El programa “eco” de tu lavadora puede estar ayudando a los patógenos

El programa “eco” de tu lavadora puede estar ayudando a los patógenos

Es posible que usar el programa “eco” de nuestras lavadoras esté ayudando a expandir ciertas bacterias patógenas. ¿Significa esto que tenemos que elegir entre proteger el medio ambiente – y nuestras carteras – o nuestra salud? No exactamente, pero para poder entenderlo tenemos que analizar un artículo reciente.

El origen del artículo es un caso curioso. Curioso, porque lo que se analiza es una infección nosocomial – también conocidas como infecciones hospitalarias – que se dio en un hospital alemán en el que utilizaban una lavadora doméstica. Y esto es raro, porque habitualmente en hospitales y clínicas se emplean lavadoras industriales o incluso servicios de lavandería externos.

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Por todo lo que ya hemos dicho, nos podemos imaginar dónde estaba la fuente de la infección, ¿verdad? Efectivamente, el problema surge de la lavadora doméstica en la que se lavaban piezas de ropa que se empleaban en bebés. En concreto, en el área de neonatología, es decir, en recién nacidos.

Ropa delicada que, por lo tanto, se lavaba en una lavadora menos agresiva que el resto de piezas de ropa del hospital. Y se lavaba en el ciclo “eco” de ropa delicada, por una cuestión ambiental.

El problema es que la temperatura no llegaba a los 60º; si no, no sería muy “eco”. Pero al no superar esta temperatura, no acababa con las bacterias. El caso que detectaron fue el de colonizaciones – cuando una bacteria patógena llega a un paciente, pero aún no genera problemas de salud – por Klebsiella oxytoca, una bacteria multirresistente.

Pero el problema es aún mayor. Una de las maneras en que las resistencias a antibióticos se extienden por una población de bacterias es mediante plásmidos, pequeñas “piezas” de ADN que las bacterias intercambian. Pero que también pueden ser captadas desde el medio: si una bacteria resistente muere, puede dejar el plásmido en el entorno y otra bacteria “capturarlo” y utilizarlo.

Al analizar las muestras de la lavadora, se encontraron que había plásmidos y colonias de bacterias en goma de la puerta, en una zona donde quedaba agua acumulada. Pero también en el compartimento para el jabón, al que había llegado durante el aclarado, que se hace sin detergente.

Estando allí, las bacterias podían contaminar la ropa que se metiese en la lavadora. Como las temperaturas no eran excesivamente elevadas, podían soportar los ciclos de lavado. Es cierto que se utilizaban detergentes y desinfectantes, pero no de la misma potencia que en lavadoras industriales, ya que una lavadora doméstica no lo hubiese aguantado.

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Entonces, ¿las lavadoras de nuestras casas son peligrosas? ¿Tenemos que empezar a lavar al máximo de temperatura, gastando más electricidad y dinero, afectando a la ropa, y con todo ello dañando al medio ambiente? No es esto lo que plantean los investigadores, pero sí que dan unas pautas.

Y son sencillas: si existe alguna infección, hay que olvidarse del programa “eco” hasta que se solucione. Algo obvio, pero que no está de más decir. Con ciertas prendas – ropa de cama, toallas, etc. - conviene hacer un lavado a alta temperatura cada cierto tiempo.

Pero lo que sí es importante es ser consciente de la limitación de los programas “eco” si se está cuidando de enfermos. Cada vez es más frecuente que pacientes crónicos sean cuidados en sus casas. Si estas personas tienen escaras, heridas abiertas o cuestiones similares, hay que olvidar los programas “eco” y lavar con agua por encima de los 60º.

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