El plan estadounidense para tatuar a los ciudadanos su grupo sanguíneo de cara a un posible desastre nuclear

En 1950, un lustro después de haber finalizado la Segunda Guerra Mundial, se iniciaba la Guerra de Corea, otro importante y sanguinario conflicto bélico que fue determinante para dividir el planeta en dos bloques y hacer mucho más evidente la tensión entre ambas fracciones (el bloque del Este o comunista encabezado por la Unión Soviética y el occidental o capitalista liderado por Estados Unidos) en la llamada ‘Guerra Fría’.

Innumerables fueron las ocasiones en las que se vivieron momentos de incertidumbre que desembocaban en la creencia de que el planeta estaba a un paso de sufrir un desastre nuclear, debido al empeño de las grandes potencias en tener un gran arsenal de armamento atómico.

Las autoridades estadounidenses estaban convencidas de que en cualquier momento podría desencadenarse el temido ‘holocausto nuclear’ y se crearon una serie de planes y protocolos para que no les pillase desprevenidos.

Artículo de prensa del 1 de agosto de 1950 sobre la campaña de tatuar el grupo sanguíneo (imagen vía hemeroteca Des Moines Tribune de Iowa - 99percentinvisible)

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Durante la IIGM el país ya había experimentado lo que era quedarse sin suficientes reservas de sangre para transfusiones y el conflicto bélico en Corea volvió a dejar prácticamente a cero la provisión sanguínea, por lo que se ideó un plan para que, en caso de necesidad o desastre nuclear, poder tener a disposición de los servicios de emergencia el mayor número posible de donantes.

Por tal motivo se lanzó una campaña en la que censar sanguíneamente al mayor número de ciudadanos estadounidenses, para saber qué tipo de sangre tenía cada uno y así poder contactar con aquellos necesarios en un momento dado.

Pero se planteaba otro hipotético problema ¿qué pasaría si durante un desastre bélico o nuclear las fichas de los posibles donantes quedasen destruidas? ¿cómo sabrían de una manera rápida qué tipo de sangre tenía cada persona?

Andrew Conway Ivy fue designado para poner en marcha dicho plan y buscar las pertinentes respuestas a esas preguntas. Estaba considerado como uno de los mejores fisiólogos de EEUU y, además, había sido uno de los especialistas que participaron en el conocido como ‘Juicio médico de Nuremberg’, tras finalizar la IIGM (entre el 9 de diciembre de 1946 y el 20 de agosto de 1947), en el que se juzgó a los médicos nazis acusados de cometer crímenes de lesa humanidad y experimentar científicamente con millones de personas inocentes.

Ivy se puso manos a la obra, para solucionar el problema del censo sanguíneo, en julio de 1950, coordinando todo el plan desde la sociedad Médica de Chicago. Recordó que durante el mencionado juicio a los médicos nazis le llamó la atención que un gran número de soldados de la wehrmacht llevaban un pequeño tatuaje en la parte interior del brazo izquierdo con el tipo de sangre al que correspondían: A, B, AB y 0.

Este detalle fue lo que le dio la solución a las preguntas planteadas. Se podía saber de inmediato y en caso de necesidad a qué grupo sanguíneo pertenecía cada ciudadano estadounidense si éstos lo llevaban tatuado.

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Fue entonces cuando puso en marcha lo que se conoció como 'Operation Tat-Type' y que consistiría en ir convocando a la ciudadanía (en grupos, por zonas geográficas, edades, etc), realizarles un análisis (mediante un pequeño pinchazo en el dedo) y determinando qué tipo de sangre tenían, para posteriormente tatuárselo en el costado izquierdo del torso (a la altura de las costillas). Incluso se llegó a pensar que podría ser factible tatuar junto al tipo de sangre el número de la seguridad social, pero esto último fue totalmente desestimado.

Inicialmente se haría una prueba piloto con voluntarios adultos, pero también se decidió que se haría de forma obligatoria a niños y niñas de preescolar y educación primaria de varias escuelas de diferentes poblaciones de Indiana (Estado en el que se empezó a probar), además de tatuar a bebés recién nacidos (cuando tenían apenas una hora de vida). Uno de los primeros lugares donde se puso en marcha fue en el Condado de Lake (Indiana) donde en tan solo un año se consiguió convencer, censar y tatuar a alrededor de 15.000 personas.

Pero a pesar de que el planteamiento de la operación ‘Tat-Type' contaba con el respaldo gubernamental y científico, no terminó de triunfar entre la población, ya que innumerables fueron los ciudadanos que se negaban a ser marcados con tinta de forma permanente.

Para 1955 se calculó que tan solo 60.000 personas portaban un tatuaje en el que se indicaba a qué grupo sanguíneo pertenecían, lo que llevó a que poco a poco el plan se fuera diluyendo y acabase siendo abandonado ante el evidente fracaso del proyecto.

Artículo del 23 de octubre de 1955 informando que a 60000 estadounidenses se les había tatuado su grupo sanguíneo (imagen vía hemeroteca The Times Sun)

Fuentes de consulta e imágenes: thevintagenews / mentalfloss / washingtonpost / hemeroteca Des Moines Tribune (newspapers) / conelrad / 99percentinvisiblehemeroteca The Times Sun (newspapers)

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