El país de las mujeres está en África

Responde esta pregunta sin darle muchas vueltas. ¿Qué país del mundo es el que tiene más mujeres en el Parlamento? ¿Ya puedes contestar? Adelante. No, no es Noruega. No, tampoco es Finlandia. Canadá también es buena opción, pero tampoco es la correcta. Si seguimos este juego es probable que estemos aquí horas hasta dar con la respuesta adecuada. Sorprendentemente para muchos, es Ruanda.

Pese a que normalmente se suele asociar a los países africanos con pobreza, hambre y miseria, también hay otra realidad bastante ignorada que tiene que ver con el empoderamiento, el desarrollo y la resiliencia. Y en este sentido, la mujer juega un papel fundamental en las sociedades del continente, donde no solo es el motor familiar, sino que cada vez va ocupando más puestos de relevancia. Ruanda es el mejor ejemplo.

Las mujeres ruandesas son piezas clave en la sociedad (Reuters).

Este pequeño territorio de África Central, que cuenta con más de 12 millones de habitantes, sufrió en 1994 un terrible genocidio que acabó con la vida de la mayoría de hombres y en el que las mujeres sufrieron la violencia sexual. El resultado fue demoledor, la población masculina se redujo hasta el 30% y el país recurrió a sus mujeres, esas que iban a ser necesarias para ocupar todos esos puestos laborales que habían quedado vacantes.

Las consecuencias, más de dos décadas después son visibles. El informe del Foro Económico Mundial sobre la Brecha Global de Género sitúa a Ruanda en el cuarto puesto del mundo entre los países más paritarios, solo superado por Islandia, Noruega y Finlandia y por delante de Canadá, Suecia, España o Australia. Además, más del 60% de los parlamentarios son mujeres, la cifra más alta del mundo. Por su parte, el número de ministras roza prácticamente la igualdad (47,4%), aunque ya empieza a mostrar la misma constante que en el resto del mundo; a las mujeres les cuesta más entrar en puestos de responsabilidad.

Los datos del Foro que muestran los logros de Ruanda.

Este éxito se ha conseguido gracias a las políticas gubernamentales de apoyo y empoderamiento de la mujer. La Constitución de 2003 garantizaba que al menos el 30% de los lugares en el Parlamento tenían que estar reservados a ellas. El Ejecutivo además prometió que se fomentaría la educación de las niñas y que las mujeres tendrían roles de liderazgo en las comunidades y en las instituciones del estado.

Otro de los aspectos en los que el Foro pone el foco es en la educación. Tanto en la primaria como en la secundaria las mujeres estudian más que los hombres, lo que garantiza una mayor participación en la vida pública y en la toma de decisiones. Además, en lo que respecta a la igualdad de los sueldos por el mismo trabajo, el informe sitúa a Ruanda en el primer lugar del mundo y muestra que las mujeres del país no suelen ser discriminadas salarialmente, más bien son un auténtico ejemplo en el mundo de cómo deberían ser las cosas.

Parlamentarias ruandesas (Universidad de Berkeley).

Desgraciadamente, este país centroafricano también tiene sus lunares. Su tasa de violencia machista es de las más altas del continente y aproximadamente dos de cada cinco mujeres ha sufrido algún tipo de violencia física, según los datos de la Encuesta Demográfica y de Salud de Ruanda de 2010. Una situación que puede ser herencia del genocidio de 1994. Otra barrera por superar es la de la equidad en todas las esferas sociales, con las clases más populares todavía lejos de los objetivos. De hecho, en las zonas rurales las tasas de analfabetismo siguen siendo altísimas.

Los logros en Ruanda han sido impresionantes, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Como se suele decir popularmente, mujeres más fuertes construyen sociedades más fuertes. Una frase que en este país ya han probado con éxito hace muchos años.

Javier Taeño (@javiertaeno)