El experimento que demostró que los reptiles pueden imitar... y aprenden imitando

Los lagartos se unen al exclusivo grupo de animales capaces de imitar y aprender con lo observado.
Los lagartos se unen al exclusivo grupo de animales capaces de imitar y aprender con lo observado.

En el ámbito de la biología, existen dos conceptos similares pero con características diferenciadas. Así, al estudiar las habilidades cognitivas de los animales, podemos hablar de imitación y emulación estableciendo una distinción importante entre ambos comportamientos. En una verdadera imitación, el individuo que copia el comportamiento de otro no solo imita lo que ve, sino que también entiende la intención detrás de la acción, y finalmente es capaz de sacar beneficio de ese aprendizaje. En la simple emulación, un animal copia un comportamiento sin comprender su significado más profundo: por ejemplo, un loro que recita las palabras de su dueño.

Ser capaz de imitar realmente una conducta representa un claro indicativo de inteligencia y aunque en el ser humano es algo casi innato desde que nacemos, lo cierto es que esta habilidad no es tan fácil de encontrar en la Naturaleza. Nuestros primos los chimpancés, mamíferos como los delfines, aves como el cuervo o incluso los sorprendentes pulpos son ejemplos de animales capaces de observar comportamientos y aprender de ellos mediante imitación.

A este selecto grupo de animales con habilidades de imitación hay que añadir ahora algunos reptiles, como el lagarto barbudo, ya que investigadores de la Universidad de Lincoln en el Reino Unido consiguieron la confirmación de algo que se llevaba sospechando hace algunos años: son capaces de imitar comportamientos y aprender de esa imitación.

El video superior corresponde a uno de los experimentos más curiosos realizados en este aspecto y ha sido publicada en la Revista Animal Cognition. Se utilizaron 12 dragones barbudos (Pogona vitticeps) que no habían participado previamente en ningún experimento de cognición.

Uno de estos lagartos fue entrenado para abrir una puerta de alambre que cubría un agujero en una tabla de manera. La puerta se podía mover horizontalmente a lo largo de los rieles deslizantes hacia la izquierda o hacia la derecha mediante el uso de la cabeza o el pie. Cada vez que el lagarto entrenado conseguía abrir la puerta era recompensado con comida, en este caso un gusano que se encontraba al otro lado de la puerta.

El resto de lagartos se dividieron en dos grupos, el grupo experimental y el de control. Solo los lagartos del grupo experimental pudieron observar cómo el lagarto entrenado se acercaba a la tabla y conseguía abrir la puerta deslizándola por los rieles.

Después de ver cómo lo conseguía el lagarto entrenado, era el turno de los ocho lagartos que componían el grupo experimental que imitaron los movimientos de su compañero y consiguieron abrir con éxito la puerta. Por otro lado, ninguno de los lagartos del grupo de control, que no habían visto en acción al lagarto entrenado, consiguió abrir la puerta.

Un brillante experimento que nos muestra por primera vez que los reptiles también pueden observar comportamientos, comprenderlos e imitarlos para aprender algo nuevo de ellos.

Referencias científicas y más información:

Anna Kis, Ludwig Huber, Anna Wilkinson. “Social learning by imitation in a reptile (Pogona vitticeps)”. Animal Cognition, 2014; DOI: 10.1007/s10071-014-0803-7

University of Lincoln “First evidence that reptiles can learn through imitation” ScienceDaily

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