El nuevo rompehielos nuclear ruso es descomunal

Estamos inmersos en una nueva carrera polar. Los próximos años, en gran parte debido al cambio climático, serán testigos de una inevitable pugna internacional por las aguas del Ártico. Recordemos que, a diferencia del Polo Sur que está protegido por el Tratado Antártico, en el Polo Norte existen cinco países (Rusia, Canadá, Dinamarca, Noruega y Estados Unidos) que reclaman soberanía sobre diferentes partes de un pastel rico en recursos naturales y rutas comerciales de navegación.

Y Rusia está apostando muy fuerte. En la última década su flota de rompehielos se ha incrementado a un ritmo notable tanto en número como en tamaño y potencia. En estos años hemos visto como han empezado a surcar las gélidas aguas árticas rompehielos muy poderosos salidos de proyectos como el poderoso 22220 que en estos momentos está desarrollando el LK-60 con 173 metros de eslora y que estará listo para diciembre de 2017.

El frenesí naval ártico en Rusia es tan potente que aún no han terminado de construir este imponente LK-60 y ya le ha salido un competidor que dobla literalmente sus características. De hecho, existen 14 proyectos diferentes de rompehielos desarrollándose ahora mismo en Rusia.

Pero la joya de la corona son los rompehielos de la serie Líder que veis en las imágenes y que no tendrán uno (como el LK-60) sino dos reactores atómicos.  El proyecto lo ha presentado la empresa naviera Rosatomflot y las revistas especializadas lo definen como un verdadero monstruo… el barco definitivo para la navegación ártica.

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El coste de los barcos es de 2.000 millones de dólares y las especificaciones indican que tendrán 205 metros de eslora, 55.000 toneladas. La maquinaria nuclear proveerá al navio de 110 MW y será capaz de romper bloques de hielo de hasta cuatro metros de grosor.

Las impresionantes capacidades de la serie Líder habilitarán la navegación ártica puesto que un solo rompehielos podrá abrir en el hielo un corredor de hasta cincuenta metros de ancho… suficiente para permitir el paso de grandes buques de carga.

Colón, Magallanes, Elcano… Una de las ambiciones más duraderas del ser humano ha sido el encontrar un paso que facilitara las comunicaciones y el comercio. Las últimas de esas rutas fueron las polares, los conocidos Pasos del Noroeste y del Nordeste, cuya conquista necesitó varios siglos.

Hoy, parece que Rusia se ha tomado muy en serio la importancia de la navegación ártica y su imponente nueva flota de rompehielos podría ser una de las claves políticas, estratégicas y comerciales del futuro.

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