El fútbol modesto de España, salpicado por los amaños y las apuestas

Por Daniel BOSQUE
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El portero del Sporting de Gijón Iván Cuellar, en un partido de la Liga contra el Sevilla FC en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán, en la capital andaluza, el 2 de abril de 2017

La delación de Cheikh Saad, un humilde delantero mauritano, puso al fútbol español en alerta contra las redes internacionales de apuestas ilegales y amaños de partidos, un suculento negocio que corroe al deporte internacional, especialmente las categorías más modestas.

"El gran problema para el deporte no es el dopaje, son los amaños de partidos vinculados a las apuestas ilegales", afirma contundentemente José Luis Pérez Triviño, jurista experto en la materia y presidente de la Asociación Española para la Calidad Ética en el Deporte.

La alarma saltó el pasado 1 de abril, cuando el filial del Barça endosó un rotundo 12-0 al Eldense en un partido de la Segunda División B (tercera categoría del fútbol español).

Saad contemplaba incrédulo desde el banquillo la lluvia de goles que supuso el descenso de su equipo. Al terminar el encuentro, se enteró de que el partido había sido amañado.

"Era muy duro, porque había jugadores sufriendo mucho y después te enteras de que nuestros mismos compañeros eran quienes se reían de nosotros", se indigna este delantero mauritano de 26 años, quién denunció el caso junto al presidente del club.

Cinco personas han sido detenidas, entre ellas el entrenador, otro técnico, dos jugadores y un responsable de un fondo de inversión italiano que controla el club y cuyo nombre no ha sido revelado, ni siquiera por el presidente del club. Según la prensa española, estaría conectado con la mafia calabresa.

Sobre ellos pesa la sospecha de haber perdido a propósito para ganar dinero en apuestas ilegales.

- 'La punta del iceberg' -

"Esto es sólo la punta del iceberg", asegura a la AFP el director de Integridad de La Liga española, Alfredo Lorenzo. "Hay otros casos de esta misma magnitud que ya hemos denunciado y saldrán a la luz".

Todos ellos son de Segunda B y Tercera, categorías semiprofesionales en las cuales los controles son menos exhaustivos.

"No es que estos futbolistas sean menos honestos, pero ganan poco y es un terreno más proclive", con salarios medios de 1.000 euros si llega, señala Javier Edo, responsable de Integridad del sindicato de futbolistas AFE.

El negocio es lucrativo y atrae a "mafias concentradas en el sureste asiático, los Balcanes, Rusia o Italia, que ramifican sus tentáculos por las diferentes ligas y deportes", señala Pérez Triviño.

"Contactan con el jugador, conciertan el resultado y una vez se produce, le dan la cantidad pactada", señala Jesús Alberto Fuentes, inspector jefe de Control de Juegos de Azar de la policía española.

Según un estudio de 2014 de la Universidad de Sorbona de París y el Centro Internacional de Seguridad en el Deporte (ICSS), las apuestas deportivas mueven internacionalmente entre 200.000 y 500.000 millones de euros, un 80% de ellos de manera ilegal.

Aunque gran parte del mercado negro se concentra en Asia, también prolifera en jurisdicciones de fiscalidad laxa como Malta, los territorios británicos de Gibraltar o la isla de Man o la isla caribeña de Curaçao, perteneciente a Holanda. Esta semana, La Liga firmó un acuerdo con la asociación de juego online JDigital para detectar fraudes.

Las investigaciones son costosas porque "el mercado asiático (...) es muy informal y no podemos trazar el curso del dinero", señala el inspector.

Por ello, las instituciones deportivas incentivan también la prevención concienciando "de que incluso el gesto menos importante, como provocar un córner, ya es grave porque ya te tienen en sus manos", dice Javier Edo.

- 15 córners en 45 minutos -

En el Acero CF, humilde club casi centenario de la región de Valencia, llegaron tarde. El equipo estaba hundido en la cola de la Tercera División y terminó la temporada pasada descendiendo.

"Yo había visto cosas raras, pero pensaba que estábamos pasando una mala racha. Hasta que el portero del equipo me dijo que lo habían llamado ofreciéndole 1.000 euros por dejarse marcar", explica su presidente, José Manuel Gil, a la AFP.

No sólo manipulaban el resultado final, también hechos concretos dentro del encuentro. "En un partido, terminamos la primera parte con 15 saques de esquina en contra".

Gil denunció. La policía detuvo a dos jugadores, entre ellos el capitán, compinchados con rivales y personas del mundo de las apuestas. "Fue de los momentos más negros en casi 100 años de historia", lamenta.

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