El muchacho que fue condenado injustamente en 1980 a pasar 4 años en la cárcel y lleva en prisión desde entonces

Mark DeFriest cumplirá 59 años el próximo mes de agosto y lleva encerrado en una cárcel de Estados Unidos desde 1980, tras ser enviado injustamente a prisión, por un tribunal, para que cumpliese una condena de cuatro años que se ha alargado en el tiempo hasta cuatro décadas.

No mató a nadie, no protagonizó ningún atraco ni organizó secuestro o atentado alguno, el delito que lo envió inicialmente a prisión fue llevarse una caja de herramientas que pertenecían a su padre y que este le prometió que serían para él cuando muriese.

Mark DeFriest fue condenado injustamente en 1980 a pasar 4 años en la cárcel y lleva en prisión desde entonces (imagen vía washingtonpost)

Y así quedó registrado en el testamento del progenitor. El error del joven Mark, quien tenía por aquel entonces 19 años, fue llevárselo de casa de su madrastra antes de que el notario hiciera lectura del testamento tras el fallecimiento de su padre.

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Como si de un cuento de los hermanos Grimm se tratase, la madrastra denunció al joven Mark por haber accedido al garaje de la casa y llevarse la caja con las herramientas. La policía no tardó en apresarlo y encerrarlo a la espera de comparecer ante un juez.

El hecho de que fuesen tan estrictos con el muchacho fue porque en esos momentos se encontraba en libertad condicional debido a que un par de años antes lo habían encontrado en posesión de estupefacientes y un arma.

Tal y como he relatado estos hechos, hasta ahora, da a entender que Mark era un joven conflictivo y/o un peligro social. Pero en realidad no lo era. La verdad es que padecía un tipo de anomalía mental (los neurólogos no supieron apreciar de qué tipo) que lo hacía ser sumamente inteligente y habilidoso pero socialmente retraído y poco comunicativo con los demás.

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El episodio del arma y los estupefacientes no había tenido demasiadas consecuencias en su momento (la mayoría de muchachos norteamericanos y sus familias poseen armas de fuego y pocos son quienes no han probado en alguna ocasión algún tipo de drogas). Por tal motivo se encontraba en libertad provisional, debido a que el juez no vio en él peligrosidad alguna.

El carácter especial de Mark (algunos lo tachaban como autista) hacía que con la única persona que se relacionase fuera su padre, con quien pasaba largas horas en el taller que éste tenía en el garaje, arreglando o fabricando cualquier tipo de cosas.

Cuando el padre enfermó le prometió que si fallecía las herramientas sería para él y así lo hizo constar en el testamento. Por tal motivos, el día que murió, Mark se dirigió a la casa de su progenitor y cogió lo que éste le había prometido sin ser consciente que, legalmente, eso constituía un delito y por lo cual fue denunciado por su madrastra. Tras ser arrestado y comprobar que tenía la condena anterior, el tribunal que lo juzgó no tuvo reparo en aplicarle un duro castigo de cuatro años de cárcel.

Han pasado desde entonces casi cuarenta años y Mark sigue encerrado ¿el motivo? que una vez tras otra intentaba escaparse (hasta trece veces, lográndolo en siete ocasiones), por lo que se le iba aumentando la condena y años en prisión.

Tenía tal habilidad en fabricar réplicas de llaves con las que escapar que llegó a recibir el sobrenombre de ‘el Houdini de Florida’.

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En ningún momento se le trató de un modo especial o se procuró un entorno más confortable para Mark, debido a su trastorno mental y las autoridades han sido con él sumamente duras, teniéndolo castigado en régimen de aislamiento cerca de treinta años de todos los que lleva en prisión.

Hace unos años se cursó una solicitud para que se le concediera la libertad condicional, pero una vez tras otra se le ha denegado.

Cabe destacar que aunque estando en prisión ha tenido algún encontronazo con algunos de los funcionarios (debido a su superioridad intelectual, algo que intimidaba a los carceleros), Mark DeFriest no tiene tras de sí delitos de sangre o violencia, por lo que es incomprensible que haya pasado dos tercios de su vida encerrado.

Fuentes de consulta e imagen: washingtonpost / TIME-LIFE Great Prison Escapes: Thrilling Tales of How They Got Away

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