El militar de ‘La Manada’ cobrará su salario y el militar que denunció la corrupción en el Ejército está suspendido. ¿Doble vara de medir?

Alfonso Jesús Cabezuelo, uno de los componentes de ‘la Manada’. EFE/Pepo Herrera

Obsérvense las diferencias. Tenemos dos militares que, puntualmente fueron suspendidos de sus funciones:

-Uno de ellos condenado a 9 años de prisión como autor de un “delito continuado de abuso sexual con prevalimiento”, es decir, que se aprovechó de su situación de superioridad coartando la libertad de la víctima.

-El otro denunció la corrupción sistémica que existe en el Ejército de España.

Pues resulta que solo uno de ellos percibe su sueldo. ¿Saben cuál de ellos? Efectivamente.
El soldado Alfonso Jesús Cabezuelo, uno de los cinco miembros de ‘La Manada’ se ha reincorporado esta semana al servicio activo tras cumplir seis meses de suspensión de funciones, según recoge el Boletín Oficial de Defensa. Es cierto que el Ministerio de Defensa no asignará destino a Cabezuelo, en libertad provisional desde el 22 de junio, hasta que se pronuncie el Tribunal Supremo, pero también es igual de cierto que Cabezuelo pasará a cobrar un 33% más de la cantidad que ha estado recibiendo mientras se encontraba suspendido en sus funciones.

Paradójicamente, quien sigue suspendido y sin percibir su sueldo es Luis Gonzalo Segura, un teniente del Ejército español que decidió desvelar la corrupción del Cuerpo en un libro que ya ha vendido más de 100.000 ejemplares pero que, obviamente, no ha gustado a sus superiores.

¿Cuál es el delito de Segura para estar más sancionado que alguien condenado por abuso sexual? El haber detallado los abusos, desvíos de dinero público, corrupción y acosos sexuales y laborales del Cuerpo. Según denuncia Segura,  el Ejército es “una organización de castas en la que los altos mandos viven como semidioses con todos los privilegios del mundo”, que “se gastan el dinero público o el destinado a la comida de la tropa como les viene en gana” y utilizan los “coches y helicópteros oficiales para su uso privado mientras se sirven de los soldados como chóferes“.

Y así lo resume el propio Segura en su blog: “Consecuentemente, como denunciante de corrupción, resulta que tengo menos derechos que una persona condenada por un delito de la tamaña gravedad que el cometido por ‘La Manada’. Delincuentes, 1; denunciantes de corrupción, 0″.

“La única razón para este despropósito”, señala Segura, “gravita en el privilegio de la cúpula militar de purgar a todo aquel militar que no siga su estricto código. Ya saben: Dios, Patria y Familia. Y cosas por el estilo”.

La razón fundamental para esta diferencia de criterio radica en que la sentencia no es firme y prevalece la presunción de inocencia. Pero todos conocemos medidas extraordinarios para casos similares que sirven para evitar el revuelo y la alerta social que supone que un abusador sexual condenado se reincorpore a unas Fuerzas de Seguridad nacionales.