El Frente Polisario pide que España asuma su responsabilidad con el Sáhara

Por Raquel Castillo
En la misma fecha en que se cumplen 39 años desde que España ratificó su intención de descolonizar el Sáhara Occidental, el secretario general del Frente Polisario reclamó al país que asuma su responsabilidad en un proceso que considera no concluido. En la imagen, el presidente del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, sonríe durante una entrevista en Madrid, el 14 de noviembre de 2014. REUTERS/Andrea Comas

Por Raquel Castillo

MADRID (Reuters) - En la misma fecha en que se cumplen 39 años desde que España ratificó su intención de descolonizar el Sáhara Occidental, el secretario general del Frente Polisario reclamó al país que asuma su responsabilidad en un proceso que considera no concluido.

Mohamed Abdelaziz, también presidente de la República Árabe Saharaui Democrática desde 1976, consideró que España debe interceder para alcanzar una solución democrática en su antigua colonia, que culmine con un referéndum en el que los saharauis puedan decidir sobre su futuro.

"España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental, por tanto sigue asumiendo toda la responsabilidad de ese territorio hasta que culmine el proceso de descolonización", dijo Abdelaziz, en una entrevista con Reuters en Madrid.

"Debe asumir esa responsabilidad, trabajar para llegar a esa solución de un referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui", agregó el mandatario, que se encuentra en la capital española con motivo de la celebración de la 39 Conferencia Europea de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui (EUCOCO).

El Frente Polisario considera que España "abandonó" el territorio del Sáhara Occidental dejándolo en manos del ejército marroquí, en un proceso de descolonización "mal acabado y precipitado" tras la organización de la Marcha Verde por parte de Marruecos, que envió a cientos de miles de ciudadanos y soldados marroquíes al entonces Sáhara español con el objetivo de que apoyaran su anexión a Marruecos.

El 14 de noviembre de 1975, pocos días antes del fallecimiento de Francisco Franco, el Gobierno español ratificó en Madrid su intención de descolonizar el territorio situado en la costa noroccidental africana, fronterizo con Marruecos, Mauritania y Argelia.

Casi cuatro décadas después, varios cientos de miles de ciudadanos saharauis aún viven repartidos entre los territorios administrados por Marruecos en el Sáhara Occidental y los campos de refugiados de Tinduf, en Argelia, que gestiona el Frente Polisario.

Marruecos tomó el control de la mayoría del territorio en 1975 tras la retirada española, provocando que el movimiento independentista Frente Polisario comenzara una guerra de guerrillas que duró hasta 1991. La ONU medió entonces en un alto el fuego y creó una misión, la MINURSO, con la intención de vigilar el mantenimiento de la paz y organizar un referéndum sobre el futuro político del Sáhara Occidental, que nunca llegó a celebrarse.

El líder del Frente Polisario aseguró que el conflicto está estancado debido en gran parte a la "intransigencia" de Marruecos y pidió a España, que a partir de enero formará parte del Consejo de Seguridad de la ONU como miembro no permanente, que aproveche esta ocasión para alcanzar una "resolución democrática" para la nación sin estado del Sáhara Occidental.

"Llamamos a que, por lo menos una vez en este 2015, España deje de dar la espalda y ahora dé la cara en defensa de ese legítimo derecho", dijo Abdelaziz.

El Gobierno español se ha mostrado partidario del derecho de autodeterminación del Sáhara Occidental, pero atribuye a Marruecos y al Frente Polisario la responsabilidad de decidir por qué vía ejercerlo, dentro del marco de la ONU.

RESPETO A LA LEGALIDAD INTERNACIONAL

La República Árabe Saharaui Democrática está reconocida por unos 70 países, muchos de ellos africanos, pero no por España ni por la ONU.

Aunque el Sáhara Occidental y Marruecos están de acuerdo en la celebración de un referéndum, el país alauí quiere que el Sáhara Occidental, un territorio de menos de medio millón de habitantes pero rico en recursos naturales, como reservas de fosfatos, pesca y un potencial petrolero, sea parte autónoma de Marruecos.

El Polisario, por su parte, sostiene que los saharauis deben ser libres para elegir su propio futuro en un referéndum que incluya la opción de la independencia y considera que Marruecos está violando el derecho internacional al no permitirlo.

Ningún estado reconoce el mandato de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, pero Francia, que tiene poder de veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, ha continuado apoyando a Rabat.

"No llamamos a que (España) acabe con sus intereses con Marruecos, desde luego, ni que de ninguna manera entre en guerra con Marruecos, simplemente que aplique y respete las resoluciones de la legalidad internacional y que las defienda con toda claridad y sinceridad", afirmó el líder saharaui.

España y Marruecos han mantenido una alianza tradicional auspiciada en parte por las buenas relaciones entre sus respectivos monarcas, suscribiendo acuerdos importantes para España en materia de inmigración, pesca y lucha contra el narcotráfico.

APUESTA POR LA VÍA DIPLOMÁTICA

El enviado de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross, reconoció en un informe difundido en abril que el conflicto no obtiene la atención internacional que merece. De no llegarse a un acuerdo, dijo, existen riesgos como la reanudación de las hostilidades militares o el reclutamiento por parte de "grupos criminales y terroristas" de jóvenes saharauis frustrados.

"Sólo hay dos opciones, la diplomática o la guerra. Nosotros, desde luego, preferimos sin lugar a dudas la vía diplomática", aseguró Abdelaziz, cuyo movimiento se declara pacifista. "El Frente Polisario, como movimiento democrático y moderado, ha podido durante estos 40 años mantener a los saharauis muy alejados de lo que es el extremismo".

"Pero si se nos impone la guerra, como ha sido el caso en 1975, nosotros no tenemos otra opción, debemos defender y defenderemos nuestros legítimos derechos. Está con nosotros la fuerza de la legalidad", agregó.

En abril de este año, el Consejo de Seguridad de la ONU renovó la misión de la MINURSO para otro año, e instó a todas las partes a respetar los derechos humanos, pero no pidió que los cascos azules vigilaran los supuestos abusos que denuncian los saharauis.

La renovación del mandato de la misión de la ONU en el Consejo supone una batalla cada año entre Marruecos, apoyado por Francia, y los países africanos que apoyan al Polisario.

El grupo de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch, con sede en Nueva York, ha acusado a Francia de ayudar a Marruecos a superar la presión internacional para añadir un componente de vigilancia sobre estos derechos a la MINURSO.

El presidente saharaui destacó también las malas condiciones en las que viven alrededor de 100.000 refugiados en los campamentos de Tinduf, adonde huyeron en los años 70, y que han empeorado por la reducción de la ayuda humanitaria a causa de la crisis económica.

"Si ocurre una crisis, esos refugiados pendientes de esas ayudas que les llegan también pagan un precio de esas dificultades", afirmó.