El peligro que corren los aeropuertos cerca del mar por el cambio climático

El cambio climático es una realidad y poco a poco se va conociendo cómo afectará a nuestras vidas en el futuro. Uno de los sectores que va a resultar más afectado es el de la aviación. Los expertos ya habían advertido que probablemente se producirán más turbulencias y que el calor excesivo hará que algunos aviones se queden en tierra ante la imposibilidad de poder despegar. Ahora, el New York Times desvela otro de los grandes problemas: la inseguridad de los aeropuertos que están demasiado cerca del nivel del mar.

Uno de los grandes efectos del cambio climático son las tormentas devastadoras y el aumento del nivel de las aguas y estos aeródromos corren riesgo de terminar inundados. La falta de previsión en el momento de la construcción hace que ahora nos encontremos con una situación potencialmente peligrosa.

El aeropuerto de Kansai inundado por el tifón Jebi (AFP).
El aeropuerto de Kansai inundado por el tifón Jebi (AFP).

Se estima que el 25% de los 100 aeropuertos más transitados del mundo se encuentran en situación de vulnerabilidad, ya que se sitúan a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, según el estudio de Airports Council International y Open Flights. Entre ellos están los de Shanghái, Roma, Nueva York o San Francisco, lugares que reciben cada año millones de visitantes.

En las últimas décadas se ha priorizado la construcción de este tipo de recintos en áreas poco elevadas con el objetivo de reducir el ruido y las molestias para los ciudadanos y porque no existen tantos obstáculos para los aterrizajes y los despegues. Pero esta decisión no ha salido gratis, ya que las costas tienen menos protecciones naturales, por lo que los aeropuertos están mucho más expuestos al poder de la naturaleza.

Los ejemplos recientes son variados. La llegada del huracán Sandy a Nueva York en 2012 provocó que los tres aeropuertos que dan servicio a la ciudad quedaran inundados, dejando a la urbe incomunicada por aire durante tres días. En Japón, el aeropuerto de Kansai, que es la puerta de entrada a Osaka, Kioto y Kobe, terminó cubierto por las aguas.

El recinto es una gran obra de ingeniería, pero la isla sobre la que se asienta se hundió 9 metros en apenas 7 años (los científicos habían calculado unos 200 centímetros en ese mismo periodo), lo que ha provocado que se tengan que implantar medidas de emergencia como bombear agua del lecho marino debajo de la isla para acelerar el proceso de asentamiento.

Un ejemplo que están siguiendo otros aeródromos en el mundo porque el futuro no se presenta demasiado halagüeño. El aeropuerto de La Guardia en Nueva York ya ha empezado a construir un rompeolas y un nuevo sistema de drenaje para estar preparados en la próxima catástrofe.

La aviación intenta adaptarse a marchas forzadas a la nueva situación climática y su labor va a ser fundamental. Actualmente los viajes aéreos suponen cerca del 3% de las emisiones totales y se espera que esta cifra se triplique para el año 2050, por lo que es muy necesario que empiecen a reducir su huella contaminante lo antes posible.

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