El independentismo está dividido, pero Ciudadanos puede unirlo

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante el pleno del Parlament que se reúne para celebrar la sesión de control al Govern y el debate monográfico sobre la convivencia en Cataluña solicitado por Cs. EFE

El tablero de juego ha variado en Cataluña. La vuelta de verano, y la resaca de la diada y del 1-O, han motivado un nuevo reparto de las fichas y se empieza a entrever una fractura en el independentismo. Al principio las diferencias entre JxCat y ERC simplemente frenaron la actividad del Parlament, la Cámara de representantes con menos sesiones del país. Pero ahora que se ha distanciado un poco más, lo que está en peligro es el bloque soberanista (70 escaños) como tal.

Puede ser circunstancial, pero desde luego es un cambio de paradigma. Ayer, por primera vez desde el inicio del ‘procés’, la oposición logró 27 pequeñas victorias en otras tantas votaciones. ¿Cómo es posible? Por el empecinamiento en no designar sustitutos para los cuatro diputados suspendidos por el Tribunal Supremo como solicitaban los letrados de la Cámara. Carles Puigdemont, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull. ERC aboga por cambiarlos, pero JxCAT no. Ese choque de ideas motivó la pérdida de las votaciones.

El PSOE ha celebrado este hito como una victoria propia. No quieren lanzar las campanas al vuelo, pero defienden que la división soberanista tiene su sello gracias a la estrategia de diálogo practicada por el Pedro Sánchez en contraposición con el muro de silencio levantado por Mariano Rajoy. Levantar el 155 ha permitido acercar posturas con ERC y parte del PDeCAT. Y quien se ha quedado en tierra de nadie es el ‘president’ Quim Torra a quien no le ha servido de nada escenificar un acuerdo estable con el ‘vicepresident’ Pere Aragonés (ERC).

¿Si los independentistas no tienen ya la mayoría de la Cámara, por qué no se desaloja a Torra del ‘Govern’? Esa es la pregunta central del debate. El PSOE quiere mantener la cautela confiando en que el bloque independentista caiga por su propio peso, sin acciones externas. No quiere que cualquier injerencia sea interpretada como una provocación.

Pero Ciudadanos no lo tiene tan claro. Internamente barajan la posibilidad de activar una moción de censura. Pero de momento no lo han hecho público. No quieren levantar la liebre no vaya a ser que semejante movimiento político provoque un enroque independentista. La cosa viene ser algo así como… ‘Una cosa es que yo discuta con mi pareja, y otra que venga alguien de fuera a meterse con nosotros’.

Para no cargar con toda la culpa, de momento han trasladado toda la presión al Gobierno central exigiéndole a Pedro Sánchez “que haga algo”. El número ‘dos’ de Ciudadanos, José Manuel Villegas, reclama que el Ejecutivo “actúe de una vez” para evitar dar al separatismo los instrumentos que pudieran permitir “otro golpe de Estado”.

Todo puede cambiar si Torra se ve sin margen de maniobra y reaparece el fantasma de unas nuevas elecciones anticipadas. Se trata de un escenario que Ciudadanos no quiere ni ver ya que los sondeos dicen que perdería el histórico resultado logrado por su candidata, Inés Arrimadas en los pasados comicios del 21-D en los que resultó vencedora en votos, escaños y porcentaje. Antes de poner en juego sus 37 escaños, Ciudadanos intentaría armar una moción de censura sumando fuerzas. Pero la calle llamaría a filas a todas las fuerzas independentistas y de nuevo habría dos bloques enfrentados sin espacios para el diálogo.