El régimen chavista afea a las misses venezolanas: se acusan entre ellas de estar vinculadas con casos de corrupción

Contestants take part in the evening gown segment of the Miss Venezuela 2017 pageant in Caracas, Venezuela November 9, 2017. REUTERS/Marco Bello

Por Pedro Pablo Peñaloza

Las reinas de belleza también esconden un lado feo. Un grupo de afamadas modelos venezolanas destapó en las redes sociales un escándalo que deja al desnudo la corrupción en el régimen chavista y su relación con el Miss Venezuela.

Los venezolanos se ufanan de tener las mujeres más hermosas del planeta. Muchos dicen que el país solo produce y exporta dos cosas: petróleo y misses. Venezuela acumula siete coronas del Miss Universo, solo superada por las ocho de Estados Unidos, y otras seis del Miss Mundo, la mayor cantidad en la historia del certamen. Admiradas y reverenciadas por sus compatriotas, son ensalzadas como un ejemplo a seguir para niñas y adolescentes.

Sin embargo, el cuento de hadas se hizo añicos y por culpa de sus protagonistas. La animadora Anarella Bono, quien compitió en el Miss Venezuela 1997, embistió desde su cuenta en Instagram contra un puñado de modelos a las que tildó de “zorras”, “perras” y “enchufadas”, término despectivo que se utiliza para identificar a quienes obtienen cargos y prebendas por su vinculación con la revolución chavista.

Rafael Ramírez, ahora enemistado con Maduro, fue uno de los hombres más poderosos del chavismo en Venezuela y se le vincula con Diego Salazar (AP Photo/Ariana Cubillos, File)

Las declaraciones de Bono sacaron a la luz pública los nexos entre reinas de belleza y la fundación del empresario Diego Salazar, recientemente detenido e imputado por una trama de corrupción que desapareció miles de millones de dólares de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) durante la administración del difunto presidente Hugo Chávez. Salazar es primo de Rafael Ramírez, hombre de confianza de Chávez que dirigió Pdvsa por diez años y que ahora es perseguido por el presidente Nicolás Maduro.

“Las Miss Universo abrían el ascensor a los empresarios, a Diego Salazar. ¿Las nombro? O tienen miedo de que desenmascaren a esa cuerda de zorras ya algunas casadas”, amenazó Bono, quien también ha sido tachada de “enchufada” en el pasado por haber sido esposa de un oficial del Ejército venezolano y edecán de Chávez.

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Borrado el maquillaje, otras chicas pusieron a desfilar las miserias humanas. Hannelly Quintero, Miss Intercontinental 2009, comentó con saña una imagen de la Fundación Diego Salazar donde aparecen Miss Universo 2009, Stefanía Fernández, y Miss Venezuela 2010, Vanessa Goncalves. “Repartían alegría a los más necesitados y a ellas les llenaban las cuentas en dólares sacados del desangre de Pdvsa”, atizó Quintero.

La bomba también le estalló en la cara a Ana Carolina Ugarte, Miss Venezuela Mundo 2017, quien supuestamente sería pareja de Salazar, un hombre que según ha desvelado el diario El País de Madrid llegó a pagar hasta 3,4 millones de euros en joyas y otro 950 mil euros para asegurarse trajes a la medida.

La fundación de Salazar, supuestamente dedicada a obras benéficas, tenía como directora a Zoraya Villarreal, segunda finalista del Miss Venezuela 1995, que fue ganado por Alicia Machado. Tratando de evitar la polémica, Villarreal respondió en Instagram que “no soy ‘enchufada’ y mi conciencia siempre está dispuesta a ayudar”.

Echando más leña a esta hoguera de vanidades, Angie Pérez, quien participó en el Miss Venezuela 1998, reveló que por asistir a almuerzos con Salazar y sus amigos “a cada miss le pagaban con un Rolex, y luego venía todo lo demás si la chica le gustaba a algún apoderado: carros, apartamentos, lujos”.

Bono, la más activa en esta polémica, no ha dejado maniquí con cabeza. De Anyela Galante, Miss Venezuela Mundo 2015, dijo que es una “enchufada” que disfruta de “todos los ‘guisos’ (corrupción) con un gobernador (chavista) de un estado llanero”. Además, señaló que Galante está involucrada en negocios turbios con las estatales Cementos de Venezuela y la aerolínea Conviasa.

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Un reportaje del diario El País de Madrid apuntó en enero que Claudia Paola Suárez Fernández, primera finalista del Miss Venezuela 2006, abrió una cuenta en 2009 por un millón de dólares en la Banca Privada d’Andorra. La modelo reconoció ante esa institución –hoy investigada por las autoridades españolas- que sostenía una “relación comercial” con dos compañías de Salazar.

Dura realidad

La periodista Ibéyise Pacheco publicó recientemente un libro titulado “Las muñecas de la corona”, que relata “cómo un certamen de belleza llamado Señorita Venezuela se integra a la maquinaria de corrupción chavista”. “Suelo decir que es ficción porque tristemente la realidad es peor de lo que podamos imaginar”, aclara la escritora.

Libro Las muñecas de la corona de Ibeyise Pacheco

Consultada sobre esa “realidad” que ahora destapan las reinas, Pacheco recalca: “no tengo dudas de que los jefes de la maquinaria corrupta que ha estado en el poder durante estas dos décadas, han utilizado a muchas mujeres y en especial a las jóvenes de los concursos de belleza para sus delitos y su placer. Lo grave es que esa actuación sea permitida o facilitada por personajes que se supone no acompañan al régimen. Entonces, necesariamente tenemos que pensar en una doble moral y en una sociedad cómplice”.

La top model y actriz Patricia Velásquez levantó una polvareda en 2015 al confesar en un autobiografía que se prostituyó a los 17 años para financiar su participación en el Miss Venezuela 1989. Así habría conseguido al “patrocinador” que cubrió los gastos de las cirugías estéticas a las que se sometió en su afán de conquistar la corona.

(Picture credit: Universal)

La revelación de Velásquez no alteró la imagen de la Organización Miss Venezuela y su presidente, Osmel Sousa, conocido como el “zar de la belleza” y quien acaba de renunciar a la conducción del certamen tras 40 años. “Realicé muchos sueños, traje muchos triunfos y di alegría a una nación”, manifestó Sousa al anunciar su sorpresiva despedida.

Al margen del testimonio de Velásquez, la periodista Carmela Longo dice que en sus 30 años de carrera cubriendo noticias del espectáculo aún no ha visto una evidencia que confirme los “rumores” sobre las desviaciones del Miss Venezuela. “Cada cierto tiempo pasa algo y se reactiva el tema, pero nadie ha presentado pruebas”, subraya la reportera. En cuanto al empresario chavista Salazar, recuerda que se decía que “le gustaba tener su oficina adornada y para eso buscaba mujeres exuberantes”.

Pacheco cuestiona “el manejo que ha hecho Sousa de muchas candidatas y la utilización de la figura de los patrocinantes. Pienso incluso que sus actuaciones deberían ser investigadas, claro, si en nuestro país hubiese justicia y si por ejemplo, el presidente del Tribunal Supremo y su esposa no fueran sus compadres”. Y ese es un detalle porque la esposa del magistrado Maikel Moreno es Débora Menicucci, Miss Venezuela Mundo 2014.