El mapa de la economía sumergida en España: dónde se engaña más y menos a Hacienda

Jaime Quirós
·3 min de lectura

Las actividades económicas irregulares suponen un gran coste para las arcas públicas. Además de incidir negativamente sobre la recaudación, suponen un lastre para el sistema socioeconómico, ya que generan competencia desleal entre empresas, hecho que a su vez actúa en detrimento de las condiciones laborales de los trabajadores.

Además, la economía sumergida distorsiona el estudio de las variables empresariales y es muy difícil de medir su tamaño, ya que precisamente se nutre de actividades que escapan de los controles estadísticos y del pago de impuestos. Este hecho dificulta cualquier posibilidad de realizar políticas correctivas para solventar el déficit fiscal y generar empleo de calidad.

La economía sumergida es un grave problema para muchos países. Foto: Getty Images.
La economía sumergida es un grave problema para muchos países. Foto: Getty Images.

En la coyuntura actual, con elevados niveles de deuda y déficit público, reducir el peso de la economía sumergida debería ser una prioridad. Pero, para más complejidad, la actividad sumergida española presenta diferencias territoriales considerables y las comunidades con más incidencia de economía sumergida doblan a las que menos.

Las CCAA con más y menos economía sumergida

Según el último informe presentado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) 'La tributación del ahorro y su incidencia en la reactivación económica desde la perspectiva de la competitividad regional', las comunidades con menor incidencia en la economía sumergida son la Comunidad de Madrid, que supone un 16,2% de su PIB, seguida del País Vasco con un 17%, y la Comunidad Foral de Navarra, con un 18%.

En el lado opuesto se sitúan Extremadura, con una economía informal del 29,1% del PIB, Andalucía, con un 27,3%, Castilla-La Mancha alrededor del 27,2% y Canarias, con un 26,1%.

El problema de la especialización productiva

En estas diferencias territoriales influye de forma clara la especialización productiva. Según un informe de Funcas, en la agricultura, el turismo y el sector textil se producen con más frecuencia actividades irregulares. Por tanto, aquellas comunidades en las que estos sectores tienen más peso, presentan tasas más altas de economía sumergida.

Según el informe, la presión fiscal también tendría su efecto en el desarrollo de actividades irregulares. En las regiones con menor economía sumergida, País Vasco, Madrid y Navarra, históricamente ha habido una ‘menor’ fiscalidad, así como tasas de desempleo más reducidas o un nivel de PIB más elevado.

Tanto Madrid como el País Vasco son las comunidades que tienen los ingresos fiscales per cápita más elevados, principalmente en el caso de la primera, un 31,6% superior a la media nacional.

El informe recoge que las regiones en las que hay menores tasas de economía sumergida aportan más a las arcas del Estado, ya que hay una mayor proporción de su actividad económica sometida al pago de impuestos.

La economía sumergida supone un desgaste en la recaudación fiscal de un país, lo que hace que el estado tenga menos recursos para hacer frente a estas situaciones de crisis. En la crisis inmobiliaria del 2008 o en la actual, el problema de la economía se hace visible con tintes dramáticos.

Las personas trabajadoras que no tiene prestaciones sociales agravan el impacto de la crisis, lo que hace más urgente disminuir las tasas de economía sumergida.

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