El secreto que mantuvo hasta su muerte uno de los más famosos y rudos conductores de diligencias del Viejo Oeste

Su nombre era Charley Parkhurst y fue conocido por ser un deslenguado y rudo conductor de diligencias en la época de mayor tráfico de viajeros y mercancías en el Viejo Oeste, gracias a los años de bonanza de la fiebre del oro.

Ilustración sobre Charley Parkhurst, uno de los más famosos conductores de diligencias del Viejo Oeste durante la fiebre del oro (imagen vía altaonline)

A lo largo de tres décadas se convirtió en uno de los más experimentados cocheros, viviendo numerosos altercados (por la gran cantidad de diligencias que eran asaltadas para ser robadas) además de algún que otro accidente que le había dejado algunas huellas; entre ellos la pérdida de un ojo a causa de la coz de un caballo y que sirvió para ser conocido con los sobrenombres de ‘One Eyed Charley’ y ‘Cockeyed Charley’.

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Pero otro de los apodos que recibió fue el de ‘Six-Horse Charley’, con el que se demostraba su gran habilidad y profesionalidad a la hora de conducir diligencias tiradas por seis caballos, algo que tan solo se atrevían a hacer los cocheros más experimentados.

Pero nada se sabía de la vida personal de Charley Parkhurst. Las pocas personas que lo trataron de una forma más cercana apenas conocían detalles sobre su pasado y de las pocas cosas que había dejado trascender en su círculo más íntimo fue que se había quedado huérfano siendo muy niño y que había crecido en un orfanato, de donde se marchó (numerosas fuentes indican que se escapó a los doce años de edad) para ir a trabajar a una cuadra, donde se encargó del cuidado y alimentación de los caballos y en donde aprendió el manejo de conducirlos en una diligencia, oficio que empezó a realizar en California a los 21 años (1848).

Tras la llegada del ferrocarril el trabajo como conductor de diligencias fue disminuyendo, ya que cada vez eran más quienes preferían (por seguridad) viajar o realizar los envíos a través del tren. Por tal motivo dejó su empleo como cochero cuando tenía poco más de cincuenta años de edad y decidió vivir tranquilamente en una alejada y solitaria granja a las afueras de Watsonville (California).

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Allí pasó los siguientes quince años, labrando y subsistiendo de lo que cosechaba de la tierra o los poco animales que tenía. Durante ese tiempo se relacionó poco con sus vecinos granjeros, pero lo suficiente para que lo echaran de menos en diciembre de 1879, cuando algunos de ellos se presentaron en su casa al no saber de él y encontrando que había muerto.

La causa del fallecimiento fue un cáncer de lengua (era un fumador empedernido), pero lo más sorprendente del hallazgo y que un médico, que fue requerido, certificó es que Charley Parkhurst en realidad era una mujer.

En el momento de ir a amortajarlo y realizar los preparativos para enterrarlo descubrieron que tenía genitales femeninos. Tras realizarse las correspondientes investigaciones se supo que su verdadero nombre (de nacimiento) era Charlotte Darkey Parkhurst, había nacido en 1812 en la población de Sharon (Vermont) y hasta la edad de doce años había vivido en el orfanato de Lebanon (New Hampshire).

Para poder subsistir realizó varios empleos, entre ellos el trabajo de mozo en unas caballerizas de una cuadra, pero al vivir en un entorno netamente masculino, finalmente Charlotte decidió travestirse de hombre y pasar el resto de su vida como tal. Nada transcendió o se supo sobre sus preferencias sexuales, debido a que no se le conoció relación o pareja sentimental alguna. Su carácter fuerte y tosco nada hizo sospechar de su oculta identidad.

Uno de los datos anecdóticos que se explican de Charley Parkhurst tuvo lugar en 1868, cuando ya se encontraba retirado como conductor de diligencias y vivía plácidamente como granjero. En noviembre de aquel año se celebraron elecciones presidenciales y su nombre figuraba en el censo de votantes de Watsonville. Por tal motivo muchas son las publicaciones que aseguran que se le debería considerar como la primera mujer estadounidense en haber ejercido el voto en un tiempo en el que todavía no se había aprobado el sufragio femenino en Estados Unidos. Pero cabe destacar que hay bastantes historiadores que indican que se trata de una suposición, debido a que no existe ni una sola constancia de que decidiera acudir a votar aquel martes 3 de noviembre, en un momento en el que la abstención por parte del mundo rural era muy alta debido a que los colegios electorales se encontraban en las poblaciones importantes y se requería de un día de viaje para ir a votar. Las actas de votantes de dichas elecciones no se conservaron y, por tanto, queda la duda de que se le pueda atribuir si fue o no la primera mujer que ejerció el voto en EEUU.

Con el paso del tiempo, la historia de Charlotte (Charley) Parkhurst ha quedado como ejemplo de los colectivos LGTBI y muchos los homenajes póstumos que se le han realizado.

Fuente de la imagen: altaonline

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