El PP, un partido en descomposición en Cataluña

Asi figurara en el programa electoral del PP, segun ha avanzado la candidata’popular’ en una entrevista en la Cadena SER, recogida por Europa Press. EFE

La descomposición del Partido Popular en Cataluña está siendo lenta, pero irreversible. Tomemos como base las elecciones autonómicas de la última década:

  • Año 2010, 18 escaños
  • Año 2012, 19 escaños
  • Año 2015, 11 escaños
  • Año 2017, 4 escaños

Ahora recuperemos los datos de Cataluña de la última serie de elecciones generales:

  • Año 2011, 11 escaños
  • Año 2015, 5 escaños
  • Año 2016, 6 escaños
  • Año 2019, 0-1 escaños -según los sondeos-.

Al principio el desplome se achacaba al auge de los partidos nacionalistas. Pero, un momento, si todas las encuestas -incluida la de este fin de semana del barómetro del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat- indican que el 48,4% de los catalanes desean separarse de España, y que el 44,1% no quiere la independencia (con un 7,5% de indecisos). ¿Cómo es posible entonces que Pablo Casado no esté capitalizando esos votos?

Pues porque el PP habrá ganado votos en el conjunto de España – donde ha vencido las tres últimas elecciones generales- por su innegociable postura acerca de la independencia de Cataluña, pero su querencia por sacar el artículo 155 a pasear va a hacerlo desaparecer del mapa político. Ni siquiera las televisiones les tienen en cuenta para los debates y cara a cara. Porque su peso político es casi nulo.

Buena parte de la culpa la tiene el anterior presidente regional del partido. La presidencia de Xavier García Albiol ha sido desastrosa para el PP catalán dejándolo en sus horas más bajas y propiciando un trasvase de votos unidireccional hacia Ciudadanos -vencedores de los últimos comicios autonómicos-. De hecho, el sustituto elegido de Albiol, Alejandro Fernández, debe de afrontar un órdago a vida o muerte antes de, siquiera, medirse en unas elecciones al Parlament: el PP catalán se juega directamente quedarse sin representación y figurar como último partido político, por detrás incluso de la CUP.

Pero para ser justos hay que señalar buena parte de culpa viene de Madrid. El PP ha llegado a esta situación por su intransigente postura con el denominado ‘procés’. Intransigente, y egoísta, porque por el camino ha preferido capitalizar nuevos votantes en el resto del país por encima de los votantes catalanes de derechas, que ahora les dan la espalda. Elevar año tras año el ‘Defcon’ de la grave crisis territorial les ha supuesto ser vistos como pirómanos. Especialmente con la llegada de Pablo Casado. ‘Una cosa es opinar desde Madrid, y otra vivir aquí el día a día en un ambiente cargado y enfrentado’, han señalado en voz baja dirigentes populares.

Porque, una vez formalizada la moción de censura, y con el PP en la oposición, Casado entendió que ya no debía buscar soluciones a un conflicto por el que se batió el cobre Mariano Rajoy durante sus años en Moncloa. Esa responsabilidad le corresponde ahora al PSOE de Pedro Sánchez. Así que del líder del PP apenas han salido propuestas políticas para solventar el entuerto. Al contrario, ‘cuanto peor para los catalanes, mejor para el PP en el resto de España’. Eso es lo que piensan en Génova, donde no han dudado en romper cualquier puente o mano tendida al diálogo.

Lo bueno es que Casado no lo niega. Considera a Cataluña es un simple daño colateral, algo paradójico para llevar ‘la unidad de España’ siempre en la boca. En una entrevista reciente a la agencia EFE, el líder del PP señaló que “[Wiston] Churchill ganó la guerra y perdió las elecciones. Es que la política es instrumental, los partidos somos meros instrumentos para conseguir un mejor Gobierno y mejor vida para los españoles”. Para no ser independentista, parece que Casado se ha olvidado de que los catalanes también son españoles.

Incluso se ha olvidado de los catalanes del PP para conformar sus listas en las que brilla con luz propia el fichaje mediático del año proveniente de Madrid: Cayetana Álvarez de Toledo.

Si el plan de vasos comunicantes de Casado no le funciona y el PP no vence las elecciones generales, la reconstrucción del partido será doble. En Cataluña, y fuera de Cataluña.