Pete Buttigieg, el joven aspirante a la presidencia de EEUU que muchos subestimaron y ha dado la gran sorpresa en Iowa

El proceso de votación  para decidir quién ganará la candidatura presidencial demócrata para retar a Donald Trump comenzó en Iowa con un sonado fracaso partidario, al no ser posible ofrecer resultados de los caucus del pasado lunes la misma noche de la elección.

Pero de los datos parciales que se conocen hasta ahora emergen algunas conclusiones que, aunque provisionales, dan luz sobre las posibilidades de los contendientes.

Las grandes sorpresas han sido un Pete Buttigieg liderando en una muy cerrada contienda con el senador Bernie Sanders y el rezago del exvicepresidente Joe Biden, quien hasta ahora aparecía como favorito en las encuestas.

Es claro que el exalcalde de South Bend, Indiana, quien fue considerado tiempo atrás como un aspirante marginal, ha mostrado arrastre y capacidad singulares.

Pete Buttigieg es el candidato puntero en los caucus de Iowa, según los datos provisionales, situación que podría darle impulso a su campaña en pos de la candidatura presidencial demócrata. (AP Photo/Elise Amendola)

Aunque la competencia es fuerte, que Sanders se encuentre entre los dos más votados en Iowa era en cierto modo previsible. Para Buttigieg, en cambio, el estar en el primer plano en Iowa es en sí una victoria, independientemente del resultado final en Iowa.

Buttigieg y Sanders encabezan Iowa, en medio de la polémica por el retraso de los resultados

Al anunciar su afán de hacerse de la candidatura presidencial demócrata y retar a Trump, pocos dieron a Buttigieg posibilidad de éxito. En realidad, muchos supusieron que dejaría pronto la contienda abrumado por escaso reconocimiento e insuficiencia de fondos de campaña.

Otros consideraron que el hecho de que se trata de un político muy joven (tiene 38 años) prácticamente desconocido, sin más experiencia que ser el alcalde de una pequeña ciudad en Indiana y de declarada homosexualidad era un muro infranqueable en su búsqueda de la candidatura.

Muchas cosas en contra pero...

Pero, en realidad, esos factores en realidad han sido ventajas que Buttigieg ha aprovechado para atraerse importantes trozos del electorado. Hasta hace poco parecía que las posibilidades de un aspirante presidencial muy joven, de pocos recursos y homosexual declarado que encara a rivales de larga trayectoria y considerables capacidades económicas eran mínimas o nulas. El éxito de Buttigieg en Iowa muestra que mucho ha cambiado en el país, si bien todo está aún circunscrito al electorado demócrata en Iowa.

A ello se suman su experiencia militar (sirvió en Afganistán) y sus posiciones moderadas, Buttigieg ha sido visto como una opción joven de centro para contrarrestar la oleada de izquierda progresista encabezada por Sanders y Elizabeth Warren, y en su caso a Trump, todos ellos septuagenarios.

El simple hecho de haber logrado un lugar principal en Iowa le da una fuerte proyección a la candidatura de Buttigieg, que necesitaba probarse en el fragor del voto real para mostrar viabilidad ante sus contendientes y proyectarse en futuros procesos primarios en otros estados, sobre todo de cara al llamado supermartes de principios de marzo.

La importancia de triunfar en Iowa

Iowa ofrece, en realidad, solo 41 delegados de los casi 2,000 que se requieren para ganar la candidatura demócratas, y Buttigieg solo logrará una porción de ellos una vez se conozcan los resultados finales. En ese sentido, el peso matemático de Iowa es en realidad reducido, pero el ser el primer estado en votar y la enorme cantidad de tiempo y dinero que allí han hecho las campañas de los aspirantes demócratas le confieren al ganador enorme proyección político-mediática.

Ese es el tesoro muy codiciado de los caucus de Iowa: un gran resultado puede catapultar una candidatura y conferirle un fuerte impulso adicional para propiciar nuevas victorias en los siguientes procesos primarios y atraerle más simpatizantes y donaciones de campaña.

En ese sentido, Buttigieg ha salido airoso de Iowa, más que ningún otro candidato, aunque el bochorno del Partido Demócrata en ese estado y la demora de resultados de sus caucus ciertamente mitigaron un tanto la resonancia de su éxito y, en parte, de Sanders.

Joe Biden, quien se colocó en un lejano cuarto lugar en Iowa pese a contar con amplio reconocimiento y una trayectoria larga como senador y vicepresidente, es aún el puntero nacional y su plataforma moderada e institucional es apoyada por quienes consideran que solo una opción de centro puede atraer suficientes apoyos para vencer a Trump.

Pero su pobre resultado en Iowa y el auge allí de Buttigieg hace pensar que el joven candidato podría ser la figura moderada, nueva y dinámica capaz de lograr el consenso centrista y contrarrestar la muy dinámica y entusiasta ola progresista de Sanders y Warren. Si votantes y donantes se trasvasan de Biden (que los requiere con urgencia para mantener su frágil posición de puntero) a Buttigieg, las posibilidades del segundo se iluminarán sustantivamente.

El precandiato presidencial demócrata Pete Buttigieg y su esposo Chasten festejan con simpatizantes en Iowa. (AP Photo/Charlie Neibergall)

La posición de Buttigieg al respecto ha mejorado tras Iowa, aunque no se ha consolidado por completo. Biden es aún el puntero en los pronósticos en la primaria demócrata y, si pierde oxígeno por limitación de fondos o respaldos, Michael Bloomberg, con recursos económicos inmensos y una presencia al alza, podría ser la opción del centro en lugar de Buttigieg o Biden.

Buttigieg ciertamente logra un beneficio de su triunfo en Iowa que podría mejorar sus opciones futuras, pero debe enfrentar la muy dura competencia en los próximos estados con primarias demócratas: New Hampshire, Nevada y Carolina del Sur donde, según los sondeos, Sanders y Biden le sacan una considerable ventaja.

Las preferencias en esos estados ciertamente podrían ser afectadas por el resultado en Iowa, pero la magnitud de ello es aún muy incierta. A escala general, son Biden y Sanders quienes siguen siendo los punteros en la contienda primaria, con Buttigieg con la gran oportunidad de ganar posiciones impulsado por su éxito en Iowa.

Años atrás, personajes previamente poco conocidos y con campañas inicialmente limitadas lograron triunfar en Iowa en una contienda muy competida y a la postre se hicieron de la candidatura presidencial demócrata y ganaron la presidencia: Jimmy Carter en 1976 y Barack Obama en 2008. En contrapartida, Bill Clinton perdió severamente en Iowa en 1992 y aún así logró recobrarse y ganar la candidatura demócrata y luego las elecciones presidenciales.

Ciertamente no es aún claro cuál será el caso de 2020, pero Buttigieg ciertamente aspira a repetir esas victorias y está un poco más cerca de ello tras los caucus de Iowa.

Empero, habrá que esperar a los próximos procesos primarios, sobre todo a los del supermartes de marzo, en donde los pronósticos señalan a Sanders y Biden como los punteros, para medir el tamaño del impulso y de las posibilidades de largo aliento de Buttigieg.

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