El relato de un vecino de Vallecas al que ocuparon su casa “en cuestión de horas”

Isidro Barqueros vive en Vallecas, un barrio al sur de Madrid. El pasado jueves salió de su casa por la tarde y cuando volvió el sábado a primera hora se encontró con que la habían ocupado. Habían cambiado la cerradura y se habían instalado dentro. Gracias a la diligencia de la policía y a su agilidad con las gestiones logró recuperar su propiedad. Una vez pasados los nervios, ha contado en un hilo de Twitter la odisea vivida paso por paso. Otros usuarios de esta red social han contado historias similares que aún esperan un final positivo para los propietarios.

Barqueros, doctorado en Ciencia Políticas según consta en su perfil de Twitter, cuenta que el pasado mes de abril logró “con mucho esfuerzo, una hipoteca y el ahorro de años” hacerse con una vivienda en Madrid. Era para “reformar y de un banco”. Por ella pagó, detalla, “100.000 euros más 9.000 de impuestos y gastos y 20.000 de reforma. Una reforma a día de hoy casi terminada”. Su idea y la de su pareja era mudarse a finales de este mes al piso.

Lo que no esperaban es lo que ocurrió el pasado fin de semana en su ausencia. “El viernes por la mañana una mafia accedió al portal y en cuestión de 5 minutos y sin ruido había descerrajado la puerta y cambiado el bombín”. En dos horas un grupo de personas procedía a mudarse allí tras comprar el piso a la mafia por el precio de 400 euros. Según explica Barqueros, estas organizaciones tienen “ojeadores dando vueltas por el barrio y, a la que ven que no hay nadie en casa van para adentro”.

Es lo que le pasó a él. Cuando volvió el sábado a casa se encontró con que la puerta estaba reventada y que había gente en el interior. Llamó y le dijeron que no se iban, que la casa era suya y que la ley estaba de su lado. La primera reacción del propietario fue movilizar a los vecinos. Así dio “con uno que les vio meter las cajas”. Le contó que esto ocurrió el viernes a las 15:30 horas y que estaba dispuesto a testificar.

Se fue corriendo, literalmente, a comisaría y le dijeron que tiene que volver a su casa y llamar al 091. “No doy crédito y, en estado de shock, voy hacia mi casa. Al cabo de casi media hora llega un indicativo de Policía”, recuerda. Los agentes llaman a la puerta, los ocupas se niega a abrir, pero después de amenazarles, según el testimonio de Barqueros, con “echar la puerta abajo y llevarse a todos detenidos, finalmente los okupantes acceden a abrir. Accedemos a la vivienda y recuperamos la posesión. Los okupas acceden a irse”.

La historia narrada en este hilo cuenta con final feliz para el propietario, que ha tenido que asumir un coste de unos 600 euros para volver a cambiar la cerradura e instalar una alarma para que no le vuelva a pasar lo mismo. Y es que, según denuncia este propietario, lo ocurrido es bastante habitual en un barrio que ha visto como en los últimos días aumentaba la presencia policial dado el nivel de inseguridad ciudadana al que hacen frente los vecinos cada día y el nivel de incidentes. Hace dos semanas, el Ayuntamiento gobernado por Manuela Carmena incrementaba los dispositivos policiales en los distritos de Puente de Vallecas, Villaverde, Usera, Carabanchel y Latina.

Contado su caso, Barqueros, que agradece a la policía su labor “excepcional”, reflexiona sobre como esta inseguridad de los vecinos es caldo de cultivo para el aumento de la ultraderecha en España. “Esto me lleva a una reflexión: Conseguimos sacarles gracias a la colaboración vecinal y a que aparecí ayer por casa. ¿Qué hubiese ocurrido si esto mismo ocurre la semana pasada que fue puente en Madrid? ¿Qué ocurre si me voy de vacaciones y pasan más de 48 horas? ¿Me voy a vivir debajo de un puente y estos en mi casa, con mi luz, con mi agua y con mis enseres?”, se pregunta.

La referencia temporal a las 48 horas tiene que ver con lo que estipula la ley. Como señalan en Idealista.es en un reportaje sobre un manual de okupación que ya circulaba en redes sociales hace un año, “según la ley, la policía puede desalojar sin orden judicial una vivienda ocupada ilegalmente, siempre que lo haga dentro de las primeras 48 horas del allanamiento”. Si pasa ese tiempo, como explica Carlos Salas en su texto, entonces es necesaria una orden y todo se complica.

Y eso es lo que les ha ocurrido a algunos usuarios de Twitter que han contado su caso al hilo del testimonio de lo ocurrido en Vallecas. Javier Sánz cuenta que él esta en la misma situación con el agravante de que se encuentra en Estados Unidos y que la policía no se presentó al juicio. Joao H., que vive en Barcelona, lleva más de un año de lucha judicial por intentar echar a quienes ocuparon su casa. A él se le pasaron las 48 horas que marca la ley.

En algunos comentarios se pueden leer consejos para evitar que ocupen un piso en ausencia de su propietario. La cerradura antibumping que sugiere uno no parece ser efectiva. Lo más eficaz, según el cerrajero del seguro que atendió al autor del hilo viral, es una alarma.

Aunque lo que más parece asombrar a algunos es el hecho de la supuesta existencia de una aplicación que indica qué pisos son propiedad de bancos y, por tanto, candidatos a ser ocupados. Un tuitero le sugiere a Barqueros que se asegure de que su piso no figura en esa App, dado que, como él mismo ha contado, se lo compró directamente al banco.

Y otro asegura, si dar datos muy concretos, que a la policía local de un municipio del sur de Madrid se le ha ocurrido la medida de colocar precintos policiales en las puertas de los pisos cuyos dueños lo soliciten para que en el caso de que alguien lo rompa y entre se pueda considerar robo. Lo que si se puede comprobar dándose una vuelta por Usera, otro barrio conflictivo de Madrid en ese sentido, es que algunos propietarios de pisos vacíos optan por tapiar puertas y ventanas.

El problema de las mafias de ocupación de pisos viene de lejos. En 2015, El Español publicaba un reportaje sobre esas agencias de okupación que cobran por ocupar pisos de los bancos por un precio de unos pocos cientos de euros. En abril de este año, la policía detuvo a los hermanos Pavlovic, de 35 y 37 años, que se habían hecho con varios bloques de pisos de un barrio de Madrid propiedad de entidades bancarias y los alquilaban gestionando su negocio como una auténtica mafia que no dudaba en usar la violencia para obligar a los ocupante a pagar, según relata El País.

Isidro Barqueros, vecino de Vallecas, en Madrid, ha relatado en un hilo de Twitter su odisea cuando una mafia ocupó su piso el fin de semana pasado. (Foto: Captura de Twitter/@isidrobarqueros)