El mundo económico choca con el escepticismo de Trump sobre el clima

Por Antonio RODRIGUEZ, Jeremy TORDJMAN
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El presidente del Banco Mundial Jim Yong Kim (I) y el exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore hablan durante una mesa redonda sobre el cambio climático, el 21 de abril de 2017 en Washington

El escepticismo del gobierno de Donald Trump sobre el cambio climático empañaron esta semana el cónclave de la economía mundial en Washington, preocupado por el futuro del acuerdo de París de 2015 y una posible retirada de Estados Unidos.

En los últimos años, las asambleas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que son sistemáticamente acompañadas de una reunión de los países del G20-Finanzas, redoblaban los llamados a la movilización de recursos contra el calentamiento climático.

Pero en esta ocasión, la reunión, que culmina este sábado en la capital estadounidense, confirmó la nueva realidad dibujada por la elección de Trump en Estados Unidos: el clima ya no genera consenso.

A mediados de marzo en Baden Baden (Alemania), Estados Unidos ya había logrado sacar toda mención al calentamiento climático en el comunicado final de la reunión del G20-Finanzas.

Y el viernes, la conferencia de prensa de cierre de la nueva reunión de ministros de finanzas de las principales economías mundiales prácticamente no hizo mención a este tema, muy preciado de la anterior administración de Barack Obama.

La Casa Blanca duda de la realidad del cambio climático y no excluye retirarse del acuerdo de París de 2015, negociado tras una larga batalla para obtener una reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero.

Además, al poco tiempo de su llegada a la Casa Blanca, Trump firmó decretos para desmantelar las protecciones medioambientales de Obama, y nombró a la cabeza de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) al climático-escéptico Scott Pruitt.

- Protesta -

La posibilidad de que la primera potencia mundial --y segundo contaminador del planeta después de China-- pueda salir del acuerdo estaba en el centro de una protesta en Washington.

Los manifestantes se reunieron para denunciar la promesa del gobierno de Trump de cortar fondos a la investigación científica, un prospecto que sin duda hacía sudar a muchos ministros y otros funcionarios presentes en la capital estadounidense esta semana para los encuentros del FMI y el Banco Mundial.

La ministra francesa del Ambiente, Ségolène Royal, estimó en 50/50 el riesgo de que la administración Trump no ejecute ese amenaza.

El exvicepresidente estadounidense Al Gore, premio Nobel de la Paz por su activismo ambiental, se mostró más optimista, señalando que había una "excelente probabilidad" de que Estados Unidos se mantenga en los acuerdos de París, por una sencilla razón: la economía.

"Los puestos de trabajo en el sector de la energía solar en Estados Unidos están creciendo a un ritmo 17 veces más rápido que al de la creación de empleos en general", afirmó Gore.

Minimizando la cautela estadounidense, el Banco Mundial, que regularmente suena la alarma sobre el impacto económico del calentamiento del planeta, afirmó que los fondos disponibles para luchar contra el cambio climático no deberían reducirse.

- Giro hacia el sector privado -

"La ciencia sobre el cambio climático no ha cambiado con ninguna elección en particular y no veo que vaya a pasar", dijo el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, en referencia a la llegada al poder de Trump.

Al describir la necesidad de invertir en tecnologías limpias para el futuro, el funcionario afirmó que los costos de financiamiento siguen siendo la cuestión central.

"Grandes tenedores de capital invertido de manera muy prudente podrían estar interesados en el clima, pero necesitarán garantías, atenuación de riesgo para invertir en las actividades ligadas la cambio climático en los países pobres", afirmó Kim.

El Banco Mundial anunció el viernes el lanzamiento junto con el gestor de activos francés Amundi de un fondo de 2.000 millones de dólares destinado a emitir bonos "verdes" para financiar proyectos ambientales.

Algunos observadores se preguntan si la retirada estadounidense en la cuestión climática podría de hecho paradójicamente intensificar la movilización proambiental al virar la atención hacia el sector privado.

"De lo que vemos de esta administración, ahora habrá aún más presión sobre las empresas privadas a que no estén financieramente asociadas con proyectos o tecnologías dañinas para el ambiente", dijo Heather Coleman, directora sobre clima y energía de Oxfam Estados Unidos.

Francia, que empujó hace dos años por alcanzar el acuerdo climático en París, espera que la era Trump no sea sinónimo de un declive en las acciones ambientales.

"No hace falta que haya una persona, a quien no nombraré, que de pronto pone este objetivo en duda", dijo el ministro de Finanzas, Michel Sapin, el sábado.

"Porque es evidente: hace falta luchar contra el calentamiento", añadió.

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