El reparto a domicilio del futuro estará robotizado

Robot de reparto a domicilio de la empresa Starship. REUTERS/Wolfgang Rattay/File Photo

Las calles de Londres, Washington DC, Berna o Hamburgo tienen, desde hace ya unos seis meses, unos curiosos caminantes robóticos que no pasan desapercibidos. El enorme aumento de las compras por internet y de las entregas a domicilio han facilitado la llegada del siguiente paso natural: el reparto automatizado de tus compras.

Decía el físico Niels Bohr que “hacer predicciones es muy difícil, sobre todo si se trata del futuro”, sin embargo, se puede intuir fácilmente hacia dónde nos encaminamos en este campo. Existen ya drones que reparten pedidos a grandes distancias, transportes automáticos que se conducen solos, coches autónomos y, por supuesto, pequeños robots que empiezan a poblar las calles de las grandes ciudades entregando la compra en la puerta de tu casa… el futuro será automático y robotizado.

La empresa que empieza a pisar fuerte en este ámbito se llama Starship Technologies y tiene su sede en Estonia. Fabrica robots llamados Doordash, de apenas medio metro de altura, con seis ruedas independientes que les permiten salvar obstáculos durante su trayecto y albergan en su interior un compartimento donde guardar el paquete a entregar o el pedido de comida rápida.

¿Cómo funcionan?

Las empresas que empieza a utilizar este tipo de servicios son aplicaciones móviles, como la popular “Just eat” que contratan a Starship Technologies para recoger la comida en el restaurante y hacer el recorrido de manera automática hasta la casa del comprador. El robot posee hasta nueve cámaras conectadas con otros tipos de sensores y mapas de la zona. Con esta instrumentación el robot es capaz de evitar el choque con objetos y personas, salvar escalones, e incluso diferenciar entre semáforos rojos y verdes para cruzar alguna calle.

Por supuesto, esta tecnología aún está en pañales y todavía tiene numerosas desventajas. La primera de ellas es la velocidad: no son muy rápidos (están limitados a unos 6 km/h) y tampoco tienen mucho alcance ya que solo se utilizan para pedidos que no superen los tres kilómetros de distancia. Tampoco pueden subir hasta la puerta de tu casa ya que no son capaces de subir escaleras o utilizar el ascensor, así que no te queda otra que bajar hasta el portal y recoger la comida allí.

El robot de Starship guarda en su interior el pedido y solo se puede abrir con un código enviado a tu teléfono móvil. Foto de Digital Trends.

Otra de sus desventajas es que la legislación de muchos países todavía no permiten que funcionen de forma completamente autónoma, por lo que una persona debe acompañar al robot en sus repartos. Conforme pase el tiempo y su fiabilidad mejore, seguramente esta medida de seguridad se vaya relajando y se permita que los robots trabajen de manera automática, sin acompañamiento humano.

Y hablando de seguridad… ¿son seguros?, ¿se pueden robar? ¿puede abrirse con facilidad? El robot de Starship funciona con un código que se envía a tu teléfono móvil y con el que puedes desbloquear la puerta del robot para coger tu pedido.

Un redactor de Buzzfeed quiso comprobar las medidas de seguridad de este tipo de robots repartidores e intentó robar uno a ver qué ocurría. Puedes ver en este video lo que pasó:

La empresa confirma que todavía nadie ha robado uno de sus robots, pero es un tema que deberán tener en cuenta si este tipo de servicio se generaliza. El repartidor automático posee una sirena que se activa si alguien intenta manipularlo, además sus nueve cámaras graban en todo momento lo que está pasando. No obstante, si el ladrón consiguiera su objetivo, el robot lleva incorporado un sistema de GPS que señala su posición en todo momento.

El principal reto al que se enfrenta este tipo de tecnología es el factor humano. ¿Cuántos puestos de trabajo desaparecerán cuando se generalicen en todo el mundo estos robots repartidores? Evidentemente surgirán nuevos empleos para diseñarlos, mantenerlos, repararlos y organizarlos… como en toda nueva tecnología aún quedan muchos interrogantes pero parece claro que el avance de este tipo de transporte y reparto automatizado terminará imponiéndose cuando los beneficios superen a las desventajas.

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