El todo o nada de Pablo Iglesias

El líder de Podemos en un acto de campaña en Barcelona. (AP Photo/Emilio Morenatti)

Pablo Iglesias no es cabeza de lista el próximo 26-M, pero se juega su futuro político a todo o nada en las elecciones municipales y autonómicas. Por eso el líder de Unidos Podemos está disimulando estos días dejando caer la posibilidad de que Pedro Sánchez optara por un gobierno de coalición.

En realidad, no es más que un farol que solamente puede ser viable si la formación morada logra retener parte del peso específico que ganó en 2015. O si lo quieren más claro. Si el lunes 27-M Podemos -o sus confluencias- no gobiernan en ningún sitio, el presidente del Gobierno lo tendrá fácil para pasar de Iglesias e intentar gobernar en solitario con pactos puntuales a izquierda o derecha, según le convenga.

Porque el poder de Unidos Podemos es ficticio. Es decir, aparece como segundo partido de izquierdas, pero no deja de ser la cuarta formación en lo referente de número de diputados. Y no sólo eso, que las últimas elecciones generales restaron a la formación morada 29 escaños.

El mapa del batacazo es el siguiente: en cinco de Comunidades Autónomas -Cantabria, Castillas-León, Castilla-La Mancha, La Rioja y Extremadura- perdieron representación en el Congreso al haberse dejado por el camino entre el 12 y el 4% de los votos con respecto de las anteriores elecciones. En el resto no perdió tanto, pero perdió escaños y votos:

En Galicia perdió 3 (de 5 a 2).

En Euskadi pasó de 6 a 4 (2 menos).

En Valencia se dejó 4 (de 9 a 5).

En Navarra 1, el 50%.

En Cataluña 5, al pasar de 12 a 7.

En Asturias retuvo 1 de los 2 que tenía.

Lo mismo sucedió en Aragón.

En Madrid sumó dos menos que en 20015 (de 8 a 6).

En Canarias retuvo los 3 escaños.

En Andalucía 2 menos (de 11 a 9).

En Murcia perdió el 4% de los votos, pero resistió su único escaño.

Vamos, que si Manuela Carmena en MadridAda Colau en Barcelona, José María González 'Kichi' en Cádiz, Pedro Santisteve en Zaragoza, Joan Ribó en Valencia y Martiño Noriega en Santiago no renuevan sus cargos, el morado va a desaparecer del mapa de España. Por no hablar del apoyo fundamental de Unidos Podemos para el gobierno socialista de Castilla-La Mancha. Y eso que estamos siendo generosos ya que no todos los integrantes de esta lista son de Unidos Podemos y, en algunos casos, ni siquiera mantienen buena relación.

De hecho, Manuela Carmena y Kichi no quieren a Pablo Iglesias en sus mítines y otros tantos barones regionales han marcado distancias en el último Consejo Ciudadano Estatal de Podemos. Hasta el punto de que Irene Montero, quien intervino desde casa por videoconferencia, abroncó a sus barones responsabilizándoles del fiasco electoral del 28-A. ¿Y que hizo Iglesias? Pues más de lo mismo, poca autocrítica y achacar el mal resultado a las disputas internas.

Responsabilidades aparte, el horizonte que se le dibuja a la formación morada es inquietante. Si la marca Podemos -y sus derivadas- también pierden su influencia en estas capitales de provincia ¿qué le quedará a Pablo Iglesias? 42 diputados en el Congreso y 0 senadores. Un resultado paupérrimo cuando hace apenas tres años soñaba con dar el 'sorpasso' al PSOE. Si se da el caso, ¿será el de relevar de que Iglesias se eche a un lado y organice su sucesión?