El pacifista alemán que puso una bomba en el Capitolio de EEUU e intentó asesinar al hijo de JP Morgan

Eric Muenter fue un profesor de origen alemán que trabajó en varias prestigiosas universidades estadounidenses (entre ellas Harvard y Cornell) que se había declarado abiertamente pacifista, cristiano practicante y enemigo de cualquier conflicto bélico.

Pero tras la fachada de este modélico ciudadano germano-estadounidense se encontraba en realidad la trastornada y obsesiva personalidad de un tipo que estuvo trabajando durante una década como espía para Imperio Alemán y quien a lo largo de su vida utilizo varias identidades.

Se sabe de él que nació en 1871, aunque se desconoce exactamente el lugar y la fecha y no hay prácticamente ningún detalle de su vida anterior a 1906.

Y es que el 16 de abril de ese año fue la fecha en la que falleció su esposa Leona, a la que envenenó con arsénico mientras se encontraba embarazada. Tras emitirse una orden de arresto, Eric Muenter cambio de apecto (se afeitó la barba) huyó y estuvo largo tiempo en busca y captura.

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Varias son los nombres que utilizó a lo largo de los siguientes nueve años (entre ellos Erich Holt o Frank Holt) y se movió por distintos Estados en los que no pasaba demasiado tiempo (aproximadamente lo que duraba un curso universitario).

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, se sintió enormemente indignado de que los Estados Unidos –a pesar de que todavía no había entrado en el conflicto bélico- diera su apoyo económico y armamentístico al Reino Unido en contra de Alemania.

Ello lo llevó a, además de trabajar como espía para el Imperio del káiser Guillermo II, planear varios atentados contra instituciones y personalidades relevantes de la vida política y económica estadounidense.

El verano de 1915 escribió varias cartas anónimas a diarios norteamericanos en los que anunciaba una serie de atentados. Uno de ellos era el esconder un artefacto explosivo en el transatlántico SS Minnehaha que estaba siendo utilizado por el gobierno de EEUU para enviar armamento al ejército británico. Se trataba de una bomba casera, pero eficazmente realizada para que explotase tres días después (calculando que tras zarpar se encontrase en pleno océano).

Posteriormente viajó hasta Washington DC donde el 2 de julio quería hacer explotar una bomba en la Cámara del Senado, como repulsa a los acuerdos de colaboración anglo-americanos que habían sido aprobados.

Como no pudo acceder a dicha cámara colocó la bomba en el vestíbulo del propio Capitolio y la hizo explotar esa misma noche a las 23:40 horas, causando numerables desperfectos materiales pero sin víctimas mortales ni heridos.

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Al día siguiente cogió un tren a primera hora y se dirigió hasta Nueva York. Su objetivo era el empresario y banquero John Pierpont Morgan, hijo del famoso magnate JP Morgan.

JP Moran Jr. (como era conocido) ese mismo día tenía un almuerzo en su domicilio con sir Cecil Spring Rice, embajador británico en Estados Unidos.

Eric Muenter quería aprovechar para atentar contra ambos. Quería matar al embajador por ser la máxima representación del enemigo en la IGM que había en EEUU y el banquero se había convertido en otro de los grandes enemigos del Imperio Alemán por financiar con su fortuna al ejército del Reino Unido.

El 3 de julio, tal y como llegó a la estación de Grand Central, Muenter cogió un taxi en dirección a Long Island, donde tenía su residencia JP Morgan Jr. Iba provisto de una maleta en la que llevaba varios cartuchos de dinamita, documentación y recortes de prensa, así como una carta que posteriormente quería enviar al káiser.

En la gabardina escondía dos revólveres que sacó ante la negativa del mayordomo de Morgan a ser atendido por su señor. Tras amenazar y proliferando varios gritos intentó acceder al interior de la mansión donde se produjo un forcejeo en el que también intervino la esposa del banquero.

Muenter pudo realizar dos disparos que impactaron en Morgan, hiriéndole aunque no de gravedad, mientras era reducido por el mayordomo que golpeó fuertemente la cabeza del pistolero.

Fue reducido y conducido por la policía hasta la prisión, tratando de suicidarse con un lápiz que llevaba escondido y con el que trató de cortarse las venas.

Mientras se encontraba encerrado, el 4 de julio hizo explosión un artefacto que había colocado en una comisaría de la policía de Nueva York y tres días después lo hizo el del transatlántico SS Minnehaha, aunque ambas explosiones tan solo causaron desperfectos materiales de poca consideración. El del barco no hizo estallar el armamento que en él iba ya que se equivocó de lugar y había escondido la bomba en el lado opuesto de la embarcación.

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A consecuencia de las heridas que se había autoproducido él mismo, Eric Muenter falleció en su celda.

Investigaciones posteriores hicieron sospechar que los atentados no los preparó él solo y que había sido ayudado por algún cómplice.

Poco se sabe de la vida personal de este fanático (que se había vuelto a casar) que quiso mostrarse como un pacífico ciudadano pero que en realidad escondía un perverso terrorista sin escrúpulos.

Fuentes de consulta e imágenes: The Library of Congress / thecrimson / chroniclingamerica / Hemeroteca La Vanguardia (pdf)