El 'verdadero' resultado de las elecciones

Los desequilibrios de la ley electoral

Es muy probable que ya conozcas los resultados de las elecciones generales; cualquier otra cosa supondría que te hubieras aislado del mundo. Uno de los aspectos más comentados es el retroceso del bipartidismo, que durante las últimas elecciones se había convertido en una fuerza imparable. De los 350 escaños al Congreso, 54 pertenecen a las fuerzas minoritarias, por los 26 del 2008. Lo que quizás no sepas es que, si todos los votos valieran lo mismo, habrían conseguido 97, es decir, un 27% del total.

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¿Por qué esto es así? ¿Por qué UPyD tiene dos escaños menos que Amaiur cuando ha conseguido 800.000 votos más? ¿Por qué el PP ha conseguido 32 escaños más con respecto a 2008 si ‘solo’ ha conseguido 600.000 votos más? ¿Por qué a IU le cuesta 150.000 votos conseguir un escaño, mientras que el PSOE solamente necesita 63.000?


Así quedaría el hemiciclo si todos los votos valieran por igual (Lainformación.com)

Gráfico original, por cortesía de La Información aquí


La respuesta la tienes en la actual Ley Electoral. Es muy probable que hayas oído hablar de ella, un caballo de batalla durante la última parte de la legislatura desde que el movimiento 15M reclamara el cambio en la normativa, entre otras cosas. Varios partidos minoritarios se han unido al clamor.

El problema es simple. A la hora de votar, el país está dividido en una serie de circunscripciones electorales, estructuradas por provincias. A cada una le corresponden una serie de escaños a repartir, según la población de cada una. Si no alcanzas un número mínimo de votos, te quedas sin representación y esa cifra se pierde, como si nadie te hubiera apoyado. Si, en cambio, todos esos votos contaran como una bolsa global para toda España, se acumularían y la representación sería mucho más fiel. Esto no pasa con los partidos nacionalistas, puesto que todos los votos que reciben son de unas pocas circunscripciones, donde realmente tienen representación homogénea, mientras que en otras ni se presentan, pero acaban consiguiendo más escaños. En realidad, no es que la ley electoral beneficie a los nacionalistas, sino que perjudica a los partidos minoritarios generalistas.


De esta manera, UPyD, que tiene 5 escaños, debería de haber alcanzado 17, mientras que IU ascendería a 25 en vez de los 11 conseguidos. A su vez, agrupaciones que no tienen representación, como el partido antitaurino (PACMA) o EQUO, deberían estar en el Congreso la próxima legislatura.

“Hemos vencido todas las dificultades, casi casi hasta la ley electoral, pero ya la tenían pertrechada el PP y el PSOE y vamos a terminar venciéndola porque es por los ciudadanos y no por la injusticia que se ha provocado”, clamaba con rabia Rosa Díez esta madrugada. El horizonte es incierto, a pesar de que Cospedal declarara hace unos días que en el PP se plantean reformar la Ley para solventar este problema, aunque no ha concretado.

De momento, al menos nos queda el consuelo de que las cosas podrían ser todavía mucho menos representativas; solo hay que mirar el modelo de las presidenciales de EE.UU, donde todos los miembros en juego de un estado se los lleva el partido más votado, ya sea con un 50,1% o con un 80%. Menos da una piedra.

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