El ordenador a la bodega

¿Quién necesita las tabletas? nosotros te entretenemos. Lo dice el último spot de la compañía Emirates. Responde así a la nueva, e incómoda restricción de seguridad. El peligro está en las baterías, se teme que los terroristas puedan sustituirlas por explosivos. El piloto Ignacio Espila lo corrobora, una bomba del tamaño de la batería de un portátil podría causar graves daños en un avión y de hecho, ya ha pasado, fue el año pasado en Nigeria, solo murió el terrorista pero la explosión de su portátil abrió un enorme agujero en el fuselaje del avión, y el pasado enero en una redada contra Al Qaeda en Yemen se encontraron planes para repetir ese modus operandi.

Con esos antecedentes entra en vigor la nueva normativa de seguridad. Ordenadores, tabletas, cámaras o consolas, todo facturado y a la bodega. Una forma además de inspeccionar a fondo los aparatos porque, dice el presidente del SEPLA Javier Gómez Barrero, los aparatos de rayos X que se usan para el equipaje facturado son mucho más potentes que los instalados en los arcos de seguridad.

Con nosotros, en la cabina sólo podrá viajar el móvil, porque en esto el tamaño importa, concretamente el de la batería.  Importa también el origen de los vuelos, países de mayoría musulmana. Y en eso ya hay quien ha querido ver en eso una suerte de proteccionismo encubierto. El experto en seguridad informática Josep Albors afirma que existen analistas que creen que esta medida afecta y mucho, sobre todo a las compañías de esos países árabes y que lo hace en sus nodos de control, donde hacen escalas desde todo el mundo para volar a Estados Unidos o el Reino Unido, lo que daría ventaja a otras compañías que no operan desde los países afectados y que no están obligadas a cumplir la nueva normativa.

Lo que los expertos en seguridad informática sí descartan, al menos de momento, es que los ordenadores puedan usarse para hackear aviones desde dentro. Antonio Ramos, experto de Mundohacker Team afirma que es posible, y que de hecho se ha conseguido, hackear los sistemas de entretenimiento de los aviones, pero esos sistemas están separados de los que controlan el avión. No es imposible, prosigue Ramos, pero sería tan difícil y tan costoso que, hoy por hoy, a cualquier grupo terrorista le resultaría mucho más sencillo intentar colar una bomba en el avión.

La restricción de aparatos electrónicos más grandes que un móvil en cabina ya está en vigor en vuelos desde 10 países a Estados Unidos, desde 6 al Reino Unido y Francia o Cánada ya están estudiando adoptar la misma medida de seguridad.

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