El "gobierno de calle" de Nicolás Maduro arranca en Venezuela

Con una multitudinaria ceremonia en un teatro de Caracas, el flamante presidente venezolano, Nicolás Maduro, tomó juramento el lunes a los ministros de su "gobierno de calle", en medio de acusaciones cruzadas con la oposición y EEUU por el proceso de auditoría de las elecciones.

"Al juramentar este equipo de gobierno estamos iniciando un nuevo ciclo de la revolución bolivariana, de la revolución democrática popular, antiimperialista, socialista", dijo Maduro antes de ir nombrando uno a uno los componentes de su gobierno, en el que ratificó piezas clave del equipo de su mentor, Hugo Chávez, quien antes de morir lo nombró su heredero político.

La ceremonia se celebró en el teatro Teresa Carreño, con cabida para miles de personas, y Maduro, que evocó varias veces el nombre de Chávez, fue recordando los perfiles de los más de 30 ministros, que recibieron cálidas ovaciones del público.

Maduro ratificó a ministros clave de Chávez, que falleció el 5 de marzo de un cáncer, como el de Petróleos y Energía, Rafael Ramírez, de Relaciones Exteriores, Elías Jaua, de Defensa, Diego Molero, e Información, Ernesto Villegas, entre otros.

"Le hemos dado las primeras orientaciones a este equipo, que va a salir al gobierno de la calle, vamos a la calle, vamos a construir con el pueblo, vamos a encontrarnos con los problemas que tiene la patria", gritó un emocionado Maduro, un exchofer y sindicalista que ha ido escalando hasta convertirse en el "primer presidente chavista".

La toma de posesión del gabinete se dio horas después de que el canciller Elías Jaua amenazara a Estados Unidos con tomar medidas "en el orden comercial, energético, económico y político" si recibe sanciones de ese país, luego de que su mayor comprador de petróleo recomendara la realización de un recuento de votos como pide la oposición.

Queremos "rechazar de manera categórica las inaceptables declaraciones de la señora Roberta Jacobson (secretaria de Estado adjunta para América Latina de Estados Unidos)", dijo Jaua en una entrevista a la televisora multiestatal Telesur, desde Ecuador.

"Si Estados Unidos apela al expediente de sanciones económicas o de cualquier otra índole, nosotros tomaremos las medidas en el orden comercial, energético, económico y político que consideremos necesarias", prosiguió.

Las declaraciones de Jaua responden a una entrevista que ofreció Jacobson el domingo al canal CNN, en la que instó a recontar los votos de los comicios presidenciales en Venezuela para restablecer la confianza.

Consultada sobre la aplicación de eventuales sanciones a Venezuela en caso de que no hubiera un recuento de los votos, Jacobson señaló: "No podemos decir si vamos a implementar sanciones o no vamos a implementar sanciones".

En 2012, Venezuela -principal productor de crudo sudamericano- exportó unos 900.000 barriles diarios a Estados Unidos, país con el que mantiene una tensa relación pero que sigue siendo su principal proveedor de petróleo.

En el cruce de acusaciones que caracteriza la tensa situación política venezolana, el líder opositor, Henrique Capriles, acusó a su vez de injerencia a Argentina en una entrevista publicada este lunes en la prensa de este país.

"Argentina parece parte del gobierno (venezolano); vienen, opinan, se meten en los asuntos internos de Venezuela...", dijo al periódico La Nación.

Capriles, quien perdió las presidenciales del domingo 14 ante Maduro por una diferencia de 1,8% de los votos, dijo que "eso (la injerencia argentina) lo rechazamos, igual que rechazamos la presencia de militares cubanos en nuestro país".

Este lunes, se esperaba que el Consejo Nacional Electoral (CNE) diera detalles sobre el protocolo a realizar en la auditoría -que debería comenzar esta semana- del sistema de votación que dio ganador a Maduro sobre Capriles por una diferencia de 1,8 puntos porcentuales, y que el líder opositor no reconoció.

No obstante, el CNE desalentó expectativas de que la auditoría modifique el resultado de las elecciones, dado que lo que se revisará es el sistema de votación (por ejemplo, el padrón electoral), pero no el conteo de los votos propiamente, porque éstos son electrónicos.

En una entrevista al diario español El Mundo, Capriles, un abogado de 40 años, dijo: "Nuestras quejas se centran en las inconsistencias entre el acta y el escrutinio, violencia en los centros, votos asistidos, proselitismo en los centros, gente que votó dos y tres veces".

"Hay que ver todos los elementos que intervienen en el proceso (...) Ahí podemos descubrir si una persona votó varias veces o si votaron muertos", agregó, afirmando que la auditoría probará "que hay que repetir las elecciones".

"El Pueblo Venezolano no va a aceptar una FARSA!Se acordó una Auditoría y se le informó al país y al mundo, CNE CUMPLA!", escribió Capriles en Twitter.

Más tarde, el dirigente de la dirigente de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Ramón José Medina, no descartó impugnar el resultado de las elecciones ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) al margen de la auditoría.

Investido el viernes en medio de cuestionamientos de la oposición, Maduro confirmó a 15 de los 32 ministros venezolanos y reconoció en cada uno de ellos su "lealtad" a Chávez.

La principal innovación es la designación de Jorge Giordani ministro de Planificación y de Nelson Merentes, actual presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), titular de la cartera de Finanzas, dividiendo en dos un ministerio que era manejado por el primero, uno de los colaboradores más antiguos de Chávez.

Merentes tendrá que lidiar con un país que en 2012 cerró con una inflación de 20,1% que, según el presidente, es posible bajar a "un dígito" en tres años.

Giordani, por su parte, es un defensor del control cambiario que rige en el país desde 2003 para frenar la fuga de capitales.

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