El negocio perfecto de las revistas científicas

El negocio perfecto de las editoriales científicas | imagen Pixabay

Imagine por un momento que usted fuese capaz de inventar un sistema comercial con el que pudiera cobrar tanto al que le suministra el producto como al cliente que lo compra. Sería el negocio perfecto, el que realiza el trabajo pagaría por entregárselo a usted y además podría venderlo a todo el mundo, incluyendo a quienes lo han realizado.

Esto que puede parecer absurdo en cualquier sector económico del mundo, es precisamente lo que ocurre en el mundo editorial científico: los investigadores y centros de ciencia trabajan para conseguir descubrimientos pero si quieren ver sus resultados en una revista científica tienen que pagar para que sean publicados. Además de cobrar a los científicos por publicar sus trabajos, el negocio perfecto se completa cobrando a cualquiera que quiera acceder a esos trabajos, incluyendo los propios investigadores y centros científicos que, por otro lado, suelen ser sus clientes mayoritarios.

El actual método científico incluye un elemento básico: los descubrimientos deben ser públicos para que sean considerados científicos. Para que una investigación, una teoría o un estudio pueda llamarse científica debe ser ofrecida públicamente a todos, esto es un factor indispensable… sin embargo, el sistema que se utiliza hoy en día para ofrecer esos datos al público está siendo cuestionado desde innumerables frentes.

Para hacernos una idea más aproximada del funcionamiento del actual sistema de publicación en ciencia contactamos con Carlos Briones, Doctor en Ciencias Químicas y científico titular del CSIC en el Centro de Astrobiología (CAB-INTA). “Cuando un equipo tiene listos los datos de una investigación envía su artículo a una revista. El editor de la misma lo recibe y se lo remite a varios científicos de tu mismo campo para que revisen tu trabajo. Estos revisores tampoco cobran por revisar el artículo”, explica el astrobiólogo. “Si el estudio pasa la revisión, las tarifas para publicar tu trabajo de manera abierta dependen de cada revista y de su factor de impacto, pero aproximadamente se sitúan entre 1.500 y 3.000 euros por cada artículo”.

Editoriales beneficiarias de las suscripciones. Datos en millones de euros, incluyendo suscripciones hasta 2020. Datos obtenidos del BOE y organizados por Antonio Villarreal, El Confidencial

El negocio, por supuesto, no termina aquí. Una vez publicado tu artículo científico, las editoriales científicas cobran por sus suscripciones a cualquier investigador o centro que quiera acceder a lo publicado. Es cierto que en el CSIC existe el mandato de que los trabajos se publiquen en abierto, pero esto no es siempre posible en todas las revistas, e incluso si decides publicar en una revista Open Access (acceso abierto) también tendrás que pagar por publicar, aunque en este caso se trata de cantidades menores, alrededor de 1.000 euros.

Si hablamos de cifras debemos contactar con el periodista científico Antonio Villarreal que en las últimas semanas ha publicado en El Confidencial una serie de artículos desgranando los importes que los diferentes centros españoles pagan a las publicaciones científicas, solamente en concepto de suscripciones.

“Desde 2012, las Universidades e instituciones españolas han gastado más de 200 millones de euros en pagos a revistas científicas. Los datos se han obtenido de fuentes públicas pero es más que probable que se queden cortos y esa cantidad sea aún mayor”, explica Villarreal. Solamente Elsevier, la gran editorial propietaria de cientos de revistas especializadas, factura unos 25 millones anuales en España.

Pagos a la editorial Elsevier por país. Datos obtenidos del BOE y organizados por Antonio Villarreal, El Confidencial

Esta posición dominante de grupos editoriales como Elsevier o Springer les ha convertido en lobbies poderosos, capaces incluso de alterar o incluso paralizar algunas leyes estatales encaminadas al acceso abierto de las investigaciones científicas.

La Ley de la Ciencia establece, desde hace ya más de 7 años, que los trabajos científicos financiados mayoritariamente por los Presupuestos Generales del Estado deben ser públicos. Este mandato legislativo, descrito en el artículo 37 de la propia Ley de la Ciencia, se encuentra paralizado por las presiones que los grupos editoriales pero sobre todo por la incapacidad del Gobierno de poner en marcha un repositorio propio donde publicar los trabajos científicos realizados con dinero público. En efecto, el actual Gobierno está incumpliendo sistemáticamente desde 2011 su propia ley, algo que nos cuesta a los españoles docenas de millones de euros cada año. Existen intentos, como los portales de Digital CSIC como Recolecta FECYT, pero incluso dentro de ellos el 40% de los registros solo enlazan con publicaciones de pago.

Otros países como Estados Unidos poseen sus propios repositorios de artículos científicos, Pubmed es el más famoso, sin embargo en España seguimos pagando ingentes cantidades de dinero público mientras el artículo 37 languidece y se diluye en una Ley que no se cumple.