El horóscopo de Cristo

En 1563, un pintor español –el manierista Luis de Morales, el Divino– llevó acabo un encargo de una pintura que, a simple vista, parece una representación convencional de una Sagrada Familia. Sin embargo el lienzo, hoy en los fondos de la Hispanic Society de Nueva York, esconde un singular y cautivador detalle. 

Sagrada Familia, obra de Luis de Morales el Divino.

En primer término aparece representada la Virgen María con el niño Jesús dormido entre sus brazos. A su izquierda (desde el punto de vista del espectador) se encuentra san José y, a la derecha, una muchacha que sostiene una cesta con varios huevos. En el fondo, Morales pintó un paisaje con colinas, donde se aprecia una torre con la inscripción latina Turris Ader (Torre de Ader), iluminada por una potente luz celestial. Hay, además, un rebaño de ganado. La escena completa parece estar recordando, por tanto, el nacimiento de Jesús. Sin embargo, un último elemento, en la esquina superior derecha, sobresale por sus extrañas características: se trata de una figura cuadrangular repleta de símbolos y líneas aparentemente incomprensibles, acompañadas por una larga frase en latín. Esta curiosa figura pasa desapercibida para la mayor parte de los espectadores, pero se trata, ni más ni menos, que de una carta astrológica. La pregunta es, ¿qué hace representada en una pintura de temática religiosa?

Detalle del horóscopo de Cristo, camuflado en la pintura de Morales.

Aunque la presencia del insólito horóscopo ha llamado la atención de no pocos estudiosos, ha sido el historiador del arte español Juan Francisco Esteban Lorente quien más a fondo ha analizado el origen y significado del mismo. En el año 1554, apenas nueve años antes de la fecha de creación que se adjudica a la pintura, el científico y matemático italiano Gerolamo Cardano había publicado un libro comentando el Quadripartitus de Ptolomeo, y en el aparece, precisamente, un horóscopo idéntico al representado en la pintura de Luis de Morales. Dicho horóscopo, tal y como explica Esteban Lorente es, por extraño que parezca, la carta astral del nacimiento de Cristo.

En su libro, Cardano había tomado como referencia la fecha tradicional del nacimiento de Cristo (las 0 horas del 25 de diciembre del año 0), y con ella creó el horóscopo correspondiente. La identificación del cuadro astrológico representando en la pintura con el trazado por el matemático italiano queda fuera de toda duda por otro elemento, la inscripción latina que aparece en el cuadro, y que resulta sospechosamente similar a la recogida en la obra de Cardano: “Ésta es la situación de los cielos bajo la que Cristo Jesús apareció en el mundo hecho hombre, en el día seis y doce horas antes del principio del año astrológico, que es el inicio astral del año eclesiástico. En la latitud de 32 grados norte”.

Comparación del detalle de la pintura y el horóscopo diseñado por Cardano.

Curiosamente, todo parece indicar –aunque no hay pruebas definitivas– que la pintura realizada por Morales había sido un encargo de Juan de Ribera, obispo de Badajoz y más tarde arzobispo de Valencia, cuya afición por las cuestiones astrológicas era más que notable, a juzgar por la nutrida colección de títulos sobre la cuestión que formaban su biblioteca. El encargo del obispo Ribera habría tenido lugar en torno a 1562, cuando la Iglesia de Roma todavía no había dictado prohibiciones específicas sobre ciertas prácticas astrológicas –y en especial sobre horóscopos relacionados con Cristo–, y por lo tanto la representación astrológica de la naturaleza humana de Jesús aún no se veía como sospechosa de herejía. De haberse producido tan sólo unos años más tarde, es posible que la pintura nunca se hubiese realizado.

Quién sí sufrió la condena eclesiástica fue Cardano pues, aunque había tenido la precaución de incluir un significativo texto en su análisis del horóscopo de Cristo (“Y no pienses que yo quiero decir que la divinidad de Cristo, o sus milagros, su santidad de vida o la promulgación de la ley dependen de los astros…”) fue detenido por la Inquisición en 1570, y el fragmento de su obra relativo a esta cuestión fue suprimido por orden del papa Sixto V en 1586.

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