El secreto para que dejar de fumar sea más fácil puede estar aquí

¿Crees que hacer esto delante suyo no le influye? Sí, sí que lo hace.

Dejar de fumar es difícil. Pero lo que lleva llamando mucho tiempo la atención a los científicos es que no es igual de difícil para todos los fumadores, y lo curioso es que no depende de cuánto se fume. Aún no se sabe con seguridad por qué, y según un artículo reciente la duda nos la puede resolver un pequeño gusano.

Para estudiar cuestiones genéticas los científicos emplean animales modelo. Seres vivos que muestren patrones similares a los que presentamos los humanos, pero que al mismo tiempo sean suficientemente simples para poder estudiarlos con detenimiento. Uno de estos animales modelo es el gusano Caenorhabditis elegans.

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Este gusano se vuelve adicto a la nicotina como lo hacemos los humanos. Este hecho, que los autores del artículo ya demostraron previamente, es fundamental para el estudio. Porque si no se volviese adicto como nosotros el estudio no sería relevante, y porque es precisamente la adicción a la nicotina la que hace que sea tan difícil dejar de fumar.

Bien, pues al estudiar el comportamiento de este gusano cuando se le quita la nicotina, los investigadores detectaron un hecho curioso. Vieron que una serie de genes y de moléculas de ARN – implicadas en la transmisión de la información genética – se veían afectadas por la abstinencia de nicotina.

Lo interesante del caso es que esta idea no es nueva. De hecho, ya se tuvo en cuenta hace décadas, pero se abandonó porque no daba resultado. Vamos, que por mucho que se investigase, no se veía relación.

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Entonces, ¿por qué ahora sí? Esencialmente, porque los métodos y aparatos son mejores, lo que permite realizar un estudio en mayor detalle. Cuestiones que antes era imposible estudiar, actualmente se pueden investigar con mucha mayor facilidad.

Y el hecho de que haya genes y ARNs implicados en la adicción y la abstinencia a la nicotina es importante, porque ayudará a encontrar la manera de atacar esta dependencia. Hasta ahora el foco estaba en unas proteínas – receptores de neurotransmisores – pero no daban una respuesta ni una explicación clara.

De momento, estos resultados no tienen por desgracia una aplicación directa. Pero sí señalan el camino adecuado para seguir investigando y dar con terapias más eficaces para eliminar el consumo de tabaco.