El pueblo contra el ejército en el derbi moscovita CSKA-Spartak

Por Gabrielle Tétrault-Farber
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Unos aficionados encienden bengalas en las gradas durante un partido de la liga rusa entre el Spartak de Moscú y el CSKA el 29 de octubre de 2016

Uno de los clubes representó al Ejército Rojo soviético, el otro recibió el nombre de un antiguo gladiador esclavo y se convirtió en el equipo del pueblo, por lo que el CSKA y el Spartak de Moscú mantienen una de las mayores rivalidades del fútbol ruso.

Los dos equipos se verán las caras el domingo en el CSKA Stadium, en un trepidante duelo entre los dos primeros clasificados del campeonato ruso y en el que el Spartak tendrá la ocasión de sentenciar lo que sería su primer título en 16 años.

En las gradas, ambas aficiones competirán en cánticos y encendido de bengalas en un nuevo capítulo de una profunda enemistad que data de la época soviética, cuando ambos clubes representaban a dos estamentos de la sociedad: uno al ejército y el otro, al pueblo.

Fundado en 1922 por Nikolai Starostin, el mayor de cuatro hermanos amantes del fútbol, el Spartak es el club más exitoso del país, con 24 títulos de liga y copa en su historia.

Bautizado con el nombre de Espartaco, el gladiador-esclavo que se sublevó contra el Imperio Romano, al Spartak lo apoyaban los empleados de las fábricas, que de esta manera expresaban su orgullo e independencia frente a las autoridades.

Al mismo tiempo, el CSKA, el mejor equipo ruso en los últimos años, contaba con el respaldo de las fuerzas armadas y se convirtió en el escaparate del poderío deportivo de la Unión Soviética.

"El Spartak fue el equipo del pueblo", asegura a la AFP el exdefensa Vagiz Khidiyatullin, que defendió los colores de ambos clubes en las décadas de los 1970 y 1980.

En cambio, en el CSKA, "cuando un oficial militar venía, todos los jugadores se ponían de pie para escuchar".

- Purgas y jugadores bajo vigilancia -

Para el Spartak, apodado 'carne' por sus vínculos con un sindicato del sector cárnico, fue un gran problema no contar con el apoyo de las poderosas fuerzas de seguridad soviéticas.

En la década de 1940, los hermanos Starostin, unos prometedores jugadores del Spartak, fueron detenidos y enviados a campos de trabajo en Siberia por orden del jefe de la policía secreta Lavrenty Beria, cuyo organismo respaldaba a otro club de la ciudad, el Dínamo.

Aunque la rivalidad entre el Spartak y el CSKA nunca alcanzó niveles siniestros, el equipo de las fuerzas armadas siempre usó su poder para tomar una gran ventaja con respecto a su adversario: fichando a jugadores del rival haciéndoles cumplir con el servicio militar obligatorio en el ejército.

"En términos de selección de plantilla, el CSKA fue uno de los mejores", recuerda Khidiyatullin, que jugó en el CSKA de 1981 a 1983, tras cuatro temporadas en el Spartak. "Tenían la posibilidad de reclutar a jugadores llevándoselos al ejército", añade.

Robert Edelman, experto en fútbol soviético de la Universidad de California en San Diego, asegura que apoyar al Spartak en la época soviética era una manera sutil de enfrentarse al sistema.

"Creo que los aficionados de 40 años o más probablemente participen aún del 'Spartak Kool-aid' o la idea de que era un equipo civil, que era una manera más humana de ser soviético", argumenta. "No creo que fuesen de ninguna manera disidentes", precisó.

La influencia del régimen en el Spartak también se hacía notar cuando el equipo jugaba en el extranjero, con las poderosas agencias de seguridad vigilando a los jugadores para evitar deserciones.

"Siempre viajábamos con 'chequistas'", explica Khidiyatullin refiriéndose al término con el que se llamaba en la época soviética a los agentes de los servicios secretos (KGB). "No se dejaban ver, pero siempre estaban cerca", añade.

- Vientos de cambio -

Tras la caída de la URSS en 1991, el fútbol ruso sufrió el mismo colapso que el resto de la sociedad y los viejos vínculos se debilitaron.

La rivalidad Spartak-CSKA se ha mantenido fuerte, pero ha desaparecido aquella lucha de poder que la caracterizaba durante la época soviética.

El Spartak dominó el campeonato en los años 1990, ganando todas las ligas excepto una entre 1992 y 2001, aunque no han vuelto a ganar un título desde entonces.

A medida que su rival iba perdiendo potencial, el CSKA fue aumentando su dominio, ganando seis de los últimos 13 títulos de Liga.

Con los cambios en el fútbol ruso se hicieron públicos otros problemas como el racismo y el 'hooliganismo', que se habían mantenido en secreto en la época soviética.

"Los dos equipos tienen graves problemas de racismo entre sus hinchas, que no se habían dejado notar, a menos de manera visible, durante el periodo soviético", dice Edelman. "Y ambos tienen 'hooligans', aunque haya probablemente más en el Spartak", añade.

En su último enfrentamiento, el árbitro tuvo que detener el encuentro después de que el Otkrytie Arena, el estadio de Spartak, quedara totalmente cubierto de humo tras el encendido de bengalas en un recinto que acogerá varios encuentros del Mundial-2018.

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