El tsunami de Japón transportó a cientos de especies hasta América del norte

Miguel Artime
Tsunami carried a million sea creatures from Japan to US west coast
El Tsunami de 2011 transportó a millones de criaturas marinas desde Japón hasta la costa Pacífica de Canadá y EE.UU.

Todos retenemos en la memoria los incidentes de marzo de 2011 en Japón, cuando un terremoto de magnitud 9.0 (el 4º más potente jamás medido hasta la fecha) con epicentro en la costa del Pacífico próxima a la región de Töhoku, provocó un tsunami con olas de hasta 40 metros que arrasó la región acabando con la vida de casi 16.000 personas y provocando el segundo incidente nuclear más traumático de la historia en la Central de Fukushima.

Obviamente el incidente se asocia con la muerte y la destrucción, sin embargo parte de las olas del maremoto que no viajaron hacia la costa del norte de la isla de Honshu, sino hacia el interior del océano Pacífico, arrastraron consigo una miríada de fragmentos de barcos, muelles y boyas que contenían pasajeros imprevistos, polizones del mundo animal.

Estos autoestopistas involuntarios, entre los que se incluían crustáceos, moluscos y peces, navegaron a bordo de sus desvencijadas “balsas” a través de las corrientes oceánicas durante miles de kilómetros antes de finalizar sus singladuras en puntos tan remotos como las costas de Hawái, o las playas de Norteamérica. No fue un viaje rápido, en ocasiones incluso pudo durar varios años.

Ahora, los investigadores que han estudiado a cientos de especies marinas japoneses que vivieron sobre esos desechos flotantes arrastrados por el tsunami, concluyen que lo que presenciaron fue un evento de “rafting biológico transoceánico” del que no existía ningún precedente histórico conocido.

Los científicos estudiaron más de 600 restos flotantes expulsados por el tsunami compuestos por materiales biodegradables (sobre todo fibra de vidrio y espuma de poliestireno) que habrían sido arrastrados hasta Hawái, y el territorio continental de los Estados Unidos y Canadá.

Colonizando estas pequeñas balsas, contaron cerca de 300 especies japonesas, incluyendo en la pieza más grande a aproximadamente 80 especies diferentes. Este “Titanic” consistía en la sección de un muelle de 170 toneladas de peso.

En muchos casos, los científicos descubrieron que los animales se habían reproducido con éxito a lo largo de su viaje. Eso evidencia que el movimiento relativamente lento del resto a la deriva (entre 2 y 4 kilómetros por hora) ayudó a que las especies se adaptaran progresivamente a las cambiantes condiciones en el Océano Pacífico.

Pero el viaje de estas formas de vida que lograron dar un paseo entre continentes podría tener también su lado oscuro, advierten los investigadores. Estos escombros flotantes podrían también transportar a especies invasoras, lo cual podría cambiar para siempre los ecosistemas autóctonos.

El trabajo del equipo del equipo de biólogos dirigido por Gregory M. Ruiz (Centro de Investigación Medioambiental Smithsonian) se publicó en la revista Science.

Me enteré leyendo Science Shots.