El First Vienna, decano del fútbol austriaco, lucha por su supervivencia

Por Simon STURDEE y Philippe SCHWAB
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Hinchas del club de fútbol austríaco First Vienna animan al equipo durante un partido contra Parndorf en el estadio Hohe Warte de Viena, el 10 de marzo de 2017

Su estadio fue el más grande de Europa, pero actualmente apenas reúne a unos cientos de aficionados: lejos de los millones del Salzburgo, el First Vienna FC, club decano del fútbol austriaco, lucha por su supervivencia, como otros equipos históricos.

La información a principios de marzo de que la entidad se había declarado en concurso de acreedores cayó como una bomba en el país, pese a que abandonó la elite en 1992 y que actualmente juega el equivalente a la tercera división.

El club decano, seis veces campeón de Austria y ganador en 1943 de la 'Tschammerpokal', la copa de la Alemania nazi, fundado en 1894 por jardineros ingleses establecidos en el corazón del Imperio Austrohúngaro, sigue siendo un símbolo.

Lo mismo que lo que representó su estadio, el Hohe Warte Stadium, un recinto construido al inicio de los años 1920 en el barrio de Döbling, al norte de la capital. Hasta 85.000 personas se dieron cita en 1923 para un Austria-Italia, en lo que eran los primeros tiempos del futuro 'Wunderteam'.

Ubicado junto al barrio Karl-Marx, el mayor suburbio obrero del mundo en su época, esta joya arquitectónica contribuyó a forjar la leyenda del First Vienna, un club que de sus orígenes británicos solo conserva el nombre y algunos cánticos en inglés.

Al no cumplir las normas, su capacidad se redujo a 5.500 plazas, una cifra de afluencia que el First Vienna no conoce desde hace años, cuando no pudo situarse en la elite por no poder afrontar el coste de los grandes jugadores.

- El fin de una época -

En una capital austriaca dominada por el Rapid y el Austria, también amenazados en una Bundesliga que domina el Salzburgo desde que fue adquirido en 2005 por la marca de bebidas energéticas Red Bull, otra entidad histórica está en dificultades: el Sportklub.

Surgido de una entidad creada en 1883 y dotada de una sección fútbol desde 1907, este club del oeste de Viena tuvo que lanzar a principios de la primavera una suscripción popular con el fin de poder volver a jugar en su histórico estadio tras pasar por dos concursos de acreedores.

Los problemas de estos dos clubes emblemáticos del fútbol austriaco, que se enfrentaron este lunes en lo que puede ser el último derbi de la historia (ganado por el Sportklub por 1-0) ha emocionado hasta a sus dos grandes rivales capitalinos.

El Austria donó a mediados de marzo 9.000 euros a cada uno de los clubes y les rindió homenaje: "El (First) Vienna y el Sportklub no solo han aportado mucho al fútbol austriaco, sino que continúan jugando un papel muy importante en la formación de los jóvenes", destacó el presidente de la entidad, Markus Kraetschmer.

El Rapid, el equipo más laureado del país, jugó un partido benéfico contra el First Vienna en el Hohe Warte, que gracias a un permiso especial pudo ampliar su capacidad a 6.200 espectadores.

Los beneficios del partido, que acabó con la victoria del Rapid por 4-0, fueron para el Vienna, cuya deuda asciende a 1,2 millones de euros.

La directiva del Vienna pretende implantar un plan para reducir un tercio los gastos de funcionamiento, que superan los dos millones de euros anuales.

"Si esto no funciona, será el fin de una época. Una parte de la historia vienesa desaparecerá", lamenta Robert Haidinger, el jefe de la afición de los Azul y Amarillo.

- Ascensos peligrosos -

El concurso de acreedores, una medida precipitada por la muerte súbita del principal mecenas del club Martin Kristek, puede suponer un nuevo comienzo, asegura el actual dirigente Gerhard Krisch.

"Estamos aplicando un plan de ahorro muy duro y trabajamos para incorporar nuevos patrocinadores e inversores", explica a la AFP.

Los jugadores no cobran desde diciembre.

En un país de 8,7 millones de habitantes, pocos clubes profesionales pueden equilibrar sus finanzas, dice Krisch. "Los mejores pueden contar con una media por partido de 15 a 20.000 espectadores, pero son unos pocos y muchos, incluso de la Bundesliga, están en problemas, con una afluencia de menos de 2 o 3.000 personas", asegura el dirigente.

Primero en su campeonato la temporada pasada y líder también este curso, al Vienna no se le permitió ascender a la segunda división por razones financieras.

Muchos clubes del país renuncian a ascender de categoría por el peligro económico que ello supone.

Pese a la falta de dinero y los riesgos de desaparición, el club decano tiene algo de lo que carecen ya los grandes de Europa, según Josef Keglevic, un histórico hincha del Vienna: "Alma".

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