El Sahara podría volver a tener vegetación… y no es buena noticia

Imagen de un ciclón tropical tomada desde la Estación Espacial Internacional. Crédito: Earth Observations Laboratory, Johnson Space Center, via Wikimedia Commons.

Uno de los objetivos de la ciencia, de cualquier disciplina, es predecir lo que va a ocurrir. Entender cómo funciona la naturaleza para saber cómo se va a comportar. Pero claro, esto no se hace con bolas de cristal. En muchas ocasiones hay que entender lo que ocurrió en el pasado para prever lo que ocurrirá en el futuro.

En esto es en lo que se basa un artículo reciente. En tratar de predecir qué va a pasar con el clima en el futuro en base a lo que ya ocurrió antes. En concreto, qué consecuencias puede tener que el Sahara vuelva a tener vegetación, como ya tuvo en el pasado.

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Porque sí, el Sahara no siempre ha sido un desierto. Al menos, no toda la región. La zona del Sahel, lo que podríamos llamar la frontera sur del Sahara, en su día fue una zona cubierta de vegetación. Y en ese momento, las cosas eran muy distintas.

¿Cómo de distintas? Pues según el estudio, sorprendentemente distintas. Hace 6.000 años, cuando el Sahel contaba con una cubierta de vegetación importante, los ciclones tropicales eran mucho más comunes. De hecho, la situación era similar a la que se da en regiones similares del planeta, donde sufren cada año los monzones.

La situación cambió cuando la vegetación empezó a escasear. Por un motivo muy simple: al no haber plantas, el polvo y la arena se ponían en movimiento y permanecían en el aire. Y esto impide, aún a día de hoy, que se formen tormentas tropicales y ciclones.

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Claro, que la situación está cambiando. Muchos de los modelos climáticos, la mayoría de ellos, predicen un Sahel cubierto de vegetación en las próximas décadas. Es uno de los supuestos “beneficios” del cambio climático, que las zonas de vegetación irán migrando hacia los polos desde el ecuador.

Pero nuestro planeta está en un equilibrio bastante precario, y cualquier cambio en él tiene consecuencias amplias. Si el Sahel vuelve a tener cubierta vegetal, volverían a aparecer las tormentas tropicales que se dieron en el pasado. Y las consecuencias no son menores.

Los monzones suponen, en los lugares del planeta sometidos a su presencia, un coste importante. Cada año se pierden cosechas y se dañan infraestructuras debido a la presencia de estos fenómenos meteorológicos. Eso sin contar con las pérdidas de vidas humanas. Así que la idea de “recuperar” el vergel del Sahel tal vez no sea tan buena idea como podría parecer sobre el papel.