El experimento científico que durará 500 años

Cajas selladas para el experimento de los 500 años | Imagen Cockell, Setlow, Möller et al.

Si todo marcha como es debido, en el año 2514, se abrirá una caja de madera guardada durante cinco siglos y los científicos del futuro (si aún existe una profesión parecida) extraerán de ella unos viales de vidrio e intentarán cultivar una serie de bacterias que se secaron en el año 2014. Todo ello, suponiendo que en esa época quede alguien en el planeta capaz de recuperar las instrucciones y que esa caja de madera no se haya olvidado o perdido en el transcurso de esos quinientos años.

Este es el intrincado plan de un equipo de microbiólogos de la Universidad de Edimburgo en Escocia para descubrir hasta dónde llega el poder de recuperación y la longevidad de las bacterias. Por supuesto, los investigadores de este experimento saben a ciencia cierta que no estarán vivos para ver el desenlace de su idea, pero se suele decir que la paciencia es la madre de la ciencia, y ciertamente para ser un buen investigador científico hay que contar con grandes dosis de templanza y tranquilidad a la espera de que llegue, con suerte, algún resultado destacable. La Naturaleza funciona a su propio ritmo y la mayoría de sus fenómenos se desarrollan a lo largo extensas etapas de tiempo, periodos que sobrepasan por mucho la duración de una vida humana. La gran mayoría de científicos trabajan e investigan desenmarañando los misterios del universo, la vida o la consciencia a sabiendas de que, probablemente, los descubrimientos lleguen muchos después de que ellos hayan muerto.

Chroococcidiopsis, un tipo de cianobacteria muy resistente capaz de sobrevivir en ambientes extremos durante años. | Imagen wikicommons

Como muchas veces ocurre en ciencia, la idea surgió por casualidad. El microbiólogo de la Universidad de Edimburgo Charles Cockell dejó guardada en algún lugar de su laboratorio una placa de petri con bacterias Chroococcidiopsis. Diez años después de aquello, y cuando ya había olvidado aquellas muestras, Cockell se encontró de nuevo con la placa y sus bacterias y, para su propia sorpresa, descubrió que sus células aún eran viables. Por supuesto, el investigador sabía que otros experimentos habían conseguido revivir bacterias encontradas en latas de carne más de un siglo atrás, por lo que se preguntó… ¿Cuánto serán capaces de resistir estas bacterias?

Esa cuestión lanzada por curiosidad empezó a tomar forma y, junto con otros investigadores del German Aerospace Center (Alemania) y del Department of Molecular Biology and Biophysics de Connecticut (Estados Unidos), se iniciaron los preparativos para comprobar la resistencia de estas bacterias a lo largo de varios siglos.

Viales de vidrio donde se guardarán las bacterias | imagen Cockell, Setlow, Möller et al.

El experimento es simple. Consiste en 800 viales de vidrio que contienen muestras deshidratadas de bacterias, principalmente Chroococcidiopsis aunque también han incluido otras como Bacillus subtilis. Esos recipientes de vidrio han sido sellados herméticamente y se han guardado en una caja, con placas de plomo para protegerlos de la radiación del radón o de los rayos cósmicos, y evitar así que se produzca cualquier daño en su ADN. Las cajas se guardarán en las instalaciones de la Universidad de Edimburgo y, para mayor seguridad, un experimento idéntico se conservará también en el Museo de Historia Natural de Londres.

Durante los primeros 24 años del experimento, una caja se abrirá cada dos años para comprobar que todo marcha correctamente y analizar varias muestras de bacterias. Más tarde, durante los próximos siglos, las instrucciones indican que cada 25 años se realice una prueba con más bacterias, hasta finalizar en 2514 donde se sabrá por fin si las bacterias son capaces de volver a la vida.

El primer conjunto de datos del experimento se publicó el mes pasado en Plos One y por el momento, todo va como se esperaba. No se necesita gran cosa para revivir estas bacterias, lo cierto es que resulta muy sencillo, basta con rehidratarlas añadiendo un poco de agua… lo difícil será que no se pierda el experimento durante todos estos siglos y que en 2514 haya alguien que lo recuerde.

Referencias científicas y más información:

Nikea Ulrich, Katja Nagler, Michael Laue, Charles S. Cockell, Peter Setlow, Ralf Moelle “Experimental studies addressing the longevity of Bacillus subtilis spores – The first data from a 500-year experiment” PLOS One (2018) DOI:10.1371/journal.pone.0208425

Sarah Zhang “The 500-Year-Long Science Experiment” The Atlantic-Science