El misterio astronómico más cercano sigue sin solución… por poco tiempo

El misterio del metano en Marte | Imagen NASA/JPL

Cuando hablamos de misterios del Universo lo más probable es que pensemos en materia y energía oscura, en lejanas galaxias o en singularidades a millones de años luz de distancia. Sin embargo, prácticamente a la vuelta de la esquina, se esconde un acertijo astronómico que aún picotea nuestra curiosidad: la presencia de metano en Marte.

Como buenos detectives en primer lugar deberíamos familiarizarnos con la escena y los antecedentes de este misterio: El metano (CH4) es un hidrocarburo que se produce de forma natural principalmente por la acción de seres vivos, lo cual lo convierte en un marcador muy interesante en la búsqueda de vida fuera de la Tierra. Sin embargo es un indicador algo engañoso porque, aunque en menor proporción, el metano también puede producirse por causas geológicas, como los volcanes.

En 2004 la misión Mars Express de la Agencia Espacial Europea detectó metano en Marte, los datos se analizaron una y mil veces ante la incredulidad de los investigadores. Concretamente en la atmósfera de Marte se encontró metano en una proporción de 10 partes por cada 1.000 millones… son proporciones muy pequeñas, sí, pero ahí estaban.

El asombro y la expectación de la comunidad científica fue enorme porque, como bien sabéis, no tenemos conocimiento de ningún tipo de vida en el planeta rojo ni tampoco de actividad volcánica. La pregunta que todos se hacían era: ¿De dónde surge este metano?

Rover Curiosity durante su misión en Marte | NASA/JPL

Diez años después, en 2014, una nueva misión volvió a confirmar las medidas de Mars Express. En esta ocasión se trataba del Rover Curiosity  de la NASA que detectó nuevamente presencia de metano en nuestro planeta vecino.

El misterio seguía ahí y no solo estábamos lejos de solucionarlo sino que cada vez se complicaba más. Utilizando telescopios infrarrojos hemos descubierto que el metano en Marte se concentra solo en determinadas regiones y además es estacional, es decir, varía con los años, apareciendo y desapareciendo sin razón aparente. Es otro enigma más para los investigadores planetarios porque el metano tarda mucho tiempo en degradarse, siglos incluso, y sin embargo en Marte apenas dura unos cuantos meses antes de desvanecerse…

Así pues nos encontramos frente a un doble acertijo: Descubrir cómo se produce ese metano en Marte… y también averiguar cómo desaparece.

Representación artística de la misión ExoMars | ESA/Roskosmos

Las esperanzas para resolver este doble enigma recaen ahora en ExoMars, la misión conjunta de ESA y Roskosmos que tuvo unos inicios agridulces cuando en octubre del año pasado no pudo aterrizar con éxito el lander Schiaparelli en la superficie marciana. Fue un fracaso a medias puesto que el objetivo principal que consistía en colocar en órbita el TGO (Tracer Gas Orbiter) encargado de registrar las fuentes de metano y otros gases en el planeta rojo, y ayudará a seleccionar el lugar de aterrizaje del rover ExoMars que, si no se presentan nuevos contratiempos, será lanzado en 2018.

Varios meses más tarde en 2020, y si todo va bien, por fin contaremos con un Rover especializado en bioquímica en la superficie de Marte. De esta manera sabremos si el metano presente en la atmósfera marciana es producto de la actividad de seres vivos que se extinguieron hace millones de años dejando metano congelado en el subsuelo o que incluso son muy resistentes y todavía sobreviven en Marte.

Queda poco para poder resolver el misterio del metano en Marte, y quién sabe si de paso también descubriremos vida en otro planeta… el más cercano.

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