El síndrome Sara Carbonero le pasa factura a otra Sara, a Sálamo.

Le pasó a Sara Carbonero tras el primer partido de la selección española en el Mundial de Sudáfrica -sí, ese que después ganamos-. “Blame de girlfriend”, titularon algunos periódicos –echa la culpa a la novia– tras la derrota de la roja contra la selección de Suiza. Las redes y la prensa se llenaron de insultos machistas contra ella. Ella sola había tenido la culpa de que los once machos sobre el césped no fueran capaces de ganar el partido. Ni siquiera de empatarlo.

Le acaba de pasar a otra Sara. A Sara Sálamo, actriz, 26 años. Y novia de Isco Alarcón. Jugador del Real Madrid. Parece que Isco no está rindiendo como algunos madridistas quisieran. Pero la culpa no es suya, evidentemente, sino de la “arpía/bruja/zorra -elijan calificativo- de su novia”. La culpa no es de una posible baja forma física, o falta de concentración, o falta de integración en el equipo o lo que sea que les pase a los futbolistas -vaya usted a saber- cuando tienen un bajón en su rendimiento sobre el césped. La culpa es de su novia. Blame de girlfriend otra vez.

 




“Buscafortunas”. ¿Qué le estas haciendo que ya no rinde?”. “Eres el cáncer de Isco”.

Atacar a la mujer es el insulto fácil. El héroe no tiene la culpa, sino la mala mujer que ha escogido como pareja. La mujer como causa de todos los males del mundo. Ya lo decía la Biblia: Eva como causa de que nos echaran del paraíso tras tentar a Adán con la manzana prohibida.

Desde entonces, seguimos igual. Culpa a la chica. Y luego, si eso, ya está justificado que le des una paliza. Porque ella tiene la culpa. Claro.