo habría sido en Texas, que se pronosticaba seguiría siendo republicano.

En Florida, incluso, a juzgar por el actual estado de la elección –con estados como Arizona, Michigan, Nevada, Pennsylvania y Wisconsin como las claves para llegar a los 270 votos electorales para ganar la presidencia– el auge del voto hispano republicano, que mermó las opciones demócratas en ese estado, al final no fue el punto de quiebre, pues ganar Florida no resultó un imperativo para acceder a la Casa Blanca al considerar el resultado en otros estados.

Pero, en realidad, el voto hispano en 2020 sí podría ser central para elegir al presidente de Estados Unidos. Los hispanos en Arizona y Nevada, por ejemplo, con una importante proporción de personas de origen mexicano y centroamericano, podrían ser el catalizador de la victoria de Biden dado que esos estados parece que serán la clave para llegar a los 270.

En Arizona, por ejemplo, Biden logró el 63% del voto latino, que también al parecer se incrementó en cantidad. En Wisconsin, un estado en el que la población hispana ha tenido un perfil bajo en comparación con los latinos de otros estados, Biden capturó el 60% de sus votos y en Pennsylvania alcanzó un notable 69%. Esos votos sí podrían haber resultado de decisivos, si se confirma la victoria de Biden en Arizona y Nevada (donde también hay una importante población latina) y qué decir si todo se define en Pennsylvania.

Si ese fuese el caso, una muy numerosa votación hispana, con claroscuros dependiendo del estado, acabaría siendo uno de los puntales de la victoria de Biden, incluso aunque el desempeño del demócrata en Florida o Texas resultó decepcionante para su causa.

Y si Trump logra la reelección es posible que muchos volteen a ver a Florida, donde los votos que Biden perdió entre los latinos posiblemente le arrebataron ese estado que, de haber ganado, podría haber alterado el resultado final.

Al final, es claro que los votantes latinos no son un bloque cerrado o que se comporta igual en todas partes, y sus diferencias, tanto por origen nacional como por estatus socioeconómico y el contexto del estado en el que viven, resultan muy relevantes.

Y es singular que dado el sistema de colegio electoral que elige al presidente, poblaciones latinas que usualmente parecen estar lejos del foco político-mediático, como las de Pennsylvania y Wisconsin e incluso Arizona, quizá acabarán siendo en 2020 mucho más influyentes para el destino nacional, con todos los matices en el asunto, que las de otros estados con poblaciones hispanas más numerosas o llamativas.

De cara al futuro, parece claro que los candidatos, sea cual sea su partido, deberán encarar a los votantes latinos considerando tanto sus similitudes como sus diferencias, sin asumir que son votantes cautivos de cierta filiación partidista y, a la postre, reconociendo y apoyando sus mejores causas para ganarse su apoyo y su voto. Y que comunidades latinas que aparentemente son menos influyentes o dinámicas que las que, por ejemplo, viven en Miami, Houston, Chicago o Los Ángeles, pueden acabar siendo parte de quienes inclinen la balanza.

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