El plan secreto británico para detonar una bomba nuclear en el Canal de la Mancha si la URSS les hubiera atacado

El plan secreto británico para detonar una bomba nuclear en el Canal de la Mancha si la URSS les hubiera atacado (imagen vía publicdomainpictures)

Posiblemente más de una persona esté echando cuentas y pensando que lo que indica el titular de este post era totalmente imposible y que está errado, debido a que las fechas no cuadran, pues cuando se inauguró el túnel del Canal de la Mancha, que une el Reino Unido con Francia, la Unión Soviética ya estaba disuelta. Pero no, el título no está equivocado ya que el mencionado plan se diseñó varias décadas antes incluso de empezar a construirse el Eurotúnel.

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Unir la isla británica con el continente fue un viejo propósito en la mente de muchísimos ingenieros y estadistas de uno y otro lado del Canal de la Mancha. Los primeros proyectos (podríamos decir serios y en firme) datan de principios de 1800, un siglo en el que muchos fueron los planes trazados para construir algún tipo de puente o túnel bajo el mar que los uniese.

Ilustración del siglo XIX sobre el proyecto de construir un tunel subterráneo que unise el Reino Unido con Francia (imagen vía wikiwand )

Según iba avanzando los años cada vez se veía más viable hacerlo subterráneamente y a mediados del siglo XX se creó lo que tres décadas después sería el embrión y diseño de lo que finalmente iba a ser el Eurotúnel que unía la población británica de Folkestone (en el sureste de Inglaterra) con la francesa de Calais (al norte de Francia).

En 1959, en plena Guerra Fría que mantenía enfrentados al bloque capitalista, encabezado por Estados Unidos, Reino Unido y Francia con el comunista, con la URSS a la cabeza, se tenía muy claro que era cuestión de unos pocos años para que el mencionado túnel se hiciera realidad, debido a que las dos partes implicadas (el gobierno francés y el británico) estaban cada vez más convencidos de la conveniencia de su construcción, pero se abría una importante duda que en aquellos momentos tenía en vilo a todos los políticos en el lado occidental del telón de acero: ¿qué pasaría en el caso hipotético de que los soviéticos decidieran iniciar una invasión del continente europeo y se plantaran en el país galo frente a una puerta subterránea (el túnel) que les daría acceso directo a Gran Bretaña?

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El temor de facilitar una vía de acceso fácil y directo a suelo inglés atemorizaba a los británicos de tal manera que provocó que el proyecto siguiera ralentizándose y no acabara de ponerse en marcha. Tal y como en su día se pronunció: no se podía permitir tener a los bárbaros a las puertas de Calais.

El ansiado plan de construir un túnel que uniera las poblaciones Folkestone (Inglaterra) y Calais (Francia) (imagen vía Wikimedia commons)

Quince años después, en 1974 el funcionario del Ministerio de Defensa británico (Michael Legge) presentó a sus superiores un detallado informe en el que se tenía en cuenta todas las posibles probabilidades de un hipotético intento de ataque e invasión soviético del Reino Unido a través del tan ansiado túnel con las correspondientes medidas que se podían tomar para frenar el mencionado ataque.

Entre las diversas medidas que se contemplaban estaba el hacer explotar el túnel, pero no podría realizarse mediante explosivos convencionales debido a que, tal y como estaría diseñada esa vía de tránsito entre Folkestone y Calais, una explosión no provocaría la rotura de aquel corredor subterráneo, sino que se expandiría hacia ambos lados.

Por tanto lo más efectivo sería detonar una bomba nuclear, lo cual provocaría un derrumbe total e irreversible del túnel. Una solución extrema y devastadora que podría suponer la pérdida de un gran número de vidas, debido a que la mencionada explosión dentro del túnel provocaría que éste hiciera de cañón alcanzando la detonación ambos extremos (Folkestone y Calais).

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Eso sí, en el informe de Michael Legge en ningún momento se hacía referencia alguna a las posibles víctimas mortales (población civil) ni a los daños colaterales que una explosión nuclear podría provocar, pero sí se preocupaba por los cuantiosos costos económicos que generaría a las arcas del gobierno británico.

Otro de los puntos a destacar del mencionado plan era que éste se mantendría totalmente en secreto y que ni tan siquiera sus homólogos franceses serían conocedor del mismo.

Finalmente a inicios de la década de 1980 se retomó el proyecto de construcción, el cual volvió a encontrarse con numerosas trabas por parte de los políticos británicos (esta vez por cuestiones económicas, ya que el gobierno de Margaret Thatcher no quería que fuera financiado con dinero público). Finalmente se llegó a un acuerdo y las obras de construcción del Eurotúnel se iniciaron en 1986 y cuando finalizó, en 1994, el bloque soviético llevaba tres años desmantelado y la Guerra Fría se había dado por terminada.

Este es el motivo por el que se descartó el plan diseñado por Michael Legge y durante todo este tiempo se han mantenido secretamente guardado en los Archivos Nacionales británicos, haciéndose público a raíz del conocido como ‘Brexit’ (salida del Reino Unido de la Unión Europea) puesto que tal decisión ha provocado la aparición de una gran cantidad de informaciones respecto a la idiosincrasia británica, la antipatía que genera los aires de superioridad que muestran hacia personas de otras nacionalidades y los conflictos (habidos y supuestos) que esta nación tiene o podría tener con otros países.

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Fuentes de consulta e imágenes: businessinsider / independent / wikiwand / publicdomainpictures / Wikimedia commons

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