El Parlamento turco autoriza un despliegue militar en Libia

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El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se dirige a los miembros del gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP) el 26 de diciembre de 2019 en Ankara

El Parlamento turco autorizó este jueves el envío de tropas a Libia para apoyar al gobierno reconocido por la ONU, una medida que podría agravar el conflicto fratricida que desgarra a ese país.

El presidente estadounidense Donald Trump advirtió a su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan contra cualquier "injerencia extranjera" en Libia, susceptible de "complicar" la situación.

Washington pidió en noviembre al mariscal Jalifa Haftar, el caudillo del este de Libia, que ponga fin a su ofensiva para apoderarse de Trípoli, aunque en el pasado el presidente estadounidense dio la impresión de que lo apoyaba.

Un total de 325 diputados votaron a favor y 184 en contra de esta intervención, según el presidente de la Asamblea Nacional turca, Mustafá Sent. El mandato autoriza al ejército turco a intervenir en Libia durante un año.

El texto fue presentado por Erdogan, cuyo partido, AKP, cuenta con mayoría parlamentaria junto el ultranacionalista MHP.

Los observadores se preguntan ahora si Turquía planea enviar fuerzas de combate a Libia, o si ese despliegue se limitará a proveer "consejeros militares".

El jefe de Estado turco ha declarado en varias ocasiones que su país estaba decidido a ayudar militarmente al Gobierno de Unidad Nacional (GNA) de Fayez Al Sarraj, reconocido por Naciones Unidas y enfrentado a una ofensiva de Jalifa Haftar.

El gobierno turco dice que está actuando en respuesta a un pedido de ayuda del GNA.

El envío de tropas turcas a Libia empeoraría los conflictos que han desgarrado a este país desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011 y en los que están involucradas las potencias regionales.

Concretamente Libia es escenario de una lucha de influencias entre dos frentes, por un lado Turquía y Catar, que apoyan al GNA, y por otro Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, tres rivales regionales de Ankara que respaldan al mariscal Haftar.

Israel, Chipre y Grecia denunciaron la decisión turca que califican de "amenaza peligrosa para la estabilidad regional", al igual que Egipto.

"[Fayez] al Sarraj y quienes están con él pidieron una intervención extranjera en Libia, una petición que calificamos de alta traición", declaró a la AFP Ehmayed Houma, vicepresidente segundo del Parlamento libio, con sede en el este del país, después de que Turquía aprobara la moción.

"La actuación imprudente de Erdogan, en la que ha arrastrado al Parlamento de su país, tendrá graves repercusiones en la región", advirtió.

- Ejército "listo" -

El visto bueno del Parlamento "es una etapa importante para garantizar la paz y la estabilidad en Libia y para defender nuestros intereses en África del Norte y en el Mediterráneo", declaró por su parte el portavoz de Erdogan, Ibrahim Kalin.

La supervivencia del GNA es fundamental para Ankara, que firmó un acuerdo de delimitación marítima que permite a Turquía hacer valer sus derechos en extensas zonas del Mediterráneo Oriental ricas en hidrocarburos, codiciadas por otros países como Grecia, Egipto, Chipre o Israel.

El miércoles, el vicepresidente turco, Fuat Oktay, afirmó que el ejército estaba "listo" pero subrayó que la naturaleza y la amplitud del despliegue se decidirán según "los acontecimientos sobre el terreno".

Agregó que Ankara espera que la adopción del texto tenga un efecto disuasivo.

"Tras la votación, si el otro bando [de Haftar] cambia de actitud y dice 'nos retiramos, paramos la ofensiva', ¿entonces, para qué ir?" declaró el vicepresidente.

Los principales partidos de la oposición votaron en contra del texto aprobado el jueves, argumentando que una intervención en Libia podría desestabilizar la región y arrastrar a Turquía, que ha perdido a decenas de soldados en Siria, a un nuevo conflicto.

Además de las dificultades propias del despliegue de tropas en un país que no es fronterizo, a diferencia de Siria, donde Turquía interviene actualmente, el envío de soldados a Libia estaría acompañado del riesgo de un incidente con Rusia.

Aunque Moscú lo desmiente, el emisario de la ONU en Libia, Ghasan Salamé, y Erdogan afirman que mercenarios rusos combaten junto a las fuerzas de Haftar, que desde abril intentan apoderarse de Trípoli.

El presidente ruso, Vladimir Putin, tiene previsto viajar el miércoles a Turquía para inaugurar un gasoducto con su homólogo turco, en lo que será una ocasión para que ambos hablen del caso libio.