El 'tumor del embarazo' y otros 5 problemas dentales provocados por las hormonas

Los cambios hormonales, especialmente el aumento de estrógenos, pueden tener efectos en las encías y en los dientes. Esto es lo que puede pasarte en la boca en cada etapa del ciclo vital

Si las encías se hinchan, sangran, aparecen llagas bucales o las glándulas salivares se inflaman, es posible que las hormonas tengan la culpa. (Foto: Getty)
Si las encías se hinchan, sangran, aparecen llagas bucales o las glándulas salivares se inflaman, es posible que las hormonas tengan la culpa. Debes acudir al especialista ante cualquiera de estos síntomas para dar con el origen y saber por qué te duelen los dientes. (Foto: Getty)

Los cambios hormonales en las mujeres afectan a su salud bucodental, un indicador de su estado general ya que es donde se manifiestan los primeros indicios de muchas enfermedades. Durante la pubertad es habitual sufrir gingivitis, mientras que con la llegada de la menopausia puede disminuir la densidad ósea de los dientes.

El aumento de las hormonas femeninas (estrógeno y progesterona) provoca un mayor flujo de sangre en las encías, las hace más sensibles y favorece una “sobrerreacción”, que produce una mayor irritabilidad. Además, cuando los niveles hormonales son altos, las mujeres son más sensibles a la presencia de placa y bacterias alrededor de las encías.

Cuando se hinchan, sangran, aparecen llagas bucales o las glándulas salivares se inflaman, es muy posible que estés pasando por una nueva etapa vital (pubertad, edad fértil, embarazo o menopausia) y tu cuerpo lo nota. Estos síntomas deberían desaparecer cuando finaliza la regla. Si no es así, el incremento de sangrado de las encías es señal de otra cosa.

Durante el embarazo hay una mayor probabilidad de que se produzca inflamación de la encía alrededor de los dientes, debido a la acción de las hormonas gestágenas. (Foto: Getty)
Durante el embarazo hay una mayor probabilidad de que se produzca inflamación de la encía alrededor de los dientes, debido a la acción de las hormonas gestágenas. (Foto: Getty)

Pero esta no es la única ‘consecuencia dental’ de los cambios hormonales que se producen en las distintas etapas de vida. Los más habituales son:

  • Aparición de aftas (llagas) en la cavidad oral: el interior de la mejilla, la lengua, el paladar blando y la garganta.

  • Gingivitis, es decir, la inflamación de las encías.

  • Sequedad de la boca (xerostomía).

  • Alteración del sentido del gusto.

  • Problemas periodontales o piorrea.

Gingivitis puberal

En la pubertad se empiezan a mostrar los primeros signos de esta patología con el enrojecimiento, inflamación y un leve sangrado de las encías. La causa es el incremento de las hormonas sexuales, estrógenos y progesterona, que viene acompañado de un aumento de la circulación sanguínea en las encías, lo que favorece una respuesta inflamatoria a la acción de las bacterias.

Es una situación transitoria y reversible, pero para controlarla conviene mantener unas medidas de higiene bucal eficaces, la eliminación de la placa bacteriana si fuese necesario mediante limpiezas y realizar controles periódicos con el especialista.

Gingivitis menstrual

Se desarrolla durante la edad fértil. En esta etapa la inflamación de las encías adquiere un característico color rojo, además de ser frecuente la aparición de llagas en la cavidad bucal o herpes labiales. Aparece días antes de iniciarse la menstruación y desaparece una vez ha comenzado.

Estos síntomas también pueden aparecer en el caso de las mujeres que utilicen anticonceptivos orales o se sometan a tratamientos de fertilidad ya que no hay que olvidar que en ambos casos se ven afectados los niveles de hormonas en el organismo.

Los anticonceptivos orales también pueden provocar una imitación de estos trastornos en quién los toma. El motivo es que las hormonas pueden provocar una mayor predisposición a la inflamación de los tejidos y, en consecuencia, a la enfermedad periodontal. (Foto: Getty)
Los anticonceptivos orales también pueden provocar una imitación de estos trastornos en quién los toma. El motivo es que las hormonas pueden provocar una mayor predisposición a la inflamación de los tejidos y, en consecuencia, a la enfermedad periodontal. (Foto: Getty)

Enfermedad periodontal

Durante el embarazo, las hormonas femeninas están hiperactivas. A menudo, algunas mujeres desarrollan gingivitis del embarazo, una forma moderada de enfermedad de las encías que hace que sus encías enrojezcan, duelan y estén delicadas. Esta situación es más común entre el segundo y el octavo mes de embarazo.

