El problema de los pasajeros ebrios y el alcohol a bordo en los vuelos entre Inglaterra y Palma

Si procede de Londres o cualquier otra ciudad británica y tiene como destino Palma o a la inversa, entonces se considera un “vuelo caliente”. Si despega en horario de noche, más que si lo hace a mediodía o a primera hora. Así es como un tripulante de cabina ha definido y explicado a El Diario de Mallorca la problemática a la que se enfrenta él y sus compañeros cada día como consecuencia del consumo de alcohol tanto en el aeropuerto como a bordo.

El problema de los pasajeros ebrios en los vuelos entre Reino Unido y Palma de Mallorca. (Foto: Getty Images)

Un sector de la aviación está cansado, harto y preocupado por la situación a la que se enfrentan casi a diario. Pasajeros ebrios que suben al avión y continúan con la ‘fiesta’ dentro del aparato consumiendo bebidas que traen consigo compradas en las tiendas del aeropuerto o en el propio avión. “Es intolerable. La gente hace lo que quiere en los aviones. Se nos está yendo de las manos y hasta que no pase algo gordo a nadie parece preocuparle”, se lamenta este tripulante de cabina.

Una situación que desemboca en ocasiones en enfrentamientos y conflictos con pasajeros que pierden el control y no solo molestan a quienes les rodean, sino que provocan un riesgo considerable para la seguridad. En su testimonio al diario mallorquín cuenta que a un compañero un pasajero ebrio le agredió haciéndole una brecha en la cabeza, que una compañera se encontró a otro con la droga lista para su consumo a la vista de todos cuando acudió a servirle la bebida que había pedido…

La situación es de sobra conocida en el sector, pero no se hace nada por evitarlo. Antonio Escobar, delegado de Relaciones Externas del sindicato Sitcpla, define el comportamiento de estos pasajeros en declaraciones a El Diario de Mallorca como el de “animales de la selva”. Nathaly Acuña, delegada en Palma, recuerda que en su primer año volando presenció una pelea a puñetazos en un vuelo a Liverpool y señala que “si hay un coma etílico, lo tenemos que afrontar nosotros”. Por eso felicita a Ryanair por haber “dado carta blanca para negar el embarque a gente intoxicada esta temporada en la base de Palma".

Sin embargo, esta directriz de la compañía irlandesa no es lo habitual y nadie frena a los pasajeros ebrios. Muchas veces su comportamiento ni siquiera tiene consecuencias legales porque, como señala el tripulante de cabina de Easyjet con el que ha hablado el diario mallorquín y que ha preferido mantenerse en el anonimato, la jurisdicción de lo que ocurre a bordo le corresponde al país del avión. Una traba legal que beneficia a quienes no se comportan durante el vuelo.

La solución parece sencilla, prohibir las bebidas alcohólicas tanto en los aeropuertos como en los aviones. El problema, en este caso, es la pérdida de ingresos que esto supondría para las empresas. Este trabajador de la compañía de bajo coste hace un cálculo aproximado para poner en evidencia la situación real.

Explica que en un vuelo de noche, que son los más “calientes” -algo que podría traducirse como conflictivos o potencialmente conflictivos-, la venta de alcohol supone el 60% del total frente al 30% que supone en otro vuelo. En estas circunstancias en un trayecto a Palma se pueden recaudar unos 2.000 euros de los cuales 1.200 serán bebidas alcohólicas. Esta cifra, traducida en consumiciones supondría más de 200 cervezas o 140 combinados.

Pasajeros ebrios pueden encontrarse alrededor de todo el mundo, es cierto, pero como señalan en El Diario de Mallorca, en los vuelos que cubren los trayectos entre el Reino Unido y Palma la incidencia suele ser mayor.

De hecho, un estudio realizado por la BBC en 2017 afirmaba que en un año el número de personas ebrias tanto en aeropuertos británicos como en vuelos con salida o destino en el país se había visto incrementado en un 50% con respecto al año anterior. Ese mismo informe, recogido por Europa Press, señalaba Palma, Ibiza y Alicante como las ‘peores’ rutas en ese sentido.