El ISIS usa a niños como escudos humanos en la batalla de Mosul

Javier Taeño

En octubre de 2016 el Ejército iraquí, apoyado por una coalición internacional, anunció a bombo y platillo que comenzaba la campaña para intentar recuperar Mosul, una de las ciudades más importantes de Irak que estaba en manos del Estado Islámico desde 2014. Los combates comenzaron y los terroristas poco a poco fueron perdiendo territorio, pero no a la velocidad que esperaban las fuerzas aliadas. Pasados 6 meses, se ha recuperado el lado oriental de la urbe, pero gran parte del occidental sigue en manos del grupo que se está defendiendo con uñas y dientes usando una estrategia de sangre y fuego.

La BBC acaba de desvelar que el Daesh está usando a los civiles como escudos humanos. Los periodistas Nafiseh Kouhnavard y Joe Inwood tuvieron la oportunidad de viajar en uno de los operativos de la aviación iraquí y observaron cómo ocurre. Los pilotos sobrevuelan un grupo de hombres armados y cuando se preparan para disparar observan que junto a los blancos móviles hay niños. Este hecho supone un crimen de guerra, pero eso no suele importar a un grupo que se ha hecho famoso por los sanguinarios ataques que lleva a cabo.

Las figuras de un niño (i) y de un hombre armado (d) vistos desde el avión iraquí (BBC):

Estado Islámico declaró Mosul como la capital de su califato y es consciente, en un momento de máxima debilidad en el que está perdiendo territorio en Siria e Irak, que caer derrotados en esta batalla supone el fin de su proyecto expansionista. Por eso su defensa está siendo muy violenta y las más afectadas son las miles de personas que todavía quedan atrapadas en la ciudad.

Estos civiles están sufriendo la violencia desatada del grupo que no duda en realizar ejecuciones públicas o quemar vivos a los que intentan huir o colaboran con el Gobierno iraquí. Los datos del Observatorio Iraquí de Derechos Humanos muestran que el ISIS ejecutó a un centenar de civiles en el distrito de Makaui que tenían un plan para escapar de Mosul con la ayuda de un traficante. Los yihadistas descubrieron la idea y asesinaron a todos los implicados, dejando los cuerpos durante 14 días a la intemperie. No es el único desafío de los residentes de Mosul porque los continuos bombardeos del Ejército iraquí ponen en riesgo su vida a diario.

Túneles usados por el ISIS bajo la mezquita de Mosul (REUTERS).

Además de estas técnicas, el ISIS también se está defendiendo con francotiradores, bombas colocadas en las calles y vehículos cargados con explosivos. La parte occidental de Mosul es más pequeña que la oriental, pero mucho más difícil de conquistar. El motivo es que tiene mucha población y las calles son pequeñas y sinuosas, por lo que en muchas ocasiones ni siquiera caben los vehículos blindados gubernamentales. Otro factor a tener en cuenta es la proliferación de túneles subterráneos en los que se refugian los terroristas y que hace que sea mucho más complicado atraparles y derrotarles.

La elección para los residentes es difícil. Bombas, fuego cruzado y represión si se quedan o ejecuciones y francotiradores si intentan huir. Son unas 650.000 personas –la mayoría de ellas niños- que cada día libran una batalla por sobrevivir con el temor de que el siguiente pueda ser el último.

Javier Taeño (@javiertaeno)

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