Cuando una mujer quiere quedarse embarazada, se recomienda visitar al dentista para realizarse un chequeo y tratar preventivamente cualquier problema. Durante el embarazo, sus dientes y encías necesitan de una atención especial, por lo tanto, deben cepillarse regularmente y utilizar el hilo dental; llevar una dieta equilibrada también ayuda a reducir los problemas dentales que acompañan al embarazo.

Es frecuente que en los meses iniciales del mismo la pasta dental o el colutorio produzcan náuseas, por lo que habrá que ir probando diferentes productos hasta dar con aquellos que no las generan.

En esta etapa de su vida es cuando más alteraciones bucodentales puede notar. Los niveles de estrógenos y progesterona varían notablemente. Esto favorece la aparición de gingivitis. Sin embargo, habitualmente se tiende a pensar que la gingivitis en el embarazo está relacionada con la gestación, pero esto ocurre en un porcentaje muy pequeño de mujeres. Lo que realmente ocurre es que se agrava una gingivitis no diagnosticada antes de que la mujer se quede embarazada.

Durante el embarazo también es común el desarrollo de la enfermedad periodontal, con la consiguiente pérdida del hueso que soporta a los dientes. Las caries, por su parte, también son frecuentes durante esta etapa de la vida de la mujer.

“La periodontitis, es decir la infección y sangrado de las encías, podría ser un factor de riesgo para el embarazo. Esta enfermedad se asocia con el parto prematuro y el bajo peso del bebé al nacer”, advierten el doctor maxilofacial Xavier Rodríguez Ciurana y la endocrinóloga Ana Molina Lacasa, colaboradores de Compromiso y Seguridad Dental.

Hasta el 18 por ciento de los nacimientos prematuros, casi 1 de cada 5, son atribuibles a un deficiente estado periodontal materno por lo que debe ser considerado como un importante factor de riesgo.

Finalmente, el aumento de los niveles hormonales propio del embarazo puede generar lo que se conoce como ‘tumor del embarazo’ o granuloma piógeno,consistente en una deformación de la encía y la presencia de un abultamiento considerable en la misma. No es nada grave. Ni tan siquiera presenta síntomas, pero debe ser tratado por un odontólogo.

Se trata de una reacción inflamatoria que causa tumefacción del tejido gingival en forma de quistes. Sin embargo, hay que aclarar que el embarazo en sí mismo no produce alteraciones gingivales graves y los casos de granuloma se dan más frecuentemente cuando hay una incorrecta higiene bucal y la presencia de agentes irritantes. De hecho, ocurre solo en un 10 por ciento de las embarazadas y desaparece durante los primeros meses después del parto. En caso de provocar alteraciones, puede ser extirpado mediante gingivectomía y suele hacerse después del parto.

Al parecer, la periodontitis estaría asociada a la liberación de unos mediadores celulares llamados prostaglandinas, responsables de las contracciones del parto. Así lo recoge el libro ‘Salud bucal en la mujer. Prevención a lo largo de la vida’, editado por la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA).

Gingivitis atrófica o gingivoestomatitis postmenopaúsica

Por otro lado, la menopausia supone un cambio enorme para la vida de una mujer y para su boca, incluyendo la alteración del gusto, sensaciones de ardor en la boca y una mayor sensibilidad. Lo que se come puede marcar la diferencia cuando se trata de la sequedad de boca , una condición que hace que la placa bacteriana se adhiera a las piezas dentales posibilitando así la aparición de caries en los dientes, y favoreciendo la inflamación que da lugar a la llamada gingivitis atrófica o gingivoestomatitis postmenopaúsica.

“Hay que evitar alimentos salados, picantes, pegajosos y azucarados, así como alimentos secos que sean difíciles de masticar. El alcohol, el tabaco y la cafeína también pueden empeorar la boca seca”, añaden los expertos. Por la noche, dormir con un humidificador en la habitación también mejora estas molestias.

Por otro lado, aunque no está comprobada la incidencia de la osteoporosis en las afecciones periodontales, los medicamentos para su tratamiento si pueden afectar. Así que no olvides prestar una especial atención a tu salud bucodental en cada etapa y y realizar controles periódicos con el especialista.

¿Conocías estas patologías? ¿Ha sufrido algún problema bucal durante tu embarazo?

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