El exmuyahidín afgano Hekmatyar regresa a Kabul tras 20 años de ausencia

Por Mushtaq MOJADDIDI
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El exmuyahidín afgano Gulbuddin Hekmatyar pronuncia un discurso en Jalalabad, Afganistán, el 30 de abril de 2017

El exmuyahidín Gulbudin Hekmatyar volvió este jueves a la capital afgana, tras 20 años de ausencia, donde fue recibido por una población dividida ante el regreso de un líder apodado como el "carnicero de Kabul".

Hekmatyar, de 67 años, entró en la capital en un convoy compuesto por centenares de vehículos artillados con ametralladores.

Su regreso corona el acuerdo de paz alcanzado hace siete meses con el presidente del Gobierno afgano, Ashraf Ghani, que recibió el beneplácito de la comunidad internacional, a pesar de los crímenes que se le reprochan.

El líder de Hezb-i-islami, con barba blanca y turbante negro, era saludado por una multitud entusiasta que agitaba banderas verdes del partido y flores rojas.

Al convoy se unieron centenares de vehículos particulares cuyos ocupantes entonaron el himno nacional o cantaban: "Bienvenido a Kabul, honorable Hekmatyar".

Hekmatyar sigue siendo un jefe carismático, según sus partidarios, que le lanzaron rosas cuando bajó del coche.

Sin embargo, el entusiasmo no es unánime en un contexto ya tenso por la fragilidad del Gobierno, la ofensiva de los talibanes y los atentados del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Desde hace una semana, el regreso de Hekmatyar estaba anunciado. En diferentes barrios de la capital aparecieron carteles, que rápidamente fueron arrancados o manchados con pintura roja, lo que refleja hasta qué punto este acuerdo es doloroso para algunos habitantes de Kabul.

- El 'carnicero' -

Para muchos, Hekmatyar será siempre 'el carnicero de Kabul' que bombardeó la ciudad cuando era primer ministro a principios de 1990, causando los peores daños en 40 años de guerra. Alrededor de un tercio de la ciudad fue destruida y decenas de miles de civiles murieron.

También se le acusa de numerosos crímenes contra la prensa, las ONG y las militantes feministas. El acuerdo de paz le garantiza la amnistía así como a sus muyaidines, lo que es difícil de aceptar para algunos.

"Los que cometieron crímenes, sean talibanes o Hekmatyar, deberían ser juzgados para que esos crímenes no se repitan en el futuro", insistió Mohamad Rahim Mangal, empleado de una empresa de informática.

"Yo no lo voy a aclamar porque tiene la sangre de miles de inocentes en sus manos", afirmó Edress Arabzada, de 20 años. "A pesar de todo, podemos acogerlo si nos trae paz y estabilidad", agregó el joven.

Hekmatyar, un pastún oriundo de Kunduz, será recibido en el palacio presidencial por el presidente afgano, Ashraf Ghani.

El acuerdo de paz fue firmado por videoconferencia en septiembre. El jefe de Hezb-i-islami se encontraba en un lugar secreto, probablemente en Pakistán o en Irán, donde se exilió voluntariamente a finales de 1990.

Para el Gobierno, este acuerdo envía una señal de su capacidad para sellar un pacto con un opositor armado.

Hekmatyar cumplió su contrato el sábado en su primera aparición pública en Laghman, al este de Kabul, cuando llamó a los talibanes a dejar las armas y "a unirse a la caravana de la paz".

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