El frío extremo diezma el ganado de las estepas de Mongolia

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Munkhbat Bazarragchaa, un pastor mongol, lleva los cuerpos de dos ovejas a una pila de animales muertos ubicada detrás de su vivienda, en la provincia de Khuvsgul, el 12 de febrero de 2017

Un fenómeno climático excepcional caracterizado por un invierno extremadamente duro ha acabado este año con la vida de más de 40.000 animales de ganado en las estepas mongolas, amenazando la subsistencia de decenas de miles de nómadas, advirtió este jueves la Cruz Roja.

Mongolia se ha visto impactada este año de nuevo por el 'zud', un fenómeno climático que consiste en una ola de frío invernal extremo seguida por un verano canicular, explicó en un comunicado la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja (IFRC).

La dificultad para el crecimiento del pasto que suponen los fuertes veranos impide que las cabras, ovejas y vacas se alimenten lo suficiente para soportar la crudeza del invierno, cuando las temperaturas caen por debajo de los 50 grados bajo cero. La escarcha y las intensas nevadas complican aún más el acceso de los animales a las zonas verdes.

Alrededor de 42.500 animales ya han muerto de hambre y frío, según cifras de las autoridades mongolas, actualizadas a principios de febrero. Un 'zud' que golpeó al país en el invierno de 2015-2016 acabó con la vida de al menos 350.000 animales.

No obstante, "la cifra de animales muertos este año debería crecer de forma exponencial en los próximos meses", señaló la Cruz Roja.

"En primavera, cuando los animales paren, agotados por el invierno, hay un riesgo elevado de que no puedan encontrar suficiente alimento ni refugio ni los cuidados veterinarios que necesitan y que faltan", explicó Nordov Bolormaa, secretario general del IFRC en Ulán Bator.

Un desastre de gran amplitud en este país de bajísima densidad poblacional, en el que uno de cada tres habitantes se nutre de su ganado.

Munjbat Bazarragchaa, un ganadero nómada de una región remota, ha perdido a diez de sus 60 animales. "El invierno ha sido muy duro, lo que significa que la primavera también será extremadamente difícil", cuenta, preocupado, en un vídeo enviado a la AFP por la IRFC.

- El 'zud', cada vez más frecuente -

Si reciben ayuda financiera, Bazarragchaa y su familia se encargarán de lo más urgente, explica el ganadero: comprar harina y arroz, así como heno para sus animales.

Según la organización, la ayuda internacional sigue siendo muy insuficiente, quizá porque la lentitud del fenómeno dificulta la sensibilización de la opinión pública.

Normalmente, el 'zud' ocurre cada 12 años, pero últimamente se da con mucha más frecuencia, cada cuatro años o incluso durante varios años consecutivos, con una intensidad variable, algo que algunos investigadores achacan al cambio climático.

El devastador 'zud' de 2009-2010, que trajo consigo el invierno más frío que se recuerda en el país, acabó con la vida de al menos ocho millones de animales de ganado.

La repetición por segundo año consecutivo de la catástrofe meteorológica pone "en peligro" a más de 157.000 personas, advirtió la organización internacional, que administrará una ayuda de emergencia a 11.000 de los hogares más duramente afectados.

En el invierno de 2015-2016, numerosos ganaderos endeudados acabaron vendiendo los animales que habían sobrevivido, provocando una caída de los precios del mercado, subrayó Gwendolyn Pang, responsable de la Cruz Roja en Pekín.

La pérdida del ganado priva a las familias de su principal medio de subsistencia, lo que les obliga a emigrar a centros urbanos en cuyas periferias instalan sus tiendas, formando barriadas desprovistas de las infraestructuras más elementales, informó Pang.

Una posibilidad impensable para Bazarragchaa. "Es el modo de vida que heredé de nuestros ancestros", recalca. "¿Cómo imaginar Mongolia sin animales?".

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