El papa viaja el sábado a Milán para reunirse con pobres y presos

Por Céline CORNU
El papa Francisco durante una audiencia en El Vaticano el 23 de marzo de 2017

El papa Francisco celebra el sábado su primera visita a Milán, la capital económica de Italia, durante la cual se reunirá con habitantes de los barrios marginales y almorzará con un centenar de detenidos.

El papa será recibido por el tañido de las campanas de las cerca mil iglesias de Milán, en un homenaje al primer pontífice suramericano.

Francisco llegará a bordo de un avión al aeropuerto de Milán-Linate a las 08H00 hora local (07H00 GMT), para una visita de solo un día.

El papa argentino, que defiende una iglesia pobre para los pobres, dedicará, como es habitual, buena parte de su jornada a los sectores más desfavorecidos de la ciudad, emblema del lujo y la moda.

Por ello decidió iniciar su jornada con una visita al barrio Case Bianche (Casas Blancas), en la periferia de la ciudad.

Se trata de 477 viviendas construidas en el año 1977, unas torres que hoy en día se encuentran en mal estado, emblema del abandono y el descuido, donde reside una población multiconfesional.

"Es algo simbólico. El papa visitará el corazón de Milán pero pasando primero por la periferia", explicó a la AFP el párroco, Augusto Bonora.

El religioso, que prepara una bienvenida llena de "alegría" y "emoción", contó que el papa se reunirá con tres familias: una pareja de ancianos, una familia que atiende a una persona con una enfermedad grave y una tercera formada por musulmanes con varios hijos.

"Se trata del típico barrio marginal, como los que hay en toda Europa, con los problemas vinculados a la inseguridad y a todo tipo de tráficos", cuenta el sacerdote.

Las paredes sucias, los ascensores dañados, los timbres rotos, representan "una tierra olvidada por las autoridades", subraya Bonora.

Es un barrio que se ha convertido "un poco en un gueto", resume Mirella, de 68 años, cuyo hijo reside en el barrio.

- Siesta en prisión -

Después de conversar con las familias, el papa orará frente a un pequeño santuario dedicado a la Virgen de Lourdes junto a unos 8.000 residentes.

"Mucha gente, inclusive no cristiana, quiere participar. Francisco inspira confianza. Quiere que la iglesia salga de sus palacios y eso es lo que tratamos de hacer en nuestra pequeña parroquia", sostiene Cesare Nera, un habitante de un barrio aledaño que ha participado en los preparativos.

Luego Francisco se dirigirá al Duomo, la espléndida catedral gótica en pleno centro histórico, donde rezará el Ángelus.

También tiene prevista una visita a la cárcel de San Vittore, donde almorzará con unos cien detenidos. El menú (risotto, carne empanada y pannacotta) será preparado por los mismos presos.

Según la página católica El Sismógrafo, el papa tiene previsto una siesta de cerca 30 minutos en la habitación del capellán de la cárcel. Un gesto inédito y que refleja su estilo sobrio, simple e informal.

Según el programa se dirigirá luego en automóvil a uno de los mayores parques de la ciudad, el Parque Monza, donde celebrará la misa ante unos 700.000 fieles, la cual contará con la participación de unos 9.000 coristas.

Después de Milán, el pontífice tiene en su agenda un viaje a la localidad italiana de Carpi el 2 de abril, donde recordará a las víctimas y a los supervivientes del terremoto del 2012. El 27 de mayo visitará Génova.

